Carta abierta al edil zaragozano Francisco Catalá

La izquierda (sí, aunque no lo crean, hablo del PSOE) piensa que, en momentos de crisis, realizar grandes y caprichosos dispendios no es motivo para llamar la atención al equipo de gobierno.

Sr. Catalá, a través de estas líneas, quiero hacerme eco de su “Carta abierta a Belloch”, publicada ayer en El Periódico de Aragón.

La Expo, como usted dice, salió bien, claro que sí. Fue todo un acto de generosidad cívica, un evento en el que se aunó compromiso, esperanza, ilusión y esfuerzo de los zaragozanos, reflejado públicamente en la figura de los ejemplares Voluntarios. Gracias a ellos, sumado al encomiable trabajo de los funcionarios de esta ciudad, patrocinadores, organizaciones, países participantes (cuyo contenido, hay que reconocerlo, no ha ayudado en exceso) y, claro está, la tenacidad de Roque Gistau, pudimos formar parte de importantes espacios de reflexión como, por ejemplo y máximo exponente, El Faro. Y, por supuesto, es justo y objetivo que esa felicitación, a tan colosal organización, sea recibida por el primer representante de la ciudad, que no es otro que el alcalde, Juan Alberto Belloch. Sin duda, y esto es algo que siempre tendremos que recordar, la Expo Zaragoza 2008 ha sido un gran proyecto común de todos los zaragozanos, donde hemos demostrado que juntos somos capaces de alcanzar las más altas cotas.

Eso, a pesar de esos errores –no es malo equivocarse, porque significa que se trabaja– que hay que recordar para evitar cometerlos de nuevo, como ha sido la escasa repercusión internacional, con un 3% de visitantes de fuera de nuestro país, o la bochornosa actuación en el río Ebro –y recuerde que el evento trataba sobre “agua y desarrollo sostenible”con esos barquitos “terrestres” (que no acuáticos).

Dice, Sr. Catalá, que la “derecha de verdad” no le perdona, por ejemplo, “la recuperación del río para siempre, los barrios, las inversiones”, etc… Pero no es la “derecha de verdad” la que no le perdona, sino los ciudadanos, a través de medios como los blogs, cartas al director, incluso, y aunque le parezca algo más primitivo, el boca a boca, por no hacer lo que prometen y que, además, aseguran cumplir.

Así, y reconociendo el gran mérito que tiene el atreverse a anunciar como nuevo, por “enésima” vez, su Plan de Barrios, muchos vecinos podrían llegar a decir del equipo de gobierno, y sin temor a equivocarse, que ora es un sofista ora que se ha estrellado como administrador de la ciudad. Todo ello, puesto que en el Plan de Barrios 2006-2008 había 53 actuaciones y, tan sólo, se han ejecutado 13. Esto es, un calamitoso 24% de lo que, voluntariamente, prometieron cumplir. Aunque, según las palabras del alcalde, el Plan podría clasificarse como “de jubilación”, ya que –al parecer– nos encontramos ante una obra de futuro…

Pero, además, cabría preguntarse más cosas, como ¿cuál será el coste de la indemnización a la empresa de los barquitos “terrestres” ante tan turbadora ocurrencia, que tanto daño han hecho al río Ebro, sin olvidar la imagen de la ciudad?, ¿cuánto dinero hemos derrochado en la operación del Náutico?, o, aunque a ustedes no les guste hablar del costoso mobiliario del Seminario, ¿cómo es posible ubicarlo antes de proyectarlo, contratarlo y reservar crédito para pagarlo?

Son tantas y tantas preguntas que el equipo de gobierno no quiere responder, que llega a indignar, con la tristeza de un ciudadano que cree todavía en las AA.PP., más aún, cuando leemos sus pomposas “cartas abiertas al alcalde” en la prensa.

Sin embargo, lo que más sorprendido me deja, por el simple hecho de que usted lo propague a ojos de los ciudadanos, es que reprochar, en estos tiempos de crisis, la compra de las lujosas sillas italianas, la exorbitante mesa “inteligente” o el disparatado segundo despacho del alcalde, de más de medio millón de euros, le parezcan a usted una campaña mediática “de casquería, amarillismo, demagogia y mentiras” para acabar con el señor Belloch. Aunque, algunos podrían llegar a decir que “más sabe el diablo por viejo que por diablo” o “cree el ladrón que todos son de su condición”, pues el refranero español es tan rico como sabio.

Un proyecto, el del despacho, aprobado –para mayor escarnio a los ciudadanos a los que representan– tan sólo dos días antes de un Plan de Austeridad en el que indican, en el apartado B.2, que “Quedan suspendidos el inicio de nuevos procedimientos de adquisición de mobiliario de oficina en tanto persistan los efectos de la crisis económica”, así como que “Todos los concejales y funcionarios que se trasladen a nuevas dependencias lo harán trasladando los muebles que ya utilizan”. Como me dijo un amigo mío, sus “medidas de eficiencia y ahorro municipal” son dignas del famoso ilusionista húngaro Harry Houdini, esto es, medidas de puro escapismo. Sin duda, todo un ejemplo de gestión municipal abstinente digna de ser emulada…

Yo hablo por mí, aunque podría no hacerlo, sin ser un desahogo personal sino una crítica –debo pensar por su parte– poco o nada constructiva en estos momentos, en lugar de hablar, como hace usted, “de sentimientos, sensaciones e indignaciones que empezamos a tener muchos ciudadanos…”.

Sr. Catalá, me despido de usted sin la esperanza de que rectifique o, ni tan siquiera, reflexione relajado en el sillón, que imagino tendrá como todos los mortales, de su casa. Y todo porque, como han podido leer los ciudadanos, a diferencia de un alcalde que sí ha aprendido a pedir perdón, pese a que eso no enmiende sus errores, usted nunca parece equivocarse.

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