Sobre el Proyecto “Gran Simio”
“Nuestra tarea debe ser liberarnos a nosotros mismos… ampliando nuestro círculo de compasión abrazando a todas las criaturas y al total de la naturaleza y su belleza” (Albert Einstein)
Ayer leí en los diarios nacionales que los responsables del Proyecto “Gran Simio” solicitarán hoy a los diputados la adhesión a su proyecto, cuya comparecencia viene avalada por el grupo socialista en el Congreso.
Esta madura iniciativa, loable donde las haya, tiene por objetivo la protección de los grandes simios (chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes) y los lugares donde habitan, y lucha por que se les reconozcan sus derechos a la vida, a la libertad y a no ser torturados en experimentos. Una realidad en Nueva Zelanda.
Sin duda, tal y como he venido defendiendo desde siempre, los animales deben tener unos derechos que los protejan del hombre, pues ese es el simple, único y desdichado fin. Y, en este caso, las personas que forman parte de esta asociación han abogado bien por nuestros compañeros de planeta.
No obstante, debo añadir que me parece indignante, y científicamente improcedente, justificar esta acción con el pretexto que el hombre comparte el 98,4 por ciento de los genes con los chimpancés, el 97,7 por ciento con los gorilas y el 96,4 por ciento con los orangutanes. En ese caso, hay muchas más especies, entre ellas el cerdo, cuyo porcentaje de coincidencia en el ADN supera el 99%.
Todo animal, sea cual fuere su condición genética, debe tener unos derechos que salvaguarden su libertad y su bienestar, tal y como indica la Declaración Universal de los Derechos de los Animales, proclamada el 15 de octubre de 1978, y aprobada por la UNESCO y, posteriormente, por la ONU. Sólo es necesario que estos derechos sean defendidos por la ley, como lo son los derechos del hombre, a nivel gubernamental y, claro está, correctamente ejecutados.
Equiparar los derechos de los humanos con el resto de especies animales me parece un grave error. En primer lugar, porque gran parte de los derechos humanos aún no son una realidad o, al menos, no son fielmente consumados. Segundo, porque ellos ya tienen sus propios derechos y obligaciones para con su especie, claro está, en su hábitat. Y, por último, en relación a la anterior, porque el único propósito que puede tener una iniciativa así es el de su protección respecto al hombre, como ya he comentado anteriormente.
Por tanto, ni sí ni no, sino todo lo contrario. Creo que este tema es tan trascendental que deberíamos analizarlo con profundidad y con los cinco sentidos. No obstante, sí es un gran comienzo para un debate que, aunque llega muy tarde a la esfera política mundial, llegará a ser una maravillosa realidad en un futuro.
Para finalizar, os invito, a modo de ilustración, a visionar una película, que mucho ha tenido que ver en el cambio del pensamiento humano respecto a este tema, llamada “Proyecto X”, protagonizada por Helen Hunt y Matthew Broderick.
Etiquetas: España, Gran Simio, proyecto
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4 comentarios 25 de abril de 2006





































