La inteligencia artificial está dejando de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta presente en nuestro trabajo, en la administración, en la educación e, incluso, en las redes sociales. Sin embargo, a medida que su uso se generaliza, también surge una pregunta cada vez más frecuente: ¿cómo se regula todo esto?

Con ese objetivo, Onda Cero me entrevistó ayer, día 4 de agosto, para analizar los cambios que han entrado en vigor recientemente con el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) y explicar, de una forma sencilla, qué implican para empresas y ciudadanos.

Durante la conversación hablamos de un aspecto que suele generar bastante confusión: aunque muchas personas piensan que el Reglamento acaba de aprobarse, en realidad entró en vigor en agosto de 2024 y su aplicación se está realizando de forma progresiva. El pasado 2 de agosto se inició una nueva fase especialmente relevante, en la que comienzan a aplicarse nuevas obligaciones y aumenta la supervisión por parte de las autoridades competentes.

Uno de los temas centrales de la entrevista fue la responsabilidad de las empresas que utilizan inteligencia artificial. Ya no basta con incorporar herramientas como ChatGPT, Copilot o cualquier otra solución de IA en el trabajo diario. Las organizaciones deben conocer cómo las utilizan, para qué procesos, qué datos introducen, qué controles humanos existen y cómo garantizan un uso responsable y conforme a la normativa.

También abordamos un aspecto que considero especialmente importante: la cadena de proveedores. Cada vez es más habitual que una empresa contrate servicios a terceros que utilizan inteligencia artificial para elaborar informes, campañas de marketing, diseños o cualquier otro trabajo. En estos casos, el uso de la IA no debería quedar oculto, sino formar parte de la relación entre cliente y proveedor cuando resulte relevante, aportando transparencia sobre cómo ha intervenido la tecnología y qué supervisión humana ha existido durante el proceso.

La entrevista también dedicó un espacio a los ciudadanos. En términos generales, esta nueva fase del Reglamento no supone que debamos cambiar nuestra forma de utilizar la inteligencia artificial, pero sí incorpora mayores garantías. Entre ellas, saber cuándo estamos interactuando con un sistema de IA, identificar determinados contenidos generados artificialmente o reforzar la transparencia cuando se publican imágenes, vídeos o audios capaces de inducir a engaño.

Mi mensaje final fue claro: no debemos tener miedo a la inteligencia artificial. Como ocurrió en su día con Internet, la clave está en aprender a utilizarla con criterio, responsabilidad y conocimiento de las reglas que la regulan. La innovación y la regulación no son conceptos enfrentados; al contrario, unas normas claras ayudan a generar confianza y a impulsar una adopción más segura de estas tecnologías.

Quiero agradecer a Onda Cero la oportunidad de abordar un tema tan relevante y, especialmente, a Lourdes Funes y Guillermo Muñiz por la entrevista, por sus preguntas y por facilitar una conversación cercana y comprensible sobre una normativa que, pese a su complejidad, nos afecta cada vez más en nuestra vida personal y profesional.

Para acompañar esta publicación, he recreado la entrevista en formato vídeo utilizando inteligencia artificial y avatares de los tres participantes. Me ha parecido una forma interesante de ilustrar, precisamente, uno de los temas que tratamos durante la conversación: cómo la IA generativa está transformando la creación de contenidos y por qué la transparencia en su uso resulta cada vez más importante.

Espero que tanto la entrevista como este vídeo ayuden a comprender mejor qué está cambiando con la regulación de la inteligencia artificial y, sobre todo, cómo nos afecta a todos, tanto a empresas como a ciudadanos.