¿Qué perdemos los españoles si desaparecen las cajas de ahorros?

«Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente» (Oscar Wilde)

mapa cajas ahorros - ¿Qué perdemos los españoles si desaparecen las cajas de ahorros?El pensamiento único ha convenido que el problema son las cajas y que es un hito necesario hacerlas desaparecer, cuando la realidad es que su politización ha sido y es uno de sus errores más indiscutibles. Aunque en voz baja, sólo los sindicatos se atreven a defender a estas entidades que suponen la mitad del sistema financiero español pero, a lo largo de su historia de siglos, habrá algunas virtudes en ellas, pues no todo puede ser tan malo.

Ahora bien, ¿qué perdemos los españoles si se da carpetazo a las cajas de ahorros como ahora, casi todos, defienden? Esta y otras cuestiones nos las responde Luis Aparicio, Director de Contenidos de Invertia.com (Telefónica de España, S.A.U.), por medio de uno de sus últimos artículos, en el que nos enumera ocho ventajas que se perderían si desaparece este sector económico:

  1. Inversor a largo plazo. Las cajas han sido responsables de la industrialización del país con inversores a muy largo plazo en sectores clave que han dado lugar a grandes multinacionales. Fueron un capital embrionario en telecomunicaciones, autopistas, energéticas y actualmente lo están siendo en nuevos negocios como el cable. Su falta de accionistas que busquen una rentabilidad inmediata les ha permitido hacer inversiones a muy largo plazo, muy rentables.
  2. Aliadas a las pymes. Las cajas de ahorros financian al 70% de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en España que representan la mayoría del tejido empresarial. Destaca la financiación a empresas con capital inferior a un millón de euros que es el grueso de ese 70%.
  3. Centro de decisión en España. Frente a unos bancos cada vez más internacionalizados, las cajas mantienen la capacidad de toma de decisiones inversoras y económicas en España. No tienen tanta dependencia del momento de los mercados bursátiles, sino que están más habituadas a captar el ahorro del país y transformarlo aquí mismo en inversiones.
  4. Fuerte raigambre con las clases medias. Según apuntan desde la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) el perfil del ahorrador de la caja de ahorros es una mujer entre 35 y 45 años de clase media-baja. El 80% del negocio de las cajas lo hacen con el sector privado. “La evolución de la clase media española ha ido pareja a la de las propias bajas y su mejoría y grandeza nos ha hecho grandes a nosotras”, explican desde la CECA.
  5. Beneficios de la Obra Social. Las cajas invirtieron en obra social en 2009 (último dato disponible) 1.700 millones de euros. Esto supuso 170 millones de beneficiarios ese año, por lo que de media los españoles han disfrutado casi 4 veces de un servicio de la Obra Social (hospitales, residencias de ancianos, exposiciones culturales, patrocionios…) Según datos de la CECA la Obra Social crea 30.000 empleos y por cada euro que se invierte se genera otro en estas actividades.
  6. Gran presencia geográfica. Las cajas de ahorros cubren el 97% del territorio nacional de forma permanente y el 3% restante a través de oficinas móviles. Tienen, pues, cubierto todo el país evitando la exclusión, tanto por problemas geográficos como por de nivel de renta. Actualmente, existen 50 millones de cuentas en las cajas de ahorros, con clientes que, lógicamente tienen más de una en distintas entidades.
  7. Competencia. Las cajas han sido un elemento de indiscutible competencia en el sector financiero español hasta hacerse con la mitad del mercado de depósitos y créditos. Una competencia que se produce con los bancos, sirviéndoles de acicate y favoreciendo la mejora y rebaja de los servicios, como entre las propias cajas de ahorros. Obviamente la desaparición de un modelo reduciría la competencia en el conjunto del país.
  8. Órganos de decisión heterogéneos. Las asambleas de las cajas están compuestas por una representación de los clientes de las cajas, además de los representantes de los trabajadores y otras instituciones administrativas (comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones). Una composición variada y que es interesante en cuanto recoge a los clientes, pero que también es un problema por la politización de estas entidades.

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