“Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia” (S. Ramón y Cajal)
Ayer, en Sesión Plenaria de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, tuve el honor de impartir una conferencia ante sus miembros que, sin duda, son un público fascinantemente arduo, algo que es muy de agradecer, no sólo por el reto de darme la oportunidad de ‘ilustrar’ a una noble institución con reconocida autoridad pública literaria y artística, sino por la seductora ocasión de poder interactuar (y, por ende, aprender) “peer to peer” con personas ilustres como el Dr. Fernando Alvira Banzo (Presidente del Instituto de Estudios Altoaragoneses y Vicepresidente Primero de San Luis), D. Manuel Gracia Rivas (Presidente del Centro de Estudios Borjanos y Secretario General de San Luis), Dr. Miguel Beltrán Lloris (Director del Museo de Zaragoza y Conservador de las Colecciones de San Luis) o Dr. Domingo J. Buesa Conde (Presidente de San Luis), por poner sólo algunos ejemplos, pues –siendo justos– debería añadir al aforo completo.
Así, ante tal escenario, y dada la petición de la Junta Directiva de la Real Academia, presenté, como responsable de su proyecto de innovación, el “Plan de modernización y autofinanciación cultural”, basado (a rasgos generales) en la creación, colaboración e investigación compartida, así como en la difusión de la cultura (salvaguardando los derechos morales e intelectuales de sus creadores); y cuya primera medida, de las muchas que serán puestas en marcha en los próximos meses, ha sido la elaboración de su página web: www.rasanluis.es.
De alguna manera, y siendo el espíritu de dicho proyecto, se considera ‘obligado’ para esta Institución implicarse con la sociedad, pero también la sociedad tiene, cuando menos, el derecho de implicarse con la Real Academia, esto es, con nuestra cultura, y hay que establecer los medios para que así sea, ya que la primera no tendría fundamento sin la segunda ni, siendo absolutamente realistas, la segunda sin la primera.
Por ello, para iniciar ese proceso de interactividad, que se verá fortalecido en próximas fechas con el apoyo y la colaboración de todos los ciudadanos que lo deseen, os invito a participar de este proyecto mediante, por ejemplo, herramientas sociales como es el grupo de Facebook elaborado para tal fin.
El pasado martes, día 11 de noviembre, los aragoneses pudimos leer en Heraldo de Aragón una carta al director elaborada por el único tenor profesional que nos queda en nuestra tierra, Santiago Sánchez Jericó.
Una carta preocupante, alarmante porque nos detalla dos claros ejemplos de lo que es una desagradable evidencia: las instituciones aragonesas no se preocupan por la cultura de Aragón, no se preocupan por promover lo nuestro.
Pero, antes de continuar con el post, quiero reproducir la carta íntegramente, la cual decía lo siguiente:
Promover lo nuestro
El viernes asistí a la presentación del CD del gran cantador de jota Jesús Gracia. El primer CD de una trilogía que recopila todas las tonadas de este maravilloso jotero, un divo de la jota. Ninguna institución pública ni privada ha costeado este extraordinario documento para Aragón. Ha tenido que ser la familia de Jesús Gracia la financiera. Yo agradezco su generosidad. Pero hago la siguiente pregunta a nuestras instituciones: ¿hasta cuándo los aragoneses tendremos que divulgar lo nuestro particularmente? Como tenor profesional, doy un homenaje a Miguel Fleta en el Teatro Real de Madrid el día 25 de noviembre. He tenido que luchar solo, nadie se preocupó del gran Miguel Fleta, el mejor tenor del siglo XX. ¿Qué hace Aragón por Fleta? Señores, algo no va.
Santiago Sánchez Jericó, tenor
Es lamentable que el mejor jotero aragonés, tras el gran José Oto (de quien ya nos habló Domingo Buesa hace poco más de dos años en su blog), no reciba ningún tipo de ayuda por parte de ninguna institución pública ni privada para elaborar una trilogía recopilatoria de sus mejores tonadas, todo un documento ‘patrimonio de los aragoneses’. Y puedo asegurar, porque ya he comprado el primero de los tres compactos que ha salido a la venta, que estamos ante una antología digna de ser recordada, con jotas como “Pulida Magallonera”, “La ronda del Rabal” o “Recordando a José Oto”.
Pero la carta dice más, muchísimo más. No es posible entender, por lo menos yo no puedo, que el Gobierno de Aragón no apoye un homenaje al mejor tenor del siglo XX: al genial Miguel Fleta, uno de los grandes personajes de nuestra historia, como Ramón y Cajal, Luis Buñuel, Francisco de Goya, etc.
Por fortuna, en toda tierra hay ciudadanos comprometidos, que defienden y promueven para todos lo que es ‘de algunos’. La voz de Miguel Fleta es todo un patrimonio de la humanidad, y así lo considera, entre muchísimos otros (diría que el mundo entero menos un tal Marcelino Iglesias –por ejemplo– que derrumbó con alevosía el Teatro Fleta), Santiago Sánchez Jericó, quien ha luchado contra molinos de viento para realizar el homenaje que merece Fleta en el año que se cumple el 60 aniversario de su fallecimiento en A Coruña. Una manifestación de gran afecto y respeto que se realizará en el Teatro Real de Madrid el día 25 de noviembre.
Pero de esto último ya informaré, con todo detalle, la semana que viene. Aunque sí quiero adelantar, sin más, que el homenaje se realizará en la Sala Julián Gayarre, porque Navarra sí sabe moverse…
Felicidades y gracias a la familia de Jesús Gracia y a Santiago Sánchez Jericó.
PD: Aprovechando la ocasión, os invito a entrar en el blog de José Antonio Cuenca Campillo, quien nos regala un buen número de biografías de “Aragoneses Ilustres”.
En estos momentos, tras haber finalizado la lectura de sus 177 páginas -muy cómodas de leer-, no tengo sino palabras de agradecimiento a Pedro por esta “aportación”, por esta plasmación de “la problemática actual de los derechos de autor y derechos conexos en el entorno digital”. Y, claro está, se lo recomiendo a todos los lectores de este blog.
Y nadie mejor que el propio autor, a través de los párrafos de su prólogo, para explicar cual es el contenido de este gran libro (dicho por su calidad, que no por cantidad ):
“El ensayo que les propongo representa el esfuerzo de los últimos años, resumido en unas cuartillas de papel.
Conviene, para no decepcionar al amable lector, comenzar por decir lo que no es: no es un tratado de Derecho comparado, no es siquiera un tratado de Derecho; aunque algunos capítulos puedan resultar un tanto técnicos para el lector lego en la materia.
No se trata tampoco de un manual de usuario de ColorIURIS; por más que –atendiendo a las solicitudes de algunos amigos– se dediquen algunos capítulos a explicar el funcionamiento de la herramienta jurídico-informática.
Tampoco es un libro «copyleft» al uso… ni todo lo contrario; sin embargo, se aborda el movimiento y se proponen algunas reflexiones desde la visión del «ius civile»; y, a propósito del «ius civile», comprobarán que –a lo largo de estas páginas– lo denominaré, indistintamente, ius civile, derecho continental, derecho latino, derecho de tradición romano-germánica, «civil law»… y, en alguna ocasión, «nuestro derecho». No hay ningún motivo especial para emplear una u otra terminología; y todas ellas son utilizadas habitualmente por la doctrina para referirse al sistema de derecho –legislación, doctrina y jurisprudencia– que, con origen en el derecho romano y el derecho germánico informa, entre otros, los ordenamientos jurídicos de Europa, Latinoamérica y Caribe y buena parte de África, y que los tratadistas oponen al «common law».
He tratado de plasmar, en un lenguaje llano, la problemática actual de los derechos de autor y derechos conexos en el entorno digital; les propongo «navegar» –si me permiten la licencia… poética– por algunas de las normas dictadas en la Unión Europea, espejo en el que se miran muchos Estados para fijar las «reglas del juego»; «enlazar» el derecho positivo a las iniciativas por una cultura libre y «buscar» conmigo el –difícil equilibrio– con los derechos de los creadores.
ELPAIS.com ha abierto un debate acerca del impuesto que grava la tecnología con el fin de compensar a los creadores de contenidos por las copias privadas y piratas y que, actualmente, está a punto de extenderse a nuevos dispositivos como los reproductores MP3 o los lápices USB.
ELPAIS.com | Después de tres meses de negociación, las asociaciones de gestión de derechos de autor y los fabricantes de productos de electrónica no han logrado ponerse de acuerdo sobre qué nuevos dispositivos van a estar gravados con el polémico canon digital que pretende compensar a los autores y productores de contenidos por las copias piratas.
La molesta pelota se ha quedado en el tejado de los Ministerios de Industria y Cultura que, a falta de un acuerdo en el sector, son los responsables de decidir a qué nuevos aparatos se debe aplicar el canon digital y la cantidad que se debe aplicar a cada dispositivo.
Actualmente, el canon digital se aplica a todas las versiones de CDs y DVD suscitando todo tipo de críticas, desde juristas que utilizan gran cantidad de estos discos para grabar sentencias que nada tienen que ver con los derechos de autor a particulares que han reclamado con éxito la devolución de este impuesto a pequeñas tiendas porque los utilizaban para otros fines que no son almacenar canciones o películas.
De hecho, una de las principales críticas que se hace del canon digital es su aplicación indiscriminada, pero también se está discutiendo las cuantías, que el sector tecnológico considerada excesivas. La plataforma TODOS CONTRA EL CANON, una iniciativa de las principales asociaciones de fabricantes y usuarios, ha reunido ya más de 900.000 firmas que exigen que se retire este impuesto por considerarlo injusto y una traba para el avance de la sociedad de la información. Esta plataforma ha llevado el caso hasta la Comisión Europea, ante la que presentó una denuncia el pasado 20 de noviembre.
El canon digital es, para los generadores de contenidos, el único sistema de compensar las pérdidas que les producen estas copias ilegales, según defienden las distintas asociaciones. Y su intención, avalada por la nueva Ley de Propiedad Intelectual, pasa por extender este canon a los reproductores de MP3, los dispositivos USB y hasta las conexiones ADSL.
Todo depende de las conclusiones que aborden los Ministerios de Industria y el de Cultura que se encuentran en la encrucijada de tener que proteger la cultura a través de unas medidas muy poco populares que, además, encare el acceso a la sociedad de la información, cuyo fomento es otra de las grandes asignaturas pendientes de la economía española.
ELPAIS.com irá publicando, en estos días, las opiniones de las distintas partes. Hoy se iniciará la discusión con las columnas de Pedro Farré, director de Relaciones Corporativas de la SGAE, y Edmundo Fernández Puértolas, director de electrónica de AETIC.