En junio de 2025 publiqué en este mismo blog un artículo titulado «OpenAI Ads: el futuro de la publicidad con inteligencia artificial«. Por entonces, OpenAI no había anunciado ninguna plataforma publicitaria y la posibilidad de introducir anuncios en ChatGPT apenas formaba parte del debate público. Aun así, me planteé cómo podría funcionar y propuse dos caminos: una herramienta capaz de generar campañas mediante inteligencia artificial y la aparición de marcas promocionadas dentro de las conversaciones.
Hay, además, una coincidencia especialmente llamativa. En aquel artículo no sólo anticipé que OpenAI podía desarrollar su propio sistema publicitario, sino que lo denominé OpenAI Ads, exactamente el nombre con el que la compañía presenta ahora la plataforma. No partía de ningún anuncio oficial: era simplemente la denominación que consideré más lógica para una evolución que, en ese momento, todavía era una hipótesis.
Más de un año después, OpenAI Ads ya es una realidad. La compañía ha abierto su plataforma publicitaria, España figura entre los países con acceso directo y he podido entrar en Ads Manager Beta para probar su funcionamiento.
El resultado no coincide exactamente con lo que imaginé en 2025, pero algunas de las ideas centrales estaban allí: una plataforma publicitaria propia, anuncios relacionados con el contexto de la conversación y una segmentación que va más allá de las palabras clave tradicionales. Más que reivindicar una predicción, resulta interesante comprobar qué parte de aquella hipótesis se ha cumplido, qué ha resuelto OpenAI de otra manera y qué puede significar este cambio para la publicidad digital.
En 2025 OpenAI Ads era solamente una hipótesis
En aquel primer artículo planteaba que OpenAI podía avanzar en dos direcciones complementarias. La primera consistía en crear una plataforma capaz de generar campañas completas mediante inteligencia artificial. Bastaría con describir un objetivo para obtener textos, imágenes, vídeos y diferentes piezas adaptadas a cada público o canal.
La segunda posibilidad era integrar publicidad dentro de ChatGPT. No imaginaba los anuncios como banners tradicionales, sino como marcas o servicios presentados de manera contextual dentro de una conversación y claramente identificados como contenido promocionado.
También señalaba que este modelo podía abrir una nueva etapa para el posicionamiento digital. El SEO tradicional estaba dando paso al AEO, orientado a aparecer en las respuestas de buscadores y asistentes, pero la consolidación de las interfaces conversacionales podía conducir hacia algo más específico: optimizar la presencia de una marca dentro de conversaciones relacionadas con sus productos, servicios o áreas de conocimiento.
En junio de 2025 todo esto era una proyección, incluido el propio nombre OpenAI Ads. Ahora ya podemos contrastarlo con un producto real.
OpenAI Ads ya está disponible en España
OpenAI ha habilitado Ads Manager Beta, una plataforma desde la que los anunciantes pueden crear una cuenta, configurar campañas, gestionar presupuestos y consultar sus resultados. España aparece oficialmente entre los países con acceso mediante autoservicio, por lo que ya no es necesario formar parte de un programa reservado a grandes marcas o esperar una invitación especial.
La estructura resulta reconocible para cualquiera que haya utilizado Google Ads o Meta Ads. Cada campaña establece el objetivo, el presupuesto, las fechas y la orientación general. Dentro se crean grupos de anuncios relacionados con un mismo tema o intención y, finalmente, los anuncios que verá el usuario, formados por el nombre del anunciante, un titular, una descripción, una imagen y una página de destino.
OpenAI Ads permite actualmente trabajar con dos modelos principales. Las campañas de alcance se optimizan para conseguir impresiones y se pagan mediante CPM, mientras que las campañas orientadas a clics utilizan CPC. En su documentación, OpenAI recomienda comenzar estas últimas con una puja máxima aproximada de entre tres y cinco dólares por clic, aunque el coste real dependerá de la competencia, la relevancia y la subasta.
Ads Manager también incorpora métricas como impresiones, clics, gasto, CTR, CPC medio, CPM medio y conversiones. Los enlaces pueden incluir parámetros UTM para analizar el tráfico mediante herramientas externas, y la plataforma dispone de su propio sistema de medición de conversiones.
Por tanto, no estamos ante una simple prueba visual dentro de ChatGPT. OpenAI está construyendo una plataforma publicitaria con campañas, facturación, medición y optimización.

La gran diferencia está en el contexto de la conversación
La característica más relevante de OpenAI Ads no es el formato del anuncio, sino el mecanismo utilizado para decidir cuándo puede resultar pertinente.
En Google Ads, la palabra clave ha sido históricamente el punto de partida. En las redes sociales, la segmentación se ha apoyado principalmente en perfiles, intereses y comportamientos. ChatGPT introduce una variable diferente: el contexto que la persona está desarrollando durante la conversación.
Según la documentación oficial de OpenAI Ads, el sistema puede considerar la intención y el contexto de la conversación actual, junto con elementos como la página de destino, el titular, la descripción y la información proporcionada por el anunciante. Cuando la personalización publicitaria está activada, también puede emplear determinadas señales procedentes de la experiencia más amplia del usuario en ChatGPT.
Al crear un grupo de anuncios, el anunciante puede añadir context hints. Estas indicaciones describen los temas, las necesidades o los tipos de conversación en los que su propuesta podría resultar relevante. No funcionan como palabras clave de concordancia exacta ni garantizan que el anuncio aparezca ante una consulta concreta. Sirven para orientar al sistema sobre el contexto en el que existe una posible relación entre lo que busca la persona y lo que ofrece la marca.
Esto confirma una de las ideas fundamentales que planteaba en 2025: la conversación se está convirtiendo en un nuevo espacio publicitario. La diferencia es que OpenAI no ha eliminado la lógica de la subasta ni ha convertido a ChatGPT en una recomendación comercial permanente. Ha combinado el modelo publicitario conocido con un sistema de interpretación contextual mucho más rico.
Lo que anticipé y lo que OpenAI ha hecho de otra manera
La primera coincidencia aparece antes incluso de analizar el funcionamiento del producto. En junio de 2025 utilicé el nombre OpenAI Ads para referirme a una plataforma que todavía no existía oficialmente. Más de un año después, OpenAI ha elegido esa misma denominación para presentar su sistema publicitario, cuya gestión se realiza mediante Ads Manager Beta.
El nombre podía resultar una evolución lógica de la marca, pero no es la única coincidencia. También se ha confirmado la importancia del contexto conversacional. Los anuncios no se seleccionan exclusivamente por una palabra aislada, sino por la relación entre la intención expresada por el usuario y la propuesta del anunciante.
Sin embargo, OpenAI ha sido más prudente en la forma de presentar la publicidad. En mi artículo de 2025 imaginaba marcas promocionadas dentro de las propias respuestas, de manera similar a una fuente sugerida. El producto actual mantiene una separación más clara: los anuncios aparecen debajo de las respuestas, identificados como publicidad y sin modificar el contenido generado por ChatGPT.
Esta decisión no es menor. Si una respuesta aparentemente neutral pudiera estar condicionada por el pago de un anunciante, la confianza en la herramienta quedaría seriamente comprometida. OpenAI necesita monetizar una audiencia enorme, pero también debe evitar que cada recomendación se perciba como una operación comercial encubierta. Separar la respuesta del anuncio es, al menos en esta primera etapa, una forma razonable de proteger esa frontera.
La segunda diferencia se encuentra en la generación de las campañas. En 2025 planteaba una plataforma en la que ChatGPT, DALL·E o Sora pudieran producir automáticamente toda la creatividad publicitaria. Ads Manager todavía no funciona así. El anunciante introduce o carga el titular, la descripción, la imagen y la página de destino mediante un proceso guiado o una importación masiva. La convergencia entre generación creativa y distribución publicitaria sigue siendo posible, pero todavía no forma parte central del producto presentado.
Una oportunidad con una limitación importante
OpenAI Ads abre un canal especialmente interesante para aquellas marcas cuyos clientes utilizan ChatGPT para comparar alternativas, buscar recomendaciones o tomar decisiones. Formación, tecnología, software, servicios profesionales, comercio electrónico o viajes son algunos ámbitos donde una conversación puede revelar una intención mucho más precisa que una búsqueda breve.
Sin embargo, existe una limitación que los anunciantes deben considerar. OpenAI indica que los anuncios solo pueden aparecer a usuarios elegibles de los planes Free y Go. Las cuentas Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu permanecerán libres de publicidad, y tampoco se mostrarán anuncios a menores de 18 años ni en conversaciones temporales. Esto concentra el alcance en los planes de acceso gratuito o económico y puede reducir considerablemente el público disponible en determinados mercados profesionales y B2B, donde muchos usuarios intensivos utilizan suscripciones superiores.
Tener acceso a un contexto más rico no convierte automáticamente OpenAI Ads en un canal rentable. Habrá que comprobar la calidad del tráfico, la atribución de las conversiones, el coste real de las campañas y la capacidad de la plataforma para diferenciar una consulta informativa de una verdadera intención comercial. Como sucede con cualquier nuevo canal, entrar pronto permite aprender antes, pero no sustituye la necesidad de medir.
La publicidad también se vuelve conversacional
Cuando escribí sobre OpenAI Ads en 2025, la idea podía parecer una evolución lógica, pero todavía hipotética. Hoy la plataforma existe y confirma que la publicidad digital está comenzando a desplazarse desde la búsqueda hacia la conversación.
No significa que las palabras clave, Google Ads o Meta Ads vayan a desaparecer. Significa que surge un nuevo momento de contacto: aquel en el que una persona explica con detalle qué necesita, compara diferentes posibilidades y solicita ayuda para tomar una decisión. Ese contexto puede resultar extraordinariamente valioso para una marca, pero también exige transparencia, relevancia y un respeto escrupuloso por la confianza del usuario.
OpenAI ha dado el primer paso con una plataforma todavía en fase beta, relativamente sencilla y con muchas capacidades por desarrollar. Ahora toca probarla, medirla y observar cómo evoluciona.
En 2025 imaginé que la inteligencia artificial podía actuar al mismo tiempo como agencia creativa y como canal de distribución. Por ahora, OpenAI ha construido principalmente el canal. La parte creativa probablemente vendrá después.
La tecnología ya ha abierto el espacio. Como siempre, la diferencia no la marcará quien llegue haciendo más ruido, sino quien comprenda mejor el contexto, aporte verdadero valor y utilice la estrategia con criterio.


