¿Hay seguridad en la Red en pleno siglo XXI? ¿Estamos protegidos los millones de ciudadanos que, día a día, realizamos diversos procesos y trámites por medio de un sistema de comunicación como es Internet? ¿Realmente estamos tranquilos y confiados ante la infalibilidad de la Red a la hora de realizarla como instrumento que facilita nuestra vida diaria?
Cierto es que, en este espacio virtual en el que nos movemos, nos encontramos cada día más cómodos, pues podemos realizar tareas diarias en segundos que antes nos costaban, por ejemplo, una mañana entera. Ahí tenemos ejemplos como la compra de productos alimenticios, trámites varios con las Administraciones Públicas, redacciones y envíos de correos electrónicos, etc. Pero, todo ello, es siempre susceptible de posibles errores que, bien es cierto, también suceden en el mundo analógico.
Y esto es algo que el catedrático Sáez Vacas definió muy bien en su concepto de ‘infociudad‘ como ciudad complementaria, transformadora o, por qué no, sustitutoria de la ‘real’:
“El espacio informacional donde los humanos de sociedades desarrolladas, mediante terminales con botones, teclas, pantallas, contraseñas e identificadores varios, se comunican y realizan una parte creciente de sus actividades habituales y otras muchas nuevas, convertidas en señales, símbolos, lenguajes y procesos inmateriales, soportados por una potente infraestructura tecnológica de arquitectura reticular”.
Una definición a través de la cual observamos que, si bien Internet es EL instrumento del presente y del futuro que todos debemos defender por convicción en sus posibilidades, también debemos ser conscientes que, si en el mundo analógico hay seguridad que, por costumbre, ya no percibimos como tal (p.e. los semáforos), también la Red necesita sus propios parámetros de seguridad, que no serán tan diferentes de los anteriores.
No obstante, Internet nos ofrece oportunidades viables y reales para proteger nuestros derechos, tanto para los ciudadanos, entidades públicas y privadas y, claro está, para ambas a la vez. Y podemos poner dos acciones ejemplificadoras:
1.- La compra, en una tienda virtual, de una cafetera y su posterior pago por TPV (esto es, con tarjeta de crédito a través de un sistema seguro de pago).
2.- La tramitación de una solicitud a un Ayuntamiento para el arreglo de una farola que se ha fundido en nuestra calle.
Ambos procesos, aunque diferentes en la forma, son acciones que realizamos diariamente en la Red, confiando en las entidades con las que contactamos pero, como decíamos antes, siempre pueden existir diversos problemas en su proceso.
¿Es suficiente con confiar (esperanza) o debemos exigir a la Red que genere una confianza (protección) real a través de una seguridad efectiva?
Etiquetas: AA.PP., ciudadanos, Internet, Red, seguridad
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3 de febrero de 2011
“En la política es a veces como en la gramática: un error en el que todos incurren finalmente es reconocido como regla” (André Malraux)
Gracias a mi archivo del blog, he recordado lo interesante que fue para la prensa aragonesa y nacional la campaña de las elecciones municipales y autonómicas de 2007 y, más concretamente, el apartado relacionado con la conversación de los políticos con los ciudadanos a través de una Internet que, por aquel tiempo (todo sucede tan deprisa en la Red…), tenía como máximo exponente a las bitácoras (o blogs).
Diarios como El País, ABC, El Mundo, Heraldo de Aragón, El Periódico, etc., publicaban regularmente artículos sobre la que denominaban la “rivalidad” o la “competencia” de los políticos en la blogosfera, una afirmación que, a colación de un artículo en El Semana Digital (mayo de 2007), me ‘atreví’ a desmentir –por medio de un post en mi bitácora– explicando que “siempre he creído que el hecho de que la política acceda a la blogosfera es un bien en el que todos los partidos políticos deben trabajar. Un bien para el ciudadano, para que conozca a sus representantes, a quienes van a votar o criticar, a quienes van a ofrecer su confianza para gestionar el lugar donde viven; pero un bien también para el político, que puede conocer –de manera directa– las opiniones y sugerencias de los ciudadanos. Esto es, en pocas palabras, trabajar para integrar al ciudadano en la política, no sólo mediante su voto, sino a través de sus ideas”.
Esa es la diferencia entre un blogger político y un político con blog, como bien explicó hace unos años Juan Freire cuando presentamos la bitácora de Domingo Buesa, ya que “el blogger conversa y discute de un modo abierto (y si es político, conversa y discute de temas políticos)”, mientras que “el político (¿deberíamos decir mal político?) pontifica y da mítines (y si tiene un blog, pontifica y ‘mitinea’ a través de su blog)”. Y esa diferencia es la que hace que unos blogs estén mejor o peor posicionados, esto es, utilizar un medio para comunicarse –como son los blogs y ‘demás’ redes sociales (Facebook, Twitter, etc.)– como elemento de unión de ideas, de debates, en definitiva, de conversación con el ciudadano, ya que esa es la primera obligación de los políticos.
Pero, como dice nuestro rico refranero español, “para muestra basta un botón”. Y ese botón no es otra cosa que el afamado (ya en 2007) ranking ‘bitacorero’ de Alianzo, que proporciona creíbles y razonables listas de blogs por zonas y categorías, y cuyo resultado (no ha cambiado mucho desde entonces), en el caso que nos ocupa, es el siguiente en la actualidad:
Ahora bien, alguien podría llegar a pensar por un momento que mi discurso ha cambiado completamente y que ahora sí creo en la rivalidad de los bloggers políticos, pero nada más allá de la realidad. Mi única intención es abrir los ojos de algunos pseudo-políticos que parecen no tener otro objetivo que el hecho de posicionarse ¿bien? en la Red, utilizando a aquellos que creen en ellos y confían en su buen hacer, y no como un elemento de comunicación hacia la ciudadanía a la cual representan.
Y lo digo, con tiempo suficiente para rectificar, con el derecho que me confieren mis años de trabajo en esos ámbitos político y tecnológico, ya que –aunque lamento mucho su uso actual– gran parte de esos proyectos y, claro está, también mal desarrolladas realidades son ‘criaturas’ mías.
AMÉN (palabra semítica que suele traducirse como “así sea”)…
Etiquetas: alianzo, Blogosfera, ciudadanos, comunicación, conversación, política
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6 de marzo de 2010