El bonobús se ha despedido de los zaragozanos

fin bonobus - El bonobús se ha despedido de los zaragozanosHoy, 15 de septiembre de 2006, con la nostalgia que tanto merece un utensilio que ha formado parte de nuestras zaragozanas vidas durante más de dos décadas, nos despedimos definitivamente del bonobús.

La verdad que se dice pronto, pero 23 años y 7 meses de historia es mucho tiempo -en lo que a mí respecta, casi toda mi vida- como para olvidar a ese cartoncito rectangular que, como si de un juguete viejo se tratara, abandonamos con la celeridad y la ilusión del niño al que le regalan la última versión de su juego favorito, en este caso la tarjeta inteligente, ese sistema digital del que hemos disfrutado 19 meses para adaptarnos.

Y, sí, es cierto, la nueva tarjeta bus nos ha facilitado nuestra existencia, aunque hay que reconocer que en determinados aspectos (como el control del gasto) parece que no, pues aún recuerdo la sencillez para romperse o las tantas veces que no funcionaba el bonobús, siendo el pobre ‘chofer’ quien tenía que picarlo manualmente. Eso sí, aún podría haber cobrado mayor inconveniente si se hubiera llevado a la práctica la propuesta del Ayuntamiento de Zaragoza, allá por el año 1983, respecto a que los mismos conductores vendieran estos bonos, con el consiguiente enfado de los de TUZSA, pues argumentaban -creo que con acierto- que perderían un tiempo valioso en dicha venta, sobre todo para los propios pasajeros.

Pero, acaso al ser este un post que habla más de sentimientos que de pragmatismo, muestro hoy mi faceta más melancólica, la traza de una persona que, para bien o para mal, ve pasar el tiempo a una velocidad inusitada, quizá no tanto para los tiempos que corren…

bonobuses - El bonobús se ha despedido de los zaragozanos¿Recuerdan esos recorridos turísticos por la ciudad que nos ofrecía su cara frontal? ¿Esas imágenes de los puentes sobre el Ebro, los museos de la capital, las iglesias zaragozanas, los parques, o la Zaragoza iluminada, que animaban a los usuarios a descubrir los rincones más bonitos de la capital aragonesa? ¿Y qué me dicen de aquellos recordatorios de las obras de nuestro pintor más famoso, Francisco José de Goya y Lucientes, con motivo del 250 aniversario de su nacimiento? ¿O la serie de Pablo Gargallo que, en 1997, animaba a los zaragozanos a visitar el museo del escultor aragonés? ¿Cuántas veces hemos dicho que “¡ese no lo tengo!” y, al estilo de un cromo de fútbol (por ejemplo), intentábamos cambiar con nuestros amigos? ¿Y la ilusión con que TUZSA -la madre del cartón- incluso llegó a editar álbumes para guardarlos y, quien lograba tenerlos todos, conseguía viajes gratis como premio?

Aunque estas respuestas, si habláramos de la tarjeta electrónica, no podríamos contestarlas -al menos en la actualidad- afirmativamente, no me gustaría que nadie pensara, tras leer el post, que no estoy a favor de la llegada de las nuevas tecnologías al transporte público urbano… Nada más lejos de la realidad, pues siempre me han rondado por la cabeza ideas y proyectos similares cada vez que me trasladaba por Madrid mediante ese medio de transporte que tan bien caracteriza a las ciudades modernas, el Metro.

Imprudentemente, quién sabe si porque el ser humano es tan voluble y/o porque no somos capaces de rendir ‘homenaje’ a aquello que nos ha reportado un gran servicio hasta que lo perdemos, lo que ayer se consideraba maravilloso hoy se convierte en algo obsoleto y condenado a la interna oscuridad de ‘el baúl de la Piquer’.

tarjeta bus - El bonobús se ha despedido de los zaragozanosPara mí, y seguro que para muchos, será imposible olvidar un elemento que fue esencial (111.359.817 bonobuses adquiridos a fecha 31 de julio de 2006) en las carteras de todo zaragozano, una herramienta que empezó costando 200 pesetas y acabó con el ingente precio de 4’65 euros (más de 773 de la también desfasada moneda).

INFORMACIÓN DE INTERÉS: Quien todavía tenga viajes pendientes podrá recurrir al canje en las oficinas de TUZSA. El dinero sin gastar se traspasará a la nueva tarjeta bus.

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