Fúnebres momentos son los que está atravesando Zaragoza ante la impunidad con la que Antonio Gaspar asesina a los árboles de la ciudad.
Fúnebres, que no inconsolables, pues, como en el caso de la tala de pinos en las obras del Seminario, vemos como los ciudadanos no se resignan y denuncian públicamente los caciquismos de este dictador de la motosierra.
Pero no es la primera vez, y pudimos comprobarlo cuando el Ayuntamiento arrasó con un centenar de plataneros y ailantos en la calle Eduardo Ibarra, asunto que comenté en su momento, donde los vecinos mostraron su indignación ante estos hechos, al igual que la Asociación Naturalista y Ecologista de Aragón (ANSAR).
Podría decir muchísimas cosas de las que, todo sea dicho, jamás me arrepentiría, pero es tal mi exasperación, ante esta mafia antiecologista formada por los señores Belloch y Gaspar, que me saltaría mis principios más básicos, y ni ellos ni nadie lo va a conseguir.
Eso sí, para mayor escarnio, voy a dejar que uno de los líderes del partido político que dice representar el señor Gaspar, don José Antonio Labordeta, dé la puntilla a este post con uno de sus pulcros poemas, titulado “El árbol”:
Permanece en silencio, solitario,
en mitad de la plaza
como un pájaro olvidado
o quizás como una nube amaestrada
por vientos tramontanos.
No es ni sombra ni cobijo
de pájaros urbanos. No es, apenas,
el pudor de la tierra
izándose desde la tierra misma
hacia los cielos. Es, tan sólo,
un árbol ciudadano
bajo de mi ventana, más próximo al cemento
que a las grandes praderas
donde están sus hermanos
asentados. Tiene la palidez
de un empleado de banco y la turbia
timidez de los abandonados. Tan sólo
cuando pierde las hojas
recuerdo que es un árbol y lo amo.
(Jardín de la memoria)
Etiquetas: Ansar, Ayuntamiento, ecologistas, Gaspar, Labordeta, Zaragoza
Archivado en: Ayuntamiento, Medioambiente
19 de junio de 2006
Es lamentable comprobar en qué utiliza su tiempo el responsable en urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, el señor Gaspar.
Conocedor -y si no que se vaya convenciendo- que este es su último año en el gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza, sólo tiene ojos y cabeza -es un decir- para destruir zonas verdes en favor del vil cemento.
La última de sus grandes actuaciones ha tenido lugar en la calle Eduardo Ibarra, donde se han arrancado un centenar de plataneros y ailantos para facilitar las obras de construcción de los aparcamientos de la zona.
Según los vecinos, la fuerza de la máquina se encargaba de partir cada tronco por la mitad, provocando un estruendo y una imagen inadmisible y, tras esto, una motosierra talaba definitivamente los ejemplares.
Emilie Kuczynska, miembro del grupo ecologista Ansar, explicaba, en El Periódico de Aragón, que “ya nos temíamos una actuación semejante por parte del Ayuntamiento. Estamos indignados. Se trataba de un grupo de árboles de 15 a 20 años, en muy buen estado de conservación, ya arraigados y que cumplían con su función bioclimática en la ciudad”, añadiendo que “estos plataneros cumplían con su vida útil en la plaza, es decir, creaban suaves corrientes de brisa o facilitaban la bajada de temperaturas”.
Pero si atroz es la forma de gestionar del Sr. Gaspar, aún peor es la de nuestro Alcalde, el señor Belloch, que deja hacer y deshacer a sus acólitos sin inquietarle, que si lo hiciera aún sería más preocupante, el bienestar de su ciudad la ciudad que gobierna y el de todos los zaragozanos.
Para aquellos que no hemos podido ver in situ semejante barbarie, podemos estar tranquilos, seguro que nuestros gobernantes nos seguirán deleitando con tales actuaciones públicas.
Añadido (08/06/06): Bambino y Vesania lo cuentan en sus respectivos blogs.
Añadido (09/06/06): He incluído en el artículo una fotografía, perteneciente al artículo de la web de El Periódico de Aragón, que muestra al Ayuntamiento ‘con las manos en la masa’.
Etiquetas: Ansar, Ayuntamiento, árboles, Belloch, CHA, ecologistas, Gaspar, PSOE, tala, Zaragoza
Archivado en: Ayuntamiento, Medioambiente
8 de junio de 2006