GUSTAVO A. BÉCQUER
146 años de la primera “carta desde su celda”
“Cambiar de horizontes, cambiar de método de vida y de atmósfera, es provechoso a la salud y a la inteligencia” (Gustavo A. Bécquer)
Hoy hace 146 años, en 1864, de la publicación de la primera de las “Cartas desde mi celda” de Gustavo Adolfo Bécquer, el gran poeta y narrador sevillano, perteneciente al movimiento del Romanticismo, que hizo triunfar la concepción contemporánea de la poesía, la del visionario que, en un proceso alejado de la conciencia y aún de la lógica, transformaba la experiencia inicial en un motivo sometido a una elaboración esencial.
Un devenir de percepciones, sonidos, luces, templos y leyendas, en el que Aragón ocupó un lugar protagonista, dada la experiencia vivida por Bécquer en el monasterio de Veruela y en la contemplación del somontano del Moncayo, que se detalla en dichas “Cartas literarias desde mi celda”, publicadas en las páginas de El Contemporáneo (entre el 3 de marzo y el 6 de octubre de 1864) y escritas desde el propio monasterio, lugar donde acudió por motivos de salud.
En esas cartas, ensayos confidenciales, se hace patente la sugestión ante sonidos y colores, y un sentimiento del paisaje ya definitivo. De un lado, se cristaliza la percepción de lo sensorial y, por otro, se percibe una escenografía en la que el poeta revivió historias lejanas, mágicas y las viejas tradiciones aragonesas. Y, como muestra de lo decisivo que resultó su contacto con Aragón, cabe citar la celebración del Congreso Internacional “Los Bécquer y el Moncayo”, coordinado por el profesor Jesús Rubio, que tuvo lugar en Veruela y Tarazona en septiembre de 1990. En dicho congreso, expertos de varios países analizaron diversos aspectos de la obra de Gustavo Adolfo Bécquer y de su hermano Valeriano, entre ellos, la influencia que las localidades aragonesas citadas tuvieron en la producción artística de ambos hermanos.
Y, a modo de homenaje, quiero reproducir –a continuación– el primer párrafo de esa carta que, tal día como hoy, fue publicada por El Contemporáneo, un diario conservador dirigido por José Luis Albareda (ministro de Fomento durante el reinado de Alfonso XII y ministro de Gobernación durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena) y puesto en marcha por Luis González Bravo (diputado por Cádiz en 1841 y presidente del Consejo de Ministros entre 1843 y 1844) en el siglo XIX:
“Heme aquí transportado de la noche a la mañana a mi escondido valle de Veruela; heme aquí instalado de nuevo en el oscuro rincón del cual salí por un momento para tener el gusto de estrecharos la mano una vez más, fumar un cigarro juntos, charlar un poco y recordar las agradables, aunque inquietas, horas de mi antigua vida. Cuando se deja una ciudad por otra, particularmente hoy, que todos los grandes centros de población se parecen, apenas se percibe el aislamiento en que nos encontramos, antojándosenos, al ver la identidad de los edificios, los trajes y las costumbres, que al volver la primera esquina vamos a hallar la casa a que concurríamos, las personas que estimábamos, las gentes a quienes teníamos costumbre de ver y hablar de continuo. En el fondo de este valle, cuya melancólica belleza impresiona profundamente, cuyo eterno silencio agrada y sobrecoge a la vez, diríase, por el contrario, que los montes que lo cierran como un valladar inaccesible, nos separan por completo del mundo. ¡Tan notable es el contraste de cuanto se ofrece a nuestros ojos; tan vagos y perdidos quedan al confundirse entre la multitud de nuevas ideas y sensaciones los recuerdos de las cosas más recientes!”.
Etiquetas: Bécquer, cartas, monasterio, Moncayo, poesía, romanticismo, Veruela
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4 comentarios 3 de marzo de 2010





































