Federico García Lorca: Tras las balas franquistas de la sociedad española

«En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario» (George Orwell)

garcia lorca - Federico García Lorca: Tras las balas franquistas de la sociedad españolaFederico García Lorca, el poeta de Fuente Vaqueros (Granada) que, junto con Ramón María del Valle-Inclán y Antonio Buero Vallejo, es considerado la cima del teatro español del siglo XX, nos dejó trágicamente hace hoy 76 años, en los que su obra, alimentada por la obsesión –amor, deseo y esterilidad– y la frustración vital, sigue siendo uno de los máximos referentes de la cultura española y, por supuesto, de la poesía mundial.

Su asesinato, que ha sufrido –y seguirá sufriendo– una gran controversia internacional, se empezó a conocer bastantes días después de tan atroz suceso, a través de rumores publicados en el Diario de Albacete y la agencia Febus, transcritos el 1 de septiembre de 1936 (descargable en PDF) en el Diario Republicano de Izquierdas ABC (hoy de línea conservadora), y cuya noticia se confirmó el 8 del mismo mes, gracias a una entrevista (descargable en PDF) que el diario “El Liberal” de Murcia realizó a un evadido del “infierno de Granada”, publicada también por ABC.

Durante todo este tiempo, y casi desde el primer momento, se ha intentado ligar el asesinato del escritor de la generación del 27 con Falange, fundada y liderada por su gran amigo José Antonio Primo de Rivera, cuyos poetas preferidos eran Manuel y Antonio Machado, Rafael Alberti, Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío y el propio Lorca, publicándose decenas de poemas de este último en el rudimentario boletín del Frente de Juventudes; al igual que su cercanía con el Frente Popular, una agrupación de partidos que –en los años 30– manifestaba una sensibilidad marxista y antifascista, cuyos componentes principales eran socialistas y comunistas. Un caso que sí se dio con otros escritores en algún momento de la década, incluso extranjeros, como Ernest Hemingway o George Orwell, quien subrayó que, de haber comprendido mejor la situación política en España, se habría unido como miliciano a la CNT.

Siendo rigurosos con la Historia, es justo poner a cada uno en su sitio, pues, reproduciendo –una vez más– las palabras del mencionado Orwell, «en tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario». Y la realidad es que a Federico García Lorca le asesinaron los que dieron el golpe contra la República en Granada, quienes, desde dentro y fuera de España, fueron identificados erróneamente con Falange, en lugar de con el régimen franquista. Un error que puede considerarse lógico, puesto que sus símbolos, como la camisa azul o el yugo y las flechas (perteneciente a los Reyes Católicos, siendo el yugo de Fernando II de Aragón y el haz de flechas de Isabel I de Castilla), eran ‘inteligentemente’ utilizados por el denominado “bando nacional”.

Cierto es que Falange se puso del lado del Alzamiento Nacional contra el gobierno de la II República Española, pero no menos cierto es que, tras el asesinato interesado de José Antonio Primo de Rivera, este partido fue arrollado por el caudillo con el Decreto del 19 de abril de 1937 (descargable en PDF), cuyo artículo tercero rezaba: “Quedan fundidas en una sola Milicia Nacional las de Falange Española y de Requetés, conservando sus emblemas y signos exteriores. A ella se incorporarán también, con los honores ganados en la guerra, las demás milicias combatientes… El Jefe del Estado es Jefe Supremo de la Milicia”.

No obstante, la pregunta trascendental no reside tanto en el ‘quién’, algo que debería resultar obvio, como en el ‘cómo’ y el ‘por qué’. Unas cuestiones que tienen varias respuestas, todas ellas válidas y relevantes: la familia, la homofobia, la cultura y moralidad española de la época o las rencillas intervecinales.

¿Cómo?
Tal y como bien apuntó el escritor británico Ian Gibson, García Lorca fue traicionado por su hermana Concha, quien denunció y delató al poeta, indicando donde se ocultaba. Concretamente, se hallaba en casa de Luis Rosales, amigo y discípulo, cuya familia representaba a la auténtica y escasísima Falange granadina de antes de la guerra, siendo el único y frustrado salvavidas al que inútilmente intentó aferrarse.

Tan cierto como que Ramón Ruiz Alonso, padre de las actrices Emma Penella y Terele Pávez, obrero resentido de Acción Popular que odiaba el socialismo porque había sufrido lo indecible en manos de los sindicatos socialistas en Madrid, fue el responsable del encarcelamiento del poeta, siendo quien elaboró una denuncia contra él y, el 16 de agosto, se dirigió a la casa de la familia Rosales, deteniéndolo, pese a la oposición de Luis, trasladándolo al Gobierno Civil, de donde posteriormente fue conducido a Víznar, lugar en que fue asesinado por Juan Luis Trescastro, abogado y marido de una prima lejana del padre de García Lorca.

¿Por qué?
En el suceso de la muerte del poeta confluyeron muchos factores, como su supuesta identificación con el Frente Popular, el odio que se le tenía por triunfador y homosexual, el agravio que sintieron muchos andaluces por su obra La Casa de Bernarda Alba, o el apoyo y simpatía que le prestaban los falangistas de la familia Rosales, dadas las rivalidades entre Falange y Acción Popular, un partido político, fundado el 29 de abril de 1931 –quince días después de proclamarse la II República–, que iba a convertirse en el aglutinante de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA).

Y, por supuesto, al igual que ocurrió en todos los rincones de la geografía española, la Guerra Civil desató los viejos odios intervecinales, entre los que se encontraba también la familia García Lorca, muy odiada por conflictos de lindes y de préstamos que había tenido su padre, un gran terrateniente liberal.

Federico García Lorca, apolítico a todas luces, no debe ser considerado injustamente uno de los adalides y/o máximos exponentes de la izquierda española, entre otros muchos motivos, porque es un personaje universal con una poesía que trasciende cualquier ideología. En sus propias palabras, “Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al español que sólo es español por serlo y nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta, por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos”.

Con el tiempo, y con la fuerza de las pruebas, se ha podido demostrar que Falange (no confundir con el franquismo, pues ya conocemos por qué fue asesinado Primo de Rivera y a quién benefició…) no solamente no fue la autora de tan vil crimen sino, todo lo contrario, fue la única fuerza que intentó todo lo humanamente posible por evitarlo y devolver la libertad al poeta. Si hay unos culpables, las penas deben recaer en la particular ética, moral y cultura de la sociedad española de la época, así como en su brazo ejecutor, el bando sublevado, tan gustosamente utilizado como muy bien retribuido, institucionalizado en la Junta de Defensa Nacional, que fue el organismo creado el 24 de julio de 1936 por los militares sublevados en el fallido golpe de Estado que dio lugar a la Guerra Civil en España.

Comments (4)

  1. charlie dice:

    Está por ver si es cierta la historia oficial. ¿Y si nunca murió fusilado? ¿Y si la historia fuera otra, pactada por ambos bandos?

  2. Francha Menayo y Domingo dice:

    Muy bien sintetizado y un dato que nos aportas de gran interes, que fue su propia hermana quien dijo donde se escondia, cosa que siempre se le achacó a la Falange y que nunca ha sido cierta, muy al contrario.-
    Un articulo que como diria Gracian, » Lo breve si es bueno, es doblemente bueno» y bien que lo es éste pequeño articulo de homenaje a Federico Garcia Lorca

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