Barack Obama, el líder que necesitaban los estadounidenses

“Sólo a unas cuantas generaciones, en la larga historia del mundo, les ha sido otorgado defender la libertad en su hora de máximo peligro. No rehúyo esta responsabilidad. La acepto con beneplácito. No creo que ninguno de nosotros se cambiaría por ningún otro pueblo ni por ninguna otra generación. La energía, la fe, la devoción que pongamos en esta empresa iluminará a nuestra patria y a todos los que la sirven, y el resplandor de esa llama podrá en verdad iluminar al mundo. Así pues, compatriota: no preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país».

Este es un fragmento extraído del discurso inaugural de John Fitzgerald Kennedy, manifestado el 20 de enero de 1961, que bien podría haber firmado el actual presidente de Estados Unidos de América, Barack Hussein Obama. Un país ‘enfermo’ en la actualidad, pero con un sistema de gobierno presidencialista, con sus ventajas e inconvenientes, pues su Jefe de Gobierno ostenta la representación formal del país, así como también es parte activa del poder ejecutivo. Y una de las ventajas es que, cuando el país norteamericano encuentra un líder de verdad, la enfermedad se puede llegar a curar.

Así, siendo de sobra conocidos por todos los espléndidos discursos que el presidente Obama ha realizado hasta el momento, pues es uno de sus puntos fuertes, incluso, para que ganara las elecciones presidenciales a John McCain, ayer, en el discurso de un evento en el que se conmemoraban los cien años de existencia de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP), demostró que conoce las claves esenciales para salir de una crisis tanto económica como social: la educación y la igualdad de oportunidades.

Sin duda, fue un discurso soberbio, que pretendía (y pretende) abrir los ojos a la sociedad norteamericana, aunque también el resto del mundo debería escuchar sus palabras, que está demasiado asentada en la riqueza y en la pobreza, en la distinción de clases sociales que, en pleno siglo XXI, todavía no se ha erradicado. Fue un discurso, en definitiva, para educar a la sociedad, a los padres, a los hijos, a los negros, a los blancos, a los latinos… a todos; porque ese es uno de los requisitos que tenemos que exigir a nuestros líderes, más allá de la simple gestión, esto es, que conozca nuestras debilidades y nos ayude a subsanarlas.

Cierto es que, en un ámbito como el de ayer, el presidente Obama hablara, lógicamente, para los ciudadanos afroamericanos, pero sus palabras pueden extrapolarse al resto de una sociedad que, día tras día, se obceca en llegar al fin sin conocer siquiera los objetivos, así como que los medios no son siempre justificables.

barack obama - Barack Obama, el líder que necesitaban los estadounidensesY tan sólo quiero añadir tres párrafos de su discurso que demuestran el liderazgo de un presidente que, más allá de sus actuaciones, ya pasará a la historia; de un presidente que todavía tiene que demostrar todo pues, hasta ahora, todo son promesas y palabras de esperanza y aliento que, sin embargo, en estos difíciles momentos, ya es suficiente para conocer la filosofía de este 44º presidente estadounidense. Como diría Kennedy: «No se llevará a cabo todo esto en los primeros 100 días. Tampoco se llevará a cabo en los primeros 1000 días, ni en la vida de este gobierno, ni quizá siquiera en el curso de nuestra vida en este planeta. Pero empecemos”.

He aquí los tres fragmentos que he escogido del discurso de Barack Obama:

“Mi administración está trabajando muy duro no sólo para crear y salvar puestos de trabajo a corto plazo, no sólo para ampliar el seguro de desempleo y ayudar a las personas que han perdido la atención sanitaria en esta crisis, no sólo para detener la destrucción económica inmediata, sino para establecer una nueva base para el crecimiento y la prosperidad que pondrá al alcance la oportunidad no sólo de los afroamericanos, sino de todos los estadounidenses. Todos los estadounidenses. De todas las razas. De cada credo. De todas las regiones del país. Queremos que todos puedan participar en el American Dream (Sueño Americano).”

“Tenemos que decir a nuestros hijos, sí, si eres afroamericano, las probabilidades de crecer en medio de la delincuencia y las bandas son más altas. Sí, si vives en un barrio pobre, te enfrentas a desafíos que alguien en uno rico no tiene que hacer frente. Pero eso no son razones para obtener malas notas — eso no son razones para abandonar los estudios — eso no son razones para renunciar a tu educación y abandonan la escuela. Nadie ha escrito tu destino por ti. Tu destino está en tus manos — no se puede olvidar eso. Eso es lo que tenemos que enseñar a todos nuestros niños. No hay excusas. No hay excusas. Tú consigues aquella educación, todas aquellas dificultades te harán más fuerte, más capaz de competir. Sí podemos”.

“A los padres — a los padres, no basta con mandar a nuestros hijos a la escuela y, a continuación, abandonarles cuando lleguen a casa. Ustedes no pueden subcontratar la educación de los hijos. Para que nuestros hijos sobresalgan, tenemos que aceptar nuestra responsabilidad de ayudarles a aprender. Eso significa poner lejos la Xbox — llevando a nuestros niños a la cama a una hora razonable. Esto significa que asistan a las conferencias de padres y maestros, leer a nuestros hijos y ayudarles en sus tareas”.

Y, para aquellos que les interese, incrusto tanto el vídeo íntegro original de dicho discurso como el texto completo (en PDF) en inglés y la traducción que he realizado en castellano:

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