“El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre (ser humano) que sabe adónde va” (Antoine de Saint-Exupéry)
Vía EPdA | Un enmascarado vengador y justiciero que resulta ser hijo del Rey, cosa que se descubre por un medallón. Es parte del argumento de Águila Roja. La exitosa serie de la tele, sí. Pero, al parecer, esos mismos ingredientes también hilvanan una obra de teatro que la popular cupletista zaragozana Corita Viamonte escribió en el año 1963 y que llegó a representarse varias veces. El texto, registrado en la SGAE y que, incluso, pasó la censura de la época, es la base de la demanda de conciliación que la cantante ha presentado a la productora Globomedia, y en la que se reclama, entre otras cosas, un 10% de los beneficios de la emisión de la serie y la película que sobre la misma se ha realizado. La petición ya está presentada y sellada por el Juzgado de Primera Instancia de Madrid. “No es propiamente un juicio, sino un intento de llegar a un acuerdo a través del juzgado”, explica Félix Martín Polo, abogado de Corita Viamonte.
MUCHAS SIMILITUDES
Es verdad que también hay datos que separan ambas historias. Para empezar, la serie está ambientada en la España del siglo XVII. El cuento de Corita, en un país imaginario –llamado Pkeslin, aunque los nombres de los personajes sean muy castellanos– pero más o menos en la misma época.
Pero también hay unas cuantas similitudes entre la producción de Globomedia para TVE y el relato de la cupletista. En uno de los documentos que Corita ha recopilado para esta demanda de conciliación, resume parte del argumento como el relato sobre “un enmascarado al que llamaban Águila Roja, que defendía a los pobres y luchaba con su espada”, que pretende vengar un asesinato y cuya identidad solo se descubre al final de la obra. En su caso, el espadachín enmascarado sí conoce su origen real (aunque no lo comparta con el resto del mundo). Solo lo hará en uno de los últimos cuadros, al decirle al Rey: “Cuando nací, me pusisteis esta medallita, que aún guardo”.
Lo que resulta incontestable, tal y como refleja la documentación de la SGAE, es que Corita Viamonte registró el 8 de octubre de 1963 una obra titulada Águila Roja (El espadachín enmascarado), con el número 2.839.269. Una creación literaria sobre la que también existen notificaciones del Ministerio de Información y Turismo (del que dependía la censura), que autorizó para “todos los públicos” esta “comedia infantil” prevista para estrenarse el 1 de mayo de ese año. “Lo presenté en el Jardín de Invierno, en la calle Moret”, recuerda Corita. “Incluso el diario Amanecer se hizo eco de la noticia”.
“Yo solo digo que yo escribí un cuento que se titulaba así y que, presuntamente, hay algunas coincidencias”, añade. “Ahora todo está pendiente de un acto de conciliación y de la documentación que ya se ha remitido al juzgado de Primera Instancia número 71 de Madrid”. La demanda quiere demostrar que, “además de similitudes menores, ambas obras coinciden en título, personaje principal, y trama general”.
ADAPTACIÓN SIN PERMISO
Además, el texto dice que “la creación de la demandante es una obrita de teatro escrita por una niña y para ser representada ante otros niños”, mientras que la serie sería “una transformación de la obra teatral para el medio televisivo”. Adaptación para la que la productora demandada “no ha pedido permiso”.
Ahora, Corita y sus abogados piden que Globomedia haga constar en los créditos de la serie, la película o cualquier producto derivado de la obra (ya se está pensando en un cómic) que “están basados en una idea original de Corita Viamonte López”. También piden un “10% de los beneficios que ha generado o genere la serie y la película, y un 5% de los generados por otros productos derivados”. Una cifra importante si se tiene en cuenta que los seguidores del Águila televisiva se cuentan por millones.
“En la vida, como en ajedrez, las piezas mayores pueden volverse sobre sus pasos, pero los peones sólo tienen un sentido de avance” (Juan Benet Goitia)
Vía GEA | Ramón Rey Ardid fue un ajedrecista y médico aragonés, en la especialidad de psiquiatría, que nació en Zaragoza, tal día como hoy, en 1903 y falleció en su ciudad natal a la edad de 84 años. Su carrera en el deporte de mesa comenzó, iniciado por su padre, a los 14 años, que compaginaría, entre 1920 y 1926, con la carrera de Medicina en Zaragoza, que terminó con Premio Extraordinario, especializándose en Psiquiatría en Madrid, con el Dr. Lafora.
Desde 1929 a 1942, Rey Ardid se proclamó campeón de España de ajedrez de forma ininterrumpida y, cuatro años después, dejó su actividad ajedrecística para dedicarse por entero a su carrera, con un gran palmarés:
- En 1929 se proclama por primera vez campeón de España de ajedrez venciendo a Manuel Golmayo (+4 –1 =2), reteniendo el título durante 13 años.
- En 1934, en el Torneo de Sitges, consiguió el mejor triunfo de su carrera ajedrecística, al quedar en segunda posición, detrás de Lilienthal, y por delante de Tartakower y Spielmann. La partida en que derrotó a Tartakower fue magistral y se publicó en la mayoría de las revistas de ajedrez de todo el mundo.
- En 1943 pierde el título de Campeón de España ante el ajedrecista José Sanz (+3 –4 =3) y, al año siguiente, por desavenencias con la Federación, abandona las competiciones oficiales. En este mismo año juega un match con el campeón del mundo Alekhine, perdiendo una partida y haciendo tablas en tres.
- En 1946 triunfa en el Trofeo Casa Alba de Madrid y se retira del ajedrez para dedicarse a la medicina.
Pero, dejando a un lado por un momento su carrera ajedrecista, fue Director del Sanatorio Psiquiátrico Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza en 1945 y primer catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Zaragoza en 1966, así como académico de la Real Academia de Medicina y miembro fundador del Movimiento de Medicina de la Persona (Ginebra).
Desde su jubilación, en 1973, volvió a participar en torneos de ajedrez abiertos y amistosos; fue maestro internacional de ajedrez, lo que le sitúa como uno de los más destacados jugadores mundiales, a lo que añadió su match con el campeón del mundo Alekhine; fue innovador en la terapia de la esquizofrenia al introducir el método del “bombeo espinal“, sobre el que pronunció varias conferencias en universidades de Austria y Alemania; es autor de numerosos trabajos médicos y psiquiátricos, así como de doce libros de ajedrez, entre los que destacan ‘Los principios del ajedrez’, ‘Cien partidas de ajedrez’ y ‘Aperturas y finales’.
Su memoria quedará perpetuada debido a que IberCaja tuvo a bien rebautizar su torneo anual de ajedrez con su nombre y, claro está, a que, desde el año 1994, funciona la Fundación «Ramón Rey Ardid», una entidad sin ánimo de lucro que tiene su razón de ser en su utilidad como instrumento válido para que las personas y grupos con discapacidades, deficiencias y minusvalías, en especial relacionadas con la salud mental, y otros colectivos que presentan dificultades para su integración social y/o laboral, como infancia, juventud y tercera edad, logren plena participación social y laboral, tengan cubiertas sus necesidades y mejoren su calidad de vida y la de sus familiares, concertando, para ello, programas para el desarrollo de actividades de asistencia, prevención, rehabilitación, integración sociolaboral y formación o realizando directamente estas funciones.
“Un buen vino es como un buen film: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador” (Federico Fellini)
Francisco Martínez Soria, o “Don Paco” –como a él le gustaba que le llamaran–, nació en el seno de una familia humilde, tal día como ayer hace 108 años, el 18 de diciembre de 1902, en la calle Garnacha (hoy de doña Valeriana Irazoqui) de la localidad zaragozana de Tarazona; y fue bautizado, dos días después, en la capilla de San Andrés de la Seo. No obstante, siendo muy joven aún, su familia se trasladó a Barcelona, donde comenzó sus estudios y, tras ellos, su trabajo como dependiente y, más tarde, como comercial.
“Don Paco” fue un actor vocacional por excelencia, y empezó sus actividades en la escena en el colegio y, posteriormente, en teatros universitarios. Años después, se convirtió en una destacada figura en el teatro de aficionados de Barcelona y, ya en 1938, pasó al campo profesional, contratado como actor cómico, en la compañía Rafael López Somoza.
Pero, tan sólo dos años más tarde, formó su propia compañía, la cual desarrolló una actividad continua durante muchos años. En la siguiente década (1950) adquirió, como copropietario, el Teatro Talía de la ciudad condal, aunque sólo tardó un lustro en conseguir la propiedad total de dicho teatro y, pocos años después, vio cumplido su gran sueño: derribar «la vieja barraca» y levantar en su lugar el cómodo y moderno teatro que hoy disfrutan los barceloneses.
Sin duda, fue un actor carismático, de celebrada comicidad y comediante de una pieza, pero sus inicios cinematográficos estuvieron repletos de titubeos y de indecisiones. Así, su primera aparición en la pantalla fue en un film menor, titulado ‘Error judicial’ y realizada en 1935 por Juan Faidella, que le sirvió para descubrir un mundo distinto y misterioso, que se parecía bastante al teatro pero, sin embargo, era distinto. Y, como buen aragonés, peldaño a peldaño, fue escalando el justo puesto que merecía, aunque el teatro nos privó de él hasta el año 1965, de la mano de Pedro Lazaga, con quien grabó uno de sus mayores éxitos: ‘La ciudad no es para mí’.
Su capacidad para los más diversos personajes y caracteres estaba fuera de toda duda, como su popular representación del personaje rústico que mira, con ojos asombrados, un mundo que parece despegarse del que soñaba desde su rusticidad entre ingenua y sabia. Por ello, los caracteres creados por Paco Martínez Soria captaron inmediatamente a un público cautivado por la sugestión de un tipo que, desde el escenario, le ofrecía un ente vivo y emocionante.
Entre sus éxitos más notables se cuentan los creados en las piezas teatrales ‘El abuelo Curro’, ‘Mi cocinera’, ‘El sosiego’, ‘La tía de Carlos’, ‘La locura de don Juan’, ‘Bonaparte quiere vivir tranquilo’, ‘De profesión, soltero’ o, entre muchas otras, la anteriormente mencionada ‘La ciudad no es para mí’, cuya actuación motivó la concesión de la Placa de San Juan Bosco por votación popular, en 1966, y con la cual, gracias a un vídeo que he encontrado en YouTube, quiero concluir este artículo:
Bibliografía: Ramos, Dionisio: Paco Martínez Soria, su vida y sus éxitos; Guara Editorial, Zaragoza, 1978 (vía GEA Online).
“Ves cosas y dices, ¿por qué? Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo, ¿por qué no?” (George Bernard Shaw)
Todo comenzó en el año 1998, cuando el arquitecto Carlos Miret creó la Asociación para la promoción de Zaragoza como Sede de una Exposición Internacional en el año 2008. Este hijo de Calatorao, localidad inmortalizada en la zarzuela ‘Gigantes y Cabezudos’ del maestro Manuel Fernández Caballero, fue el creador de la idea para celebrar un acontecimiento en una fecha emblemática que coincidía con el centenario de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que ya en su día se celebró para conmemorar los Sitios de Zaragoza, como homenaje a su hijo Lucas, fallecido poco antes tras una larga enfermedad, y que le ayudó a salir de la grave crisis en la que se sumió.
Así, la clase política se hizo eco de esta noble y sobresaliente iniciativa y, en el año 2003, el alcalde de Zaragoza, Excmo. Sr. D. Juan Alberto Belloch, firmó el acuerdo de cesión de la marca Zaragoza Expo 2008 en favor del consorcio Pro Expo Zaragoza 2008 por el valor simbólico de un euro. Desde ese momento, Miret y el Consistorio zaragozano iban a ir de la mano en su proceso para conseguir la elección de Zaragoza como sede de la Expo en el 2008, y que culminó, tal día como hoy hace seis años, el 16 de diciembre de 2004, cuando la capital aragonesa fue elegida como sede de la Exposición Internacional de 2008 en la 136º Asamblea General del Bureau International del Expositions (BIE), celebrada en París, imponiéndose a Tesalónica (Grecia) y Trieste (Italia), que también optaban a esta convocatoria.
Desde aquel momento memorable, no se cesó en la preparación de este evento de carácter internacional que tuvo lugar en el Meandro de Ranillas, del 14 de junio al 14 de septiembre del 2008, bajo el título “Agua y desarrollo sostenible”. Una muestra que abordó, a través de conferencias, exposiciones, debates y seminarios, uno de los temas de mayor vigencia en la sociedad actual desde el punto de vista político, social y cultural, como es la importancia y la escasez del agua. Este tema principal se dividía en varios subtemas: El agua, recurso escaso; El agua para la vida; Los paisajes del agua y El agua como elemento de relación entre los pueblos.
Pero, sin duda, uno de los motivos de su éxito fue la gran labor y la complicidad de todos los zaragozanos, una ciudad entera que se volcó en la realización de este evento con, por ejemplo, los más de 30.000 voluntarios que participaron durante estos tres meses en la organización y desarrollo de las actividades de la Expo, y cuya tarea consistía en informar y resolver las dudas de los visitantes. Pero, además de ellos, había otras 50.000 personas inscritas para colaborar de forma directa o indirecta en esta muestra que no tenían la obligación de comprometerse a la realización de actividades. Y, fruto de esta conciencia ciudadana, nació el Cuerpo de Voluntarios del Ayuntamiento de Zaragoza que, en la actualidad, sigue vigente y que nació con el objetivo de ayudar a ciudadanos y visitantes en cualquier tarea informativa en relación con la ciudad.
Hoy, tras poco más de dos años de su clausura, todavía recordamos con gran satisfacción aquellos tres emocionantes meses en los que, personalmente, tuve la enorme satisfacción de contribuir tan activa como altruistamente a través de la elaboración de la Crónica Oficial para el Ayuntamiento de Zaragoza, como asesor del Cronista de la Ciudad, Excmo. Sr. Dr. D. Domingo J. Buesa Conde, en la que recopilamos resúmenes diarios, experiencias de visitantes y voluntarios, imágenes, vídeos y, sobre todo, fantásticas vivencias que permanecerán siempre en mi recuerdo.
“La vida cobra sentido cuando se hace de ella una aspiración a no renunciar a nada” (José Ortega y Gasset)
Pedro Ramón y Cajal fue el hermano menor de Santiago, médico especialista en histología y anátomo-patología microscópica que obtuvo el premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología y los procesos conectivos de las células nerviosas, quien también fue un reputado médico aragonés, nacido en la localidad oscense de Larrés, en 1854.
Ambos cursaron el bachillerato en Huesca pero, a sus quince años, a consecuencia de un suspenso al terminar el bachillerato, no se atrevió a presentarse en su casa, motivo por el que se fugó a Francia y se embarcó como grumete en Burdeos para llegar a Suramérica tras múltiples vicisitudes. Probó fortuna, en primer lugar, en Argentina y, tras ello, en Uruguay, donde se enroló en un bando revolucionario, llegando a ser secretario de un cabecilla insurgente. Al final, cayó prisionero de los vencedores y se libró de la muerte gracias a su juventud.
Debido a ello, regresó a Zaragoza, y se decidió a estudiar la carrera de Medicina, licenciándose en 1881 con la máxima nota, y doctorándose posteriormente en Madrid con una tesis que tuvo como tema: “Investigación de histología comparada de la visión en diversos vertebrados”. Al principio, ejerció como médico rural en los partidos de La Almolda (1881-85) y Fuendejalón (1885-88), pero como no se adaptaba bien a aquella vida, hizo oposiciones en 1889 a la plaza de director de trabajos anatómicos de la Facultad de Medicina de Zaragoza y, en 1894, a la Cátedra de Histología de la Facultad de Cádiz, donde desarrolló una gran actividad como investigador, y fue galardonado con el premio «Martínez Molina» por su estudio sobre “centros olfatorios y ópticos de los vertebrados”, realizados en colaboración con su hermano.
Otros de sus trabajos, si bien no alcanzaron el renombre de los de Santiago, fueron traducidos y comentados con elogio por las grandes figuras de la Histología europea, como Rudolph Albert von Kölliker, Heinrich Wilhelm Gottfried Waldeyer o Wilhelm His. Sobre todo, aquellos que hacían referencia a la polarización neuronal del encéfalo, constitución del fascículo longitudinal posterior o al bulbo olfatorio, entre otros.
Así, cuatro años después, por concurso de méritos, se trasladó a la cátedra de Ginecología de Zaragoza, que dirigió hasta su jubilación en 1925. Pero Pedro no sólo destacó en el terreno experimental y en el de la Ginecología, sino que también se ocupó de algunos procesos frecuentes y mal estudiados en nuestra patología regional, siendo fruto de ello sus trabajos sobre «fiebre ondulante» o «fiebres mediterráneas en Aragón». Además, estaba profundamente interesado por la Psicología experimental, el hipnotismo y el estudio de aquellos fenómenos que superan los límites de la conciencia, las ciencias metapsíquicas (telepatía, telequinesis, clarividencia, psicoquinesia, etc.), que por aquel entonces no tenían un significativo interés investigador.
Este gran personaje de la historia de Aragón, receptor de honores y distinciones sin desearlos ni pretenderlos que fue miembro de varias instituciones científicas nacionales e internacionales, escribió, con motivo del magno homenaje que le rindió la ciudad de Zaragoza cuando cumplió 96 años (dos meses antes de su muerte, ocurrida -tal día como hoy- el 10 de diciembre de 1950), la recordada frase “Los honores que he logrado han sido muy grandes; ser español, ser aragonés ser médico y ser hermano de Santiago”, que recogía varias de las virtudes que él atesoraba, como son la humildad, la vocación, la serenidad, el cariño, el patriotismo o el aragonesismo.
Bibliografía: Galán Bergua, P.: «Pedro Ramón y Cajal»; en Biografías aragonesas, Zaragoza, Institución «Fernando el Católico», 1967, pp. 195-200. Horno Liria, R.: «Pedro Ramón y Cajal»; en Semblanzas de ginecólogos aragoneses, Zaragoza, Real Academia de Medicina, 1975, pp. 59-65.
“Las obras se tienen medio terminadas cuando se han comenzado bien” (Séneca)
El Ayuntamiento de Zaragoza y la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis rendirán hoy homenaje a la figura del arquitecto Ricardo Magdalena en el centenario de su muerte: 1910-2010. Con esta ocasión, el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Equipamientos y Vivienda, Ilmo. Sr. D. Carlos Pérez Anadón, acompañado por el Presidente de la Real Academia, Excmo. Sr. Dr. D. Domingo J. Buesa Conde, descubrirá hoy lunes, a las 10.30 horas, una placa conmemorativa ante el busto de Ricardo Magdalena, que se ubica en la biblioteca del mismo nombre en las dependencias del Antiguo Matadero de la ciudad, (Miguel Servet, 57).
Seguidamente, el reconocimiento al arquitecto zaragozano tendrá continuidad con una conferencia a cargo del director del Servicio de Arquitectura del Ayuntamiento de Zaragoza, Dr. Arquitecto Ricardo Usón García, que se desarrollará a partir de las 12.00 horas en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, y que versará sobre “El proyecto de Arquitectura en Ricardo Magdalena”. Acto seguido, se celebrará una mesa redonda, con el título genérico “Visiones sobre Ricardo Magdalena”, en la que participarán la Dra. Dª. Pilar Biel Ibáñez (“Ricardo Magdalena y la Universidad de Zaragoza”), el Arquitecto D. Mariano Pemán Gavín (“De Facultad de Medicina y Ciencias a Edificio Paraninfo”), el Ilmo. Sr. Dr. Arquitecto D. José Laborda Yneva, Académico Correspondiente (“La Cátedra Ricardo Magdalena. La Primera Etapa”), el Arquitecto D. Ricardo Marco Fraile (“Ricardo Magdalena: La geometría del pensamiento sólido”), el Ilmo. Sr. Dr. D. Rafael de Miguel González, Académico Correspondiente (“Ricardo Magdalena: Urbanista en los inicios del Ensanche zaragozano”) y el Excmo. Sr. Dr. D. Fernando Solsona Motrel, Académico de Número (“El programa funcional de la Facultad de Medicina y Ciencias”).
Finalmente, a las 19.30 horas tendrá lugar una sesión solemne en la sede de la Real Academia, Plaza de los Sitios, 6, (Museo de Zaragoza), en la que intervendrán la Dra. Ascensión Hernández Martínez, profesora de Historia del Arte, el Excmo. Sr. D. Juan Alberto Belloch Julbe, Alcalde de la Ciudad de Zaragoza, y el Excmo. Sr. Dr. D. Domingo J. Buesa Conde, Presidente de la Real Academia.
Los actos programados se ubican en 3 edificios que llevan la firma del arquitecto zaragozano y que forman parte de su importante legado a la ciudad de Zaragoza.
2006: ¿Podremos los españoles ver el Mundial? —
El Gobierno tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir la Ley en la retransmisión de los partidos del Mundial.
La [...]