“Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro” (Platón)
En un día como hoy, en el que inauguramos un nuevo año, quiero que mi primer artículo –además de aquel en el que felicito un nuevo año– vaya dedicado a una gran persona que, el pasado día 30, fue honrado con su nombramiento, por parte del Papa Benedicto XVI, como obispo de Huesca y Jaca. Y es justo hacerlo por muchos motivos pero, principalmente, porque si hoy es el primer día del año 2011 se debe a que así está establecido en el calendario gregoriano, originario de Europa y utilizado actualmente, de manera oficial, en casi todo el mundo, denominado así por ser promulgado, por medio de la bula Inter Gravissimas, por el Papa Gregorio XIII, que vino a sustituir –en el año 1582– al calendario juliano, utilizado desde que Julio César lo instaurara en el año 46 a.C.
Pero, sobre todo, si hay un justo motivo para hablar de este asunto, considero que es porque estoy hablando de una gran persona y un gran aragonés (de adopción), que va a dedicar todo su esfuerzo a recuperar esos bienes aragoneses que, de manera injusta y nada honesta por parte de la Diócesis de Lérida, continúan expuestos en territorio catalán, haciendo caso omiso a las tan incontestables como comprensibles órdenes procedentes del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Así, el nuevo obispo de Huesca y Jaca, monseñor Julián Ruiz Martorell, actualmente Vicario General de la Diócesis de Zaragoza por nombramiento del Sr. Arzobispo de Zaragoza, D. Manuel Ureña Pastor, es un hombre que, si bien nacido en Cuenca en el año 1957, es un gran aragonés de adopción dado su amor por esta tierra y todas sus buenas obras realizadas en el territorio y porque, desde niño, vive en Zaragoza, en cuyo seminario y centro de estudios curso la carrera eclesiástica, siendo ordenado sacerdote el 24 de octubre de 1981 en la capital aragonesa.
Como méritos, además de los ya conocidos y reconocidos personales, realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza y, durante sus años de estudio en Roma (1983-1988), en los que fue capellán de las Religiosas “Battistine”, obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana y la Licenciatura en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico. Posteriormente, entre 1988 y 1993, estuvo adscrito a la parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza y, hasta hace diez años, desde 1991, fue director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Nuestra Señora del Pilar”, además de director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1998-2005) y director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia “San Agustín” (1999-2005). Y, además, ha tenido tiempo de aprender diferentes idiomas, como el italiano, inglés, francés y alemán, así como a ser un gran conocedor del latín, griego, hebreo y arameo.
Actualmente, y hasta su anunciada posesión, es capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar de Zaragoza (1994) y delegado de Culto y Pastoral de El Pilar (2007-2010). Asimismo, es también Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral, desde 1993, y del Consejo Presbiteral, desde 1998; Canónigo de la Catedral Basílica “Nuestra Señora del Pilar” de Zaragoza, desde 2004; Miembro del Colegio de Consultores, desde 2005, y Secretario del Consejo Presbiteral.
Y, todo ello, además de un gran Vicario General que el Arzobispado de Zaragoza sabe que va a perder desde el anuncio hecho público, a las 12:00 horas del 30 de diciembre de 2010, por la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en España, y que se hará realidad con su toma de posesión de la Diócesis de la capital oscense el próximo día 5 de marzo y, más adelante, en una fecha todavía por concretar, de la de Jaca, erigida en el año 1063.
“…la boca de un mundo de peñascos espirituales revestidos de un bosque de leyenda, en el que los monjes benedictinos, medio ermitaños, medio guerreros, verían pasar el invierno, mientras pisoteaban la nieve jabalíes de carne y hueso, salidos de los bosques, osos, lobos y otros animales salvajes” (Miguel de Unamuno)
En pleno Pirineo aragonés, al pie de una enorme roca cortada a pico en la sierra de San Juan situada en las cercanías de la ciudad de Jaca, a sólo veintisiete kilómetros de distancia y en los verdes paisajes del valle de Atarés, se encuentra ubicado el antiguo cenobio mozárabe que ha terminado convirtiéndose en el símbolo del Reino de Aragón, el monasterio benedictino más próspero del Aragón del siglo XI, un centro del poder religioso y político en el que fueron sepultados grandes reyes aragoneses y navarros como Sancho el Mayor, Ramiro I o Alfonso I, y convertido en lugar de peregrinaje en la vía francesa del Camino de Santiago.
Un conjunto histórico-artístico que, más allá de la crisis económica de finales del siglo XVI, inició su cuenta atrás a finales del XVIII, con la Guerra de la Convención contra los revolucionarios franceses, que supuso la desaparición de parte de la orfebrería pinatense entregada al rey Carlos IV para emplear su valor monetario en defender a la nación, aunque de manera más trágica resultó el episodio de la Guerra de la Independencia. En 1809, mientras la invasión napoleónica tomaba Huesca y Zaragoza, en San Juan de la Peña se estableció un núcleo de resistencia, de la mano de Miguel Sarasa –guerrillero del cercano pueblo de Embun–, que se refugió en el monasterio.
Así, se produjo un terrible suceso del que hoy se cumplen 201 años, ese momento en el que los franceses, respetando el monasterio Viejo, decidieron incendiar el monasterio barroco, además de proceder a fundir abundantes objetos litúrgicos del tesoro pinatense que pudieron robar los soldados de Napoleón, por lo que el monasterio Nuevo comenzó a vivir épocas de penurias económicas que se acrecentaron cuando se comenzó a reconstruir en 1815 y se atendió al ornato de la iglesia principal.
Pero la sucesión de trágicos episodios no acabaría aquí ya que, en agosto de 1835, el gobernador militar y político de Jaca ordenó el desalojo del monasterio, como castigo al apoyo que éste había prestado a los ejércitos carlistas rebeldes a Isabel II. Y, poco después, este abandono de los monjes sería definitivo en ese mismo año, cuando el ministro Mendizábalpuso en marcha su famoso proceso de desamortización, que culminaría con la calificación de todos los bienes y edificios del monasterio como propiedad nacional.
Tan sólo se salvaron unos pocos objetos que fueron trasladados a la catedral de Jaca, como es el caso de las dos urnas de plata que contenían los restos de san Indalecio y de los santos Voto y Félix. La escasa docena de monjes que habitaban el monasterio en aquel momento, bajo el gobierno de su último abad, fray Pascual Ara, acabaron sus días repartidos entre la catedral de Jaca y las parroquias del entorno. Una situación lamentablemente irreversible, provocada también por la sucesión de otros acontecimientos singulares, como la pérdida de las propiedades seculares, que provocó el final de la vida monástica en estos parajes de la sierra de San Juan de la Peña.
“En Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a los pequeños, y no lo dejaré por nada del mundo” (San José de Calasanz)
GEA Online | Hoy se cumplen 243 años de un momento histórico para un aragonés ilustre, un pedagogo, fundador y santo, nacido en la localidad oscense de Peralta de la Sal el 11 de septiembre de 1557, esto es, para José de Calasanz Gastón. Un hombre que estudió humanidades en Estadilla y, posteriormente, la carrera universitaria en Lérida, Valencia y Alcalá, consiguiendo el doctorado en teología y, tras ello, se ordenó sacerdote el 17 de diciembre de 1583.
Dos años después, en 1585, asistió a las Cortes de Monzón y actuó de secretario de la comisión de reforma de los agustinos recoletos de Aragón. Entre 1587 y 1592, trabajó pastoralmente en su diócesis del obispo Gaspar J. de la Figuera de Seo de Urgel, con quien intervieno en la visita apostólica a Montserrat, desempeñando a la vez los cargos de secretario del cabildo, maestro de ceremonias y oficial eclesiástico de Tremp. Tras ello, viajó a Roma en febrero de ese último año y allí permaneció hasta su muerte, el 25 de agosto de 1648. En la capital italiana fue preceptor del príncipe Felipe, sobrino del cardenal Marco Antonio Colonna, y, como socio de varias cofradías, se ejercitó en obras de caridad, especialmente en la enseñanza de la doctrina cristiana, que le mereció ser llamado «el mayor catequista de Roma».
En 1597 fundó en el Transtíber (Trastevere, un barrio del centro histórico de Roma) una escuela elemental, «la primera escuela pública, popular y gratuita de Europa», según Von Pastor. Abandonó ya toda otra ocupación, para dedicarse totalmente a los niños, abrir escuelas y organizar un cuerpo de maestros. En 1617, Paulo V erigió la «Congregación de las Escuelas Pías» y nombró prefecto a Calasanz, quien vistió el hábito religioso el 25 de marzo 1617. Gregorio XV elevó la Congregación en 1621 y le dio el título de «Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías». Un año después, aprobó el mismo papa las Constituciones y nombró a Calasanz general de la Orden, siendo beatificado el 18 de agosto de 1748 y, motivo de este artículo, canonizado el 16 de julio de 1767. Pío XII le declaró, el 13 de agosto 1948, «celestial patrono de todas las escuelas populares cristianas del mundo».
La obra calasancia sacudió por su bondad y oportunidad a la sociedad de su tiempo, cuya idea aparece en su lema “Para gloria de Dios y utilidad del prójimo”, que recoge la doble línea espiritual y social. Sus religiosos fueron –y siguen siendo– los únicos que profesan en la Iglesia un cuarto voto de dedicación exclusiva a la enseñanza. José de Calasanz buscó, por medio de la educación integral, la felicidad total del hombre desde la niñez; proclamó que la reforma de la sociedad sólo puede lograrse mediante la cultura y a través de la enseñanza, que calificó como «el ministerio más digno, más noble, más meritorio, más beneficioso, más útil, más necesario, más natural, más razonable, el que merece mayor agradecimiento, el más agradable y el de mayor gloria» (Memorial al cardenal Tonti). Buscó siempre los métodos didácticos más eficaces y modernos y esto le llevó a relacionarse con Bayano, Scioppio, Campanella y Galileo. Fue defensor y difusor de la «ciencia nueva» matemática, organizó definitivamente la escuela primaria graduada, ideó un «bachillerato» de nivel medio y práctico, creó las primeras normales y ejercitó el método preventivo, que dos siglos más tarde desarrollaría Juan Melchor Bosco Occhiena (don Bosco). Todas sus ideas e intuiciones quedaron plasmadas en sus colegios, siempre gratuitos y abiertos sin distinción a jóvenes de toda raza, credo y clase social que, en menos de cuarenta años, servían a Europa con unos 500 religiosos maestros en 40 colegios y que, hoy en día, están extendidos por Europa, Asia, África y América. En todas las ciudades donde hay Escuelas Pías cuenta el santo aragonés con algún monumento, pero nadie ha sabido captarle e inmortalizarle mejor que don Francisco de Goya en “La última comunión de San José de Calasanz”.
Hace exactamente una semana, recordaba en este espacio a Pedro Cerbuna Negro, quien fuera fundador de una Universidad de Zaragoza que, si instituida por privilegio de Carlos I el 10 de septiembre de 1542, no llegó a ser una realidad hasta el 24 de mayo de 1583. Y hoy, en el día que se cumplen 656 años de su creación, es necesario recordar a la Universidad de Huesca, suprimida en el siglo XIX, que data del 12 de marzo de 1354, aunque no recibió la confirmación pontificia y la reglamentación académica correspondiente hasta el siglo XV.
Dicha constitución fue declarada –en Alcañiz– por el rey Pedro IV‘el Ceremonioso’ de Aragón, pese a subsistir la prohibición dictada por Jaime II‘el Justo’ –al crear el Estudio de Lérida que otorgaba exclusividad a esa ciudad– de fundar nuevas Universidades en la Corona de Aragón. Y, a pesar que Huesca –en tiempo de Sertorio (122 a.C. – 72 a.C.)– dispuso de una Academia de Latinidad, en el documento fundacional de Pedro IV no se alude a la tradición de los clásicos estudios latinos de la ciudad. No obstante, con el tiempo, la Universidad oscense recordaría en su nombre aquel precedente, titulándose «Universidad Sertoriana». En cambio, dicho documento sí insistió en dotarla de los mismos privilegios que disfrutaban las Universidades de Toulouse, Montpellier y Lérida.
Los estudios de Teología fueron los preeminentes en la Universidad oscense, y el mecenazgo y gobierno pertenecían a los jurados de la ciudad, que pagaban los salarios de los profesores contratados. Así, para ello, la ciudad impuso un descuento especial de un óbolo en libra de carne que se vendía en Huesca. Pero los estudios decayeron pronto y fue preciso llegar al año 1450 para encontrar un nuevo impulso, dado por Juan II‘el Grande’ de Aragón y avalado por bula de Paulo II en 1465, que recogían las concesiones primitivas decretadas por Pedro IV de Aragón. Un impulso del renacimiento universitario oscense en el que el Rey, el Concejo de la ciudad y el obispo Antonio de Espés fueron sus principales mecenas.
Pronto, Huesca suscitó oposición fuerte por parte de la Universidad de Lérida y ambas se negaron al reconocimiento de sus respectivos títulos y grados. En tanto, y a lo largo del siglo XVI, se instalaron sus enseñanzas en una parte del viejo Palacio Real, cedido por Felipe III‘el Piadoso’; una época en la que se sucedieron rectores con inusitada frecuencia, mostrando inestabilidad del gobierno universitario que pasó apuros económicos, obligando a la supresión de festejos tradicionales para aplicar los fondos a reparaciones imprescindibles de sus instalaciones y adquisición de libros. En 1537 se dictaron nuevos estatutos –redactados en latín–, se reglamentó el reparto de los derechos obvencionales por expedición de títulos entre el Rector y el área de la Universidad, y se estableció un consejo general integrado por todos los doctores que residían en la ciudad de Huesca.
Pero, sin duda, un año importante para la Universidad de Huesca fue el de 1585, tras una visita promovida por el rey Felipe II‘el Prudente’, pues se reformó la provisión de las cátedras, estableciendo el sistema de concursos con una lección pública desarrollada ante bachilleres y estudiantes que, al menos, llevaran tres años cursados.
La Guerra de Sucesión (1701–1713) tuvo repercusiones en la Universidad oscense, y se conoció la nómina de rectores del siglo XVIII. En esos tiempos, y hacia 1723, se instauró una nueva reforma y, en medio de algunos años de decadencia, se aceptaron reformas introducidas por Carlos III; pero, ya en el siglo XIX, con motivo de las novedades educacionales, la Universidad Sertoriana fue clausurada en 1845. Desde 1850, se pensó en crear un museo aprovechando los fondos universitarios, en cuyo proyecto destacó la iniciativa del pintor y erudito Valentín Carderera, que donó gran parte de su colección privada y, en junio de 1873, se inauguraba oficialmente. Más tarde, en 1968, el Museo Provincial de Huesca pasó a ocupar las dependencias de la antigua Universidad y, en 1993, se emprendió una nueva reforma del museo, que fue renovado en profundidad y reinaugurado en 1999.
“La cultura engendra progreso y sin ella no cabe exigir de los pueblos ninguna conducta moral” (José Vasconcelos)
La Asociación Europea de Museos de Arte Religioso, que engloba a representantes de nueve países, ha celebrado en Aragón, durante estos últimos cuatro días, su IV Congreso Internacional que, en este año, se ha convocado para estudiar el fenómeno “Reliquias y Peregrinación”. Así, en el último Congreso se decidió que la siguiente reunión tuviera lugar en Santiago de Compostela pero, ante la demora en los preparativos, Europae Thesauri acordó finalmente que se llevara a cabo en las ciudades de Zaragoza, Huesca y Borja, en las mismas fechas inicialmente señaladas, solicitando el apoyo de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis.
De esta manera, y durante los cuatro días que ha durado el Congreso, se ha procedido al debate de diversas ponencias, a la lectura de las comunicaciones presentadas y a la celebración de las preceptivas reuniones de los miembros que forman parte de la Asociación Europae Thesauri, cuya creación surgió en 2004, con motivo de una reunión celebrada en Lieja entre responsables de los más importantes Museos de Arte Religioso de Europa, aunque su fundación definitiva tuvo lugar en Roma, en 2005, estando bajo la presidencia y patronazgo del Príncipe Lorenzo de Bélgica y la gestiona una Junta de Gobierno cuyo presidente es el museógrafo Guy Bassin-Le Goff, y el vicepresidente es Bernard Berthod, consultor de la Santa Sede para el Patrimonio Artístico.
Realmente, han sido cuatro intensos y enriquecedores días, que comenzaron el pasado miércoles, día 4, con la recepción de participantes, ofrecida por la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, en el Museo de Zaragoza. Mientras, el jueves 5 se desarrollaron las jornadas en el Museo Pablo Gargallo durante las cuales se dictaron tres ponencias: “Reliquias e Relicários no Sul de Portugal. Notas de Investigação e Balanço Preliminar”, por el doctor José António Falcão; “Los Museos de Arte Religioso en Aragón”, por el doctor Domingo J. Buesa Conde; y “Double relic exposure: scientific dating and a private collection made public”, por la doctora Anique de Kruijf, de la Universidad de Amsterdam. Tras ello, los asistentes cumplimentamos al alcalde de la ciudad, don Juan Alberto Belloch, que nos recibió en el Salón de Recepciones de la Casa Consistorial, con un agradable cocktail y la tradicional ‘foto de familia’. Y, para finalizar, visitamos la Basílica del Pilar y el Museo de Tapices de la Seo, acompañados por el Deán de la Catedral.
Al día siguiente, viernes día 6, el Congreso se desarrolló en la sala de reuniones del Instituto de Estudios Altoaragoneses (Huesca), bajo la presidencia del doctor Fernando Alvira, como Vicepresidente de la Real Academia, y se ocuparon de las ponencias el doctor Wifredo Rincón, del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas); el director del Museo Episcopal de Vic, doctor Marc Sureda; doña Ana Olay Rodríguez; y don Pedro J. Canut Zazurca, fundador-presidente de ColorIURIS A.I.E., el primer registro online de activos digitales, que habló sobre “La nueva economía de los derechos de autor” aplicados a los Museos. Por la tarde, además de ser recibidos por doña Teresa Sas Bernad, concejal de la corporación municipal de la ciudad en el Palacio Municipal, tuvo lugar una larga jornada de trabajo en el ámbito de la Catedral y el Museo diocesano de Huesca, bajo la dirección del doctor José María Nasarre.
Y, para finalizar estos días, el sábado día 7, partimos hacia la ciudad de Borja, donde disfrutamos de la agradable compañía del ex alcalde de la localidad (1979-87) y, actualmente, asesor del Consejero de Fomento y Deportes del Ayuntamiento de Zaragoza, don Luis María Garriga Ortiz, a lo largo de todo el día. La jornada comenzó con la visita al Monasterio de Veruela, donde disfrutamos de una placentera comida, y las sesiones del Congreso se desarrollaron en el Centro de Estudios Borjanos, bajo la presidencia del Secretario General de la Real Academia, don Manuel Gracia Rivas. Los ponentes de esta última jornada fueron el doctor Dani Font, que habló de la “Musealización de los tesoros parroquiales”; don Alberto Aguilera, que conferenció sobre “Fe, Arte y devoción: la lipsanoteca del convento de Santa Clara de Borja”; y el Dr. Alex Langini, que departió sobre “Les pelerinages d’Echternach”. Antes de la clausura del mismo, procedimos a visitar el Museo de la Colegiata de Borja, donde tuvo lugar la última reunión de la Junta de Gobierno de Europae Thesauri, dado que es uno de los museos españoles a los que se les ha invitado a formar parte de la Asociación.
Sin duda, ha sido una satisfacción compartir estos cuatro días con personas como Guy Bassin-Le Goff, José Antonio Falcao, Alex Langini, Ana Olay o Wifredo Rincón, entre otros (bueno, todos)… Ahora seguiremos trabajando por la cultura, cada uno desde su rincón del Planeta, gracias a la herramienta que va a posibilitar el futuro del conocimiento y, más concretamente, los museos: Internet.
Hoy, como ya he comentado en la bitácora del Plan Localidad, el consejero de Política Territorial, Justicia e Interior del Gobierno de Aragón, Rogelio Silva, acompañado por la directora general de Administración Local, Lourdes Rubio, y el resto del equipo del Plan Localidad, nos hemos reunido con los presidentes de comarca, alcaldes y secretarios de La Hoya de Huesca y Monegros, en la Delegación Territorial de Huesca de la Diputación General de Aragón (ver mapa), para exponerles la implantación de las nuevas medidas del Plan que hemos puesto en marcha, referentes a las sedes electrónicas y trámites administrativos, así como protección de datos, calidad y responsabilidad social en entidades locales y gestión de recursos humanos, que redundan en un mejor servicio al ciudadano, otorgando vanguardia y modernizando la Administración.
Así, con el Plan Localidad, impulsado por la dirección general de Administración Local del Gobierno de Aragón, se ha comenzado la implantación de catorce nuevas medidas, entre las que destacan las referentes a la gestión técnica y administrativa y el asesoramiento para que los municipios y comarcas puedan crear y gestionar sus sedes electrónicas (diferenciar de una simple página web) con el dominio ‘milocalidad.es’ y disponer, por ejemplo, de cuentas de correo electrónico bajo el mismo dominio.
Pero, para hacer de este servicio una auténtica sede electrónica, es necesario que las comarcas y ayuntamientos dispongan de un servicio de trámites administrativos (de primera y segunda generación) que den un servicio eficaz y transparente al ciudadano. Y, todo ello, con un bloque de medidas referidas a la protección de datos, pues el Plan Localidad asesorará y auditará a comarcas y municipios para cumplir todos los aspectos relacionados con la ley.
Todo un proyecto de futuro y, por qué no decirlo, de esperanzador presente, que la dirección general de Administración Local del departamento de Política Territorial, Justicia e Interior elaboró ya en 2008, y que ha ido implantando medidas en las tres provincias aragonesas para lograr la modernización de las administraciones locales.
2007: Esta noche se acaba la campaña electoral… — Tras quince intensos días, esta noche acaba la campaña electoral en todos los municipios y comunidades autónomas de España. Quince [...]