Esquilache y el zaragozano ‘motín de los broqueleros’ de 1766

«La libertad es un bien tan valioso que hay que racionarlo» (Lenin – Ленин)

El motín de Esquilache, también denominado en Zaragoza como ‘motín de los broqueleros’, se desarrolló en abril de 1766 simultáneamente en muchos puntos de la península y en las principales cabeceras de comarca de la región aragonesa. El motín en Zaragoza es el más conocido después del de Madrid, debiéndose a la existencia de un trabajo impreso que lo relata, la “Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766…”, publicado por Tomás Sebastián y Latre (socio fundador de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y cronista de la ciudad de Zaragoza) en el mismo año.

Así, tal día como hoy en 1766, aparecieron pasquines en los que se apremiaba al intendente corregidor a bajar el precio del pan en el plazo de ocho días bajo la amenaza de quemar su casa, así como la de los ‘usureros’. Cuando los alguaciles iban publicando un bando del gobernador marqués de Castelar, comenzó un rumor en el Mercado, que se fue intensificando por la calle Mayor y acabó en tumulto en la Magdalena. De allí partió una manifestación hacia el palacio del gobernador, solicitando que se pusiera el trigo a la tasa y se señalaran puestos públicos para que acudieran los pobres a comprarlo, así como el abaratamiento de alimentos como el aceite y las judías. A continuación, el pueblo comenzó a quemar y a asaltar las casas de comerciantes, acaparadores y especuladores al alza: la del intendente, en el palacio de Fuenclara, las de Luchas Goicoechea, Pedro Pascual y Miguel Losilla, todos ellos comerciantes de altura…

La posterior represión del motín fue enérgica y cruenta: nueve ahorcados hasta el día 27 (día en que Carlos III determinó que no se aplicaran más penas de muerte), descuartizamientos, exposición de cabezas en la puerta del Carmen, etc. Sólo la presencia de una fuerte crisis de subsistencias (mala cosecha –la de 1765–, violenta subida de los precios del cereal, escasez, carestía y hambre, etc.) puede explicar los tumultos y revueltas de la primavera de 1766, así como sus características. La gravedad de la crisis de subsistencias fue causa de la intensidad del movimiento, y la repercusión política que tuvieron los motines explica, por su parte, el que nos hayan llegado todos los pormenores de su desarrollo.

tomoix41 - Esquilache y el zaragozano ‘motín de los broqueleros’ de 1766Resulta insólito y, por tanto, susceptible de sospecha, el grado de organización del movimiento, tal como se puede inferir de su coincidencia con movimientos similares en otros puntos del país, de la preparación durante varios días mediante pasquines clandestinos, etc. Efectivamente, parece que estos movimientos populares fueron instrumentalizados políticamente en contra del marqués de Esquilache y a favor del conde de Aranda, al que Carlos III llamó prontamente a la presidencia del Consejo de Castilla. No obstante, no hubieran podido ser inducidos, ni posteriormente utilizados políticamente, sin la presencia de una aguda crisis de subsistencias de carácter cíclico.

Bibliografía GEA: “El motín de Esquilache y las crisis del Antiguo Régimen” (Rev. de Occidente, Madrid, 1972, n.° 36), de Pierre Vilar; “Contribución al estudio del ‘Motín contra Esquilache’” (Universidad de Zaragoza, 1977), de Rafael Olaechea; “Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766…” (Zaragoza, Imp. del Rey, 1766), de T. Sebastián y Latre.

post data - Esquilache y el zaragozano ‘motín de los broqueleros’ de 1766La imagen principal del artículo corresponde a la pintura de Francisco de Goya, a quien se homenajeó anteayer en Fuendetodos por el 264 aniversario de su nacimiento -hablaré de ello en mi próxima entrada-, titulada «Motín de Esquilache».

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