1. Declaración de principios

La Inteligencia Artificial constituye una tecnología de impacto estructural, no una herramienta neutra ni un recurso meramente operativo. Su diseño, implementación y uso implican decisiones técnicas, organizativas y humanas que afectan a personas, procesos, datos y resultados de negocio.

Este marco define los principios, criterios y límites que rigen mi uso de sistemas de Inteligencia Artificial en proyectos, formaciones y soluciones.

No es una declaración ética genérica: es un compromiso operativo, y por tanto verificable. Los apartados 3.3 y 6 describen cómo.

2. Enfoque profesional de la IA

Entiendo la IA como:

  • Un sistema de apoyo a la decisión, no un sustituto del criterio humano.
  • Una tecnología sujeta a gobernanza, no a improvisación.
  • Un recurso estratégico, no un elemento de marketing ni de espectáculo tecnológico.

Rechazo expresamente su uso como:

  • Generador automático de decisiones finales.
  • Sustituto de la responsabilidad profesional.
  • Herramienta para simular competencia, experiencia o autoría inexistentes.

3. Principios rectores

3.1 Supervisión humana efectiva

Todo sistema de IA que implanto está bajo control humano, con capacidad real de intervenir, validar, corregir y desactivar. No implanto sistemas que operen de forma autónoma en decisiones críticas sin supervisión explícita.

Esto incluye el control de acceso: los sistemas y automatizaciones que despliego se protegen frente a su uso por terceros no autorizados.

3.2 Finalidad legítima y proporcional

La IA sólo se emplea cuando:
Empleo la IA únicamente cuando existe una finalidad clara y legítima, su uso aporta un valor real y medible, y el nivel de automatización es proporcional al riesgo.

3.3 Responsabilidad y trazabilidad

Toda solución basada en IA debe permitir identificar quién diseña, quién valida y quién decide; documentar los criterios de uso; y trazar el impacto de la IA en el resultado final.

En mi propia actividad, esto se concreta en un registro interno de sistemas y casos de uso de IA, con su finalidad prevista, el papel que asumo en cada uno conforme al Reglamento (UE) 2024/1689 y su clasificación de riesgo, sometido a revisión periódica.

4. Uso de datos y contenidos

4.1 Datos de entrada

No introduzco en sistemas de IA datos confidenciales, sensibles o protegidos sin análisis previo. Respeto los principios de minimización, pertinencia y limitación de la finalidad. El cliente conserva la responsabilidad sobre los datos que facilita.

4.2 Contenidos generados

No presento como producción humana exclusiva aquello que no lo es. Todo contenido relevante pasa por revisión, edición y validación profesional, y asumo la responsabilidad editorial sobre el resultado.

En los materiales formativos, la generación asistida por IA de soportes y ejemplos se indica al cliente. Los ejemplos generados en aula operan siempre con datos ficticios.

No utilizo la IA para falsear autoría, experiencia o certificaciones.

5. Formación y uso profesional

En entornos formativos y corporativos:

  • La IA se enseña como herramienta de apoyo, no como atajo.
  • Se evita el aprendizaje basado en “prompts milagro” o automatismos acríticos.
  • Se prioriza la comprensión del sistema, sus límites y riesgos.

El objetivo no es «usar IA», sino saber cuándo, cómo y por qué usarla. Esta orientación coincide con la obligación de alfabetización en materia de IA del artículo 4 del Reglamento (UE) 2024/1689, exigible a toda organización que utilice estos sistemas, y es el marco en el que diseño mis programas.

6. Cumplimiento normativo

Mi uso de la IA se alinea con la legislación europea y nacional vigente, con los principios de protección de datos y privacidad, y con el Reglamento (UE) 2024/1689 (Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial), en su redacción modificada por el Reglamento (UE) 2026/1744.

En mi actividad actúo principalmente como responsable del despliegue de sistemas desarrollados por terceros y, cuando pongo a disposición del público un sistema propio, como proveedor, asumiendo en cada caso las obligaciones que corresponden a ese papel.

Transparencia (artículo 50). Este sitio web incorpora un asistente conversacional de voz basado en Inteligencia Artificial, que se identifica como tal antes de la primera interacción. El tratamiento de datos asociado se describe en la Política de Privacidad. Los contenidos sintéticos que puedan inducir a error sobre su carácter artificial se identifican como generados o manipulados mediante IA.

No implanto soluciones que busquen deliberadamente eludir la normativa, que trasladen riesgos legales o éticos al cliente sin advertencia expresa, o que presenten la IA como «neutral» o «automáticamente fiable».

7. Límites explícitos

No desarrollo ni apoyo proyectos de IA destinados a:

  • Manipulación informativa o persuasión encubierta.
  • Vigilancia injustificada o profiling abusivo.
  • Sustitución opaca de funciones humanas críticas.
  • Simulación de expertos, identidades o capacidades inexistentes.

Tampoco desarrollo sistemas destinados al cribado automatizado de candidaturas, la evaluación de trabajadores, la puntuación de solvencia de personas físicas, el reconocimiento de emociones en el trabajo o en el aula, ni la categorización biométrica. Son usos que el Reglamento sitúa entre las prácticas prohibidas o los sistemas de alto riesgo, y quedan fuera de mi ámbito de trabajo.

Cuando un encargo entra en conflicto con estos principios, se rechaza.

8. Revisión y actualización

Este marco es un documento vivo, sujeto a revisión técnica, a los cambios normativos y a la evolución tecnológica real, no a las tendencias de mercado. Se revisa al menos con carácter semestral y ante cada modificación relevante del marco regulatorio.

La ética en IA no es una postura ideológica, sino una disciplina profesional.

9. Posicionamiento final

La Inteligencia Artificial no convierte a nadie en experto. El criterio, la experiencia y la responsabilidad siguen siendo humanas.

Este enfoque no busca maximizar el uso de la IA, sino garantizar su uso correcto.