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“La muerte es el comienzo de la inmortalidad” (Maximilien de Robespierre)

No soy muy dado a publicar en este espacio virtual artículos de terceros pero, en este caso, y con la sensibilidad con que está escrito, he querido difundir unas líneas de Eduardo Inda (ver original), director del periódico deportivo MARCA y periodista del diario El Mundo, recordando la figura de la recientemente fallecida María de los Ángeles Sandoval, esposa de Florentino Pérez, respetando, por supuesto, el día de su puesta en circulación. Les ruego que lean y sientan…
“Ya no será la sombra permanente del ‘presi’ en el palco del Santiago Bernabéu, la persona que aparecía guardándole las espaldas en las butacas más nobles del estadio, el rostro que inevitablemente salía en todas las fotos tras el del ‘número 1′ del Real Madrid. Ya no será la que, como el pasado sábado, como tantas y tantas veces, como casi siempre, convenza a Florentino de que hay que viajar a La Tacita de Plata con su hijo ‘Chivo’ y ‘El filósofo’ Granero “a ver a los chavales” del Castilla. Ya no será la que le invite a cambiar la final de la ‘Champions’ por el recital de ópera en el Teatro Real a cargo de ese amigo del alma que es Plácido Domingo y de la donostiarra y realista –de la Real, que no del Real- Ainhoa Arteta. Tampoco será la vitalista española nacida en la capital económica de Guinea Ecuatorial (Bata) que el mismo lunes, apenas 20 horas antes del fatal infarto, cogió los bártulos con su hija ‘Cuchi’ y se fue al Teatro Nuevo Apolo a disfrutar de las melodías de ese eterno romántico que es el sevillano José Manuel Soto.
María de los Ángeles Sandoval, ‘Pitina’ para todos, ‘Piti’ para el presidente del Real Madrid, no estará físicamente pero seguro que espiritualmente continuará ejerciendo el rol de mejor y más sincero asesor de uno de los cinco personajes más poderosos de este país todavía llamado España. La única que se atrevía a pararle los pies a un triunfador que soporta en sus espaldas una doble vitola: la de presidente del segundo mayor grupo constructor y de servicios del mundo, ACS, y la de mandamás del club de fútbol más laureado de todos los tiempos.
Florentino aún no termina de creerse que Pitina no está. Lógico. Ahora que la larga travesía del desierto del cáncer tocaba a su fin, todo indicaba que había ‘jefa’ para rato. El martes maldito amaneció mejor que bien: con Mourinho renovado y con el Pipita Higuaín dando la vuelta en el puente de plata que marca la salida del Real Madrid. La ampliación del contrato del setubalense era el sueño de un hombre que había decidido hace tiempo vincular su historia y su suerte en el Real Madrid (el año que viene intentará repetir mandato hasta 2017) a la de un genio que ha calado hondo en el madridismo mal que les pese a los antimadridistas y a esos sabios de tres al cuarto que son los periodistas de la corriente de Mayo del 68.
Pero la vida es muy puñetera. Vaya si lo es. A él no se lo van a contar. Hace cuatro años y medio el destino le apuñaló con el fallecimiento de su hermano pequeño, Nacho, víctima de un cáncer tan fulminante casi como el infarto que se ha llevado a ‘Pitina’. Cuando empezaba a recuperarse del mazazo que supuso el adiós de un hombre de 50 años escasos, tanto él como ‘Pitina’ se sometieron a un PET (Tomografía por Emisión de Positrones), el tubo galáctico que permite adivinar con una fiabilidad de casi el 100% si un ADN se halla tumorado o no. El PET es una especie de ruleta rusa: puede salir o muy bien o muy mal. Salió regular, tirando a mal. ‘Pitina’ albergaba en sus pulmones un tumor. Y había que actuar rápido. Instantáneamente. Sólo así el pronóstico sería optimista. Fue una mala noticia pero peor habría sido no pasar por el aro del PET.
El proceso, como en prácticamente todos los cánceres, fue doloroso, duro y a veces exasperante. Avanzaba y retrocedía casi con periodicidad semanal. Pero luchó como una auténtica jabata y salió adelante. La quimio la dejaba literalmente exhausta pero ella, corajuda como pocos y valiente como ninguno, imponía el coco a los reveses físicos. Nada hacía presagiar, pues, el adiós de una mujer que, más que excelente compañera o mejor madre aún, era ante todo una ciudadana del Plan Antiguo: buena gente, austera, luchadora y trabajadora. Por razones obvias, tenía la vida resuelta, lo cual no impidió que montase una escuela de bordados que hacía furor entre la clase media-alta madrileña y que le generaba más que aceptables dividendos.
A Florentino le va a costar superar la enésima puñalada del destino. La ‘Pitidependencia’ era total. Sin ella todo era probable, con ella todo era posible. Ahora todos, desde su ojito derecho, ‘Cuchi’, hasta el inteligente ‘Chivo’ pasando por el noble ‘Over’, pasando por su legión de amigos, tendrán que arropar a un hombre que soñaba con muchas cosas pero con una por encima de las demás: estar con ‘Piti’ toda la vida, hasta que ‘el de arriba’ le llamase a su vera. Pero con 80 ó 90 años, no antes. Imitar en longevidad a sus padres, que se fueron ya octogenarios. Desgraciadamente ha sido imposible por unas razones que incluso un cerebro privilegiado como el suyo jamás entenderá.
Lo que nada ni nadie podrá evitar es que la próxima primavera, la siguiente o la que sea, el Real Madrid le dedique ‘La Décima’ a Pitina. José Mourinho se lo ha puesto como reto, entre otras razones, porque sabe perfectamente que el aval de ‘la presidenta’ ha sido vital en su devenir merengue. Y cuando al portugués se le antoja algo, estadísticamente son pocas las veces que no lo consigue. Seguro que desde allá arriba ella sonreirá, saltará, gritará “¡Hala Madrid!” y se congratulará de ver cómo el amor de su vida aprueba la única asignatura que le queda pendiente”.
María de los Ángeles, descansa en Paz…
Etiquetas: Décima, fallecimiento, Florentino Pérez, luto, Pitina, Real Madrid
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24 de mayo de 2012
“La música es la voluptuosidad de la imaginación” (Eugène Delacroix)
Hoy viernes, día 18 de mayo, en el Salón del Trono del Museo Diocesano del Arzobispado de Zaragoza, que lleva el nombre del beato Juan Pablo II, se clausurarán los actos del Día Internacional de los Museos con un importante recital en el que se producirá el estreno de la música que ha compuesto el profesor del Conservatorio de Bruselas, el pianista oscense Manuel Ferrández, partiendo de tres poemas escritos por el Beato Juan Pablo II, publicados en dos libros, “Perfiles” (1957) y “Tríptico romano” (2003). La mezzosoprano jacetana Pilar Márquez será la encargada de poner voz a este concierto, con el que se pretende recordar la figura del santo Padre con ocasión de celebrar el que hubiera sido su noventa y dos cumpleaños.
El estreno de estas piezas se enmarca en un amplio concierto que, bajo el título de “Guardianes de la Belleza”, presenta en su primera parte la presencia de “El Espíritu en el mundo”, con obras de Pergolesi, Bach, Rossini o Mozart. Mientras, la segunda parte, denominada “El Espíritu en el hombre”, se centra en tres llamativos espirituales negros que darán paso al tercer bloque, que tratará sobre “El hombre en el Espíritu”, y en el que se incluyen los poemas escritos por el beato Juan Pablo II.
Dada la limitación del aforo, aunque amplio, del Salón del Trono y las medidas de seguridad requeridas, aconsejo –a aquellos que deseéis asistir– que reservéis la entrada gratuita en los teléfonos del Museo Diocesano (976.39.94.88) o acercándoos a la portería del Palacio Arzobispal de Zaragoza.
Pero este acto del Museo Diocesano, que ha cumplido un año y acaba de recibir el prestigioso premio de la Asociación de Exconcejales de la ciudad de Zaragoza, será el punto y final de este festivo día en el que, como en el año anterior, ha abierto sus puertas esta mañana para dar todo el protagonismo que se merecen a los alumnos de segundo y tercer ciclo de Educación Primaria, con una selección de cuatrocientos escolares que, a lo largo de toda la jornada, han realizado actividades escolares y trabajado los materiales preparados por el personal del Museo, mientras han hecho una visita selectiva y adecuada a sus niveles educativos, siendo atendidos por un total de quince monitores, entre las guías y colaboradores del propio Museo y un grupo de alumnos en prácticas de la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza, que se encuentran en su último año, y que han guiado las visitas monográficas. Además, a modo de sorpresa, los alumnos han tenido un distendido encuentro con el Arzobispo de Zaragoza, don Manuel Ureña.
¡Feliz día de los Museos a tod@s!
Etiquetas: Juan Pablo II, Manuel Ferrández, MUDIZ, Museo Diocesano, Pilar Márquez
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18 de mayo de 2012
“Saber y saber-lo contrimostrar, ye saber dos begadas” (Baltasar Gracián)
O pasau mes, o diya 21 de febrero, se zelebró o Diya d’a Luenga Materna, adedicau a trucar o ficazio d’a perdida de luengas y d’a dibersidat cultural en o mundo. En Aragón, no somos mica foranos a ixa reyalidat. Asinas, somos una comunidat en a que uno de ixos diasistemas lingüisticos, o de l’aragonés, ye en grau pelingro. Ista situazión ye reflexada en documentos internazionals, como l’Atlas d’as Luengas Menazadas editau por a UNESCO, y europeyos, como a Carta Europeya d’as Luengas Minoritarias u Rechionals, feita por a Comisión Europeya, antiparti de en documentos autonomicos como a Lei de Luengas. A perdida d’ista luenga suposaría a perdida d’un riquizo patrimonio cultural, mirallo a la suya begada d’a nuestra istoria y mesmo idiosincrasia. As estruturas de pensamiento propias y asoziadas a iste idioma se cazegarían, tresbatindo asinas una graniza fuen de conoximiento y estudio.
Con tot y con ixo, a luenga aragonesa ye sofrindo d’una manca de dignificazión motibada por esferens ragons. Por un costau, una entibocada identificazión con o bulgar, reforzada por o enrastre e identificazión con o castellano d’Aragón. Por atro costau, un contino emplego politico d’a luega, muitas begadas ta enrestir-la.
Asinas, mientras o desembolique d’a campaña eleutoral t’as beniéns eleuzións a Reutor d’a Unibersidat de Zaragoza, la Asoziazión Cultural O Trango dezidió de prenzipiar una comunicazión con os candidatos a Reutor d’a instituzión con a fin de conoixer aquellas midas que a Unibersidat de Zaragoza lebaría a cabo ta aduyar en o prozeso de normalizazión da luenga aragonesa, con a respuesta positiba emitida por parti de l’autual Reutor y candidato en as beniéns eleuzións, Excmo. Sr. D. Manuel López Pérez, que se ha amostrau disposau a ascuitar as suyas proposas, afirmando que “he querido recoger vuestra inquietud y así en el apartado 7 (cultura) se indica: «Apoyo a las actividades culturales y académicas relacionadas con la identidad aragonesa»”.
De bez, o Reutor ha remerau a contribuzión que a Unibersidat de Zaragoza ha feito mientras o suyo mandato t’a normatibización d’a luenga aragonesa, con o rezién creyau Diploma de Espezializazión en Filolochía Aragonesa. Pero, a penar de que ista aizión suposa un gran trango t’a dignificazión y estudio d’ista luenga en periglo, a Unibersidat de Zaragoza, como instituzión neutral y de referenzia cultural, ye un organismo clau que podría ufrir una gran aduya t’a normalizazión y sozializazión d’a luenga aragonesa.
Por tot isto, ye de agradixer a adopzión de compromís d’o candidato Manuel López con a cultura y a riqueza lingüistica aragonesas asperando, asinas mesmo, que l’atro candidato, José María Gimeno Feliu, se prenunzie en o tocán a la luenga aragonesa.
Etiquetas: aragonés, eleuzións, luengas, Manuel López, Reutor, Unibersidat, Zaragoza
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17 de marzo de 2012
“Puede ser un héroe tanto el que triunfa como el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate” (Thomas Carlyle)
Las leyes sálicas, un cuerpo de leyes promulgadas a principios del siglo VI por el rey Clodoveo I de los francos, que debe su nombre a la tribu de los Francos Salios, fue la base de la legislación de los reyes francos hasta que en el siglo XII el reino de los francos desapareció, y con él sus leyes. Pero, con la llegada al trono español del afrancesado rey Felipe V en el año 1713, éste introduce la Ley Sálica (del latín Lex Salica) que dictaminaba que las mujeres sólo podrían heredar el trono de no haber herederos varones en la línea principal (hijos) o lateral (hermanos y sobrinos), prohibiendo que accedieran al trono las mujeres de la dinastía Borbón, descendiente de Francia.
Sin embargo, en España nunca había habido una ley que impidiera a las mujeres reinar, y en su historia se encuentran grandes ejemplos, tales como Isabel I de Castilla (entre 1474 y 1504) o Petronila de Aragón (entre 1157 y 1164).
Así, hasta la llegada al trono de Fernando VII en 1813, a quien le tocara liderar la Guerra de la Independencia, no hubo problemas con dicha Ley. Un monarca, considerado como ‘el Deseado’ –aunque su historial no era nada alentador, dado que se reveló contra su padre en 1808, a quien montaba todas las madrugadas unos escándalos en Aranjuez cuando se iba de veraneo, contratando a los pobres de Madrid para que asaltaran el Palacio en la madrugada, indicándole a su padre que estaban en una especie de asalto de la población–, que iba a tener un serio problema, puesto que tuvo como descendientes y herederas a dos hijas (sus hijos varones fallecieron): la princesa Isabel (1830) y la infanta Luisa Fernanda (1832).
Fue hábil la mujer del monarca, María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, dado que a la primera le pusieron el nombre de Isabel, por lo que pudiera ocurrir, pues sería complicado aseverar que las mujeres no podían reinar, cuando ésta sería Isabel II, significando que hubo una Isabel I (‘la Católica’). Pero la familia Borbón le presionó y Fernando VII firmó, el 31 de marzo de 1830, la pragmática sanción, prohibiendo a las mujeres acceder al trono de España.
En el momento de la firma, Fernando VII había quedado viudo por tercera vez, sin descendencia, y contrajo un nuevo matrimonio con María Cristina en 1829. Pero, a finales de marzo de 1830, ésta quedó embarazada y, ante la posibilidad de tener un heredero, el 31 de marzo de 1830, el rey, en su lecho de muerte, tomó la decisión de revocar la ley, sin autorización siquiera de las Cortes, e Isabel fue nombrada heredera a la Corona el 12 de diciembre de 1830, siendo una niña pequeña, bajo la tutela de su madre.
El nacimiento de Isabel II y su llegada al trono, fueron hechos que ni disgustaron ni resultaron raros a los ojos de la población, teniendo en la memoria los fastos de Isabel I. Algo que se demuestra, por ejemplo, en la ciudad de Zaragoza, con la construcción de la Fuente de la Princesa (1833), en homenaje a la que sería la reina Isabel II, que fue colocada en la actual plaza de España, y encontrándose –hoy en día– en el Parque Grande.
Esta aceptación, tanto por parte de la población como de los partidos políticos, hizo que su madre, Maria Cristina de Borbón-Dos Sicilias, se hiciera cargo del trono y gobernara con una regencia abierta en nombre de Isabel. Pero el problema se inició con la negativa de su cuñado en Francia, el hermano del rey Carlos María Isidro de Borbón, puesto que nos encontrábamos ante una mujer liberal que pensaba que había de abandonarse la monarquía absolutista, debiendo compartir el poder con la población (Cortes Generales, partidos políticos, etc). Por tanto, había que modificar y modernizar España, quitando a la Iglesia –con la desamortización de Mendizábal– la tierra, que tenía mucha y no cultivada, para que pudiera ser labrada por la gente; también tenía que conseguir que la gente viajara, para conectar el país, por lo que puso en marcha la revolución de los transportes y el inicio del tren en España; y, por último, debía dividir España de manera diferente, pues no se podía seguir hablando del Reino de Aragón o de Castilla, inventándose las provincias. Es decir, que su peso en la historia de este país es absolutamente relevante.
Sin duda, hablamos de una mujer moderna y revolucionaria para su época, que planteó un nuevo Estado que acabase con el Antiguo Régimen. Y, frente a ella, se encontraba la España del absolutismo y lo tradicional. Así, en el año 1827, los curas catalanes se sublevaron contra estas medidas, originándose la que hoy llamamos la “Revuelta de los Agraviados”, que sería el origen de las Guerras Carlistas (1833-40, 1846-49 y 1872-76), llamadas así por la oposición del príncipe Carlos María Isidro de Borbón, que indicaba que había una pragmática que prohibía reinar a las mujeres y, por lo tanto, él debía ser el rey de España, en contra de los intereses de su sobrina.
Se trataban, sobre todo, de guerras civiles, aunque tuvieron su impacto en el exterior, puesto que los países absolutistas (Imperio austríaco, Imperio ruso y Prusia) y el Papado apoyaban aparentemente a los carlistas; mientras que el Reino Unido, Francia y Portugal apoyaban a Isabel II, que se traduciría –al final– en la firma del Tratado de la Cuádruple Alianza en 1834.
Así, centrándonos ya en la zaragozana noche del 4 de marzo de 1838, más de dos mil soldados carlistas, así como trescientos hombres a caballería –que defendían la Puerta del Carmen–, entraron en la ciudad liderados por Juan Cabañero y Esponera. Unos se adentraron por el Coso hacia la Plaza San Francisco (actual Plaza de España), otros fueron al Cuartel de la Victoria y, un tercer grupo, se dirigió a la Plaza del Mercado; todo ello con la intención de desarmar al ejército y cortar el Coso Bajo, dado que era un arteria fundamental de la ciudad y, por tanto, facilitaba controlarla; además, controlando la Plaza del Mercado, evitaban que hubiera actividad y bloqueaban otra gran presencia de ciudadanos.
A partir de las cinco de la mañana, comienzaron a escucharse en la ciudad gritos a favor de Carlos María Isidro de Borbón y contra Isabel II, entrando el ejército de caballería por la Puerta del Carmen. En ese momento, los ciudadanos de Zaragoza se dieron cuenta que la ciudad estaba ocupada por los carlistas, pero los zaragozanos eran personas ya experimentadas en este tipo de situaciones, no en vano habían sufrido treinta años antes los Sitios de Zaragoza en la Guerra de la Independencia, y sabían como luchar contra los invasores, por lo que, al grito de “Zaragoza está invadida”, comenzó el conflicto armado.
Los carlistas, dado que las calles estaban repletas de muebles, enseres, somieres, etc., que los ciudadanos tiraron desde sus ventanas, decidieron sacar fuera de la ciudad a la caballería por la Puerta del Carmen y la Puerta de Santa Engracia, dejando sólo a los infantes, que se atrincheraron en San Pablo pero, al no conseguir tomar la ciudad en su totalidad, dada la fiera resistencia de sus habitantes, que respondieron al ataque armados con cuchillos, utensilios de cocina y agricultura, armas de caza y aceite y agua hirviendo, al igual que la noticia de que se acercaba –volviendo a sus cuarteles– la tropa isabelina (que se había sublevado contra el General Esteller, recientemente nombrado Gobernador militar de Zaragoza, que, incomprensiblemente, no ordenó a sus tropas la defensa de la ciudad), los carlistas abandonaron inmediatamente la ciudad.
Por ello, hoy celebramos la festividad popular zaragozana, denominada “Cincomarzada”, que conmemora el heroico comportamiento de sus ciudadanos durante esta batalla de la Primera Guerra Carlista. Y, aunque actualmente se realizan comidas campestres y múltiples festejos, como conciertos, bailes, humor, etc., tradicionalmente se recordaba con una ingesta de chocolate caliente, pues se cuenta que Cabañero, nada más ocupar la ciudad, entró en una chocolatería y pidió un tazón de chocolate caliente pero tuvo que huir sin haberlo probado y, en 1840, unido tras el Convenio de Oñate (Abrazo de Vergara), entró en Zaragoza formando parte de las tropas isabelinas que habían de combatir a Cabrera pero, cuando los zaragozanos le vieron desfilar por sus calles, le gritaron: «¡Cabañero, que se te ha enfriado el chocolate!».
Artículo relacionado: “Zaragoza, la ‘Siempre Heroica’ ciudad aragonesa desde 1838″, que recuerda el reconocimiento oficial de S.M. la Reina Regente doña María Cristina a la ciudad, quien le otorgara el glorioso título de Siempre Heroica, que únicamente comparte con la localidad murciana de Cartagena, y concediéndole el privilegio de adornar el escudo de sus armas con una orla de laurel.
Etiquetas: cincomarzada, Fernando VII, Guerra Carlista, Isabel II, Ley Sálica, Zaragoza
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5 de marzo de 2012
“El arte es uno de los medios de comunicación entre los hombres” (León Tolstói)
La historia de la Real Academia de San Luis se basa en la entregada labor de promover el estudio y la práctica de las bellas artes. Una tarea a la que se puede vincular el principal objetivo de la exposición que ha acogido el Palacio de Montemuzo, desde el pasado día 29 de noviembre hasta ayer, en la que algunos de los miembros de la Academia, activos en la destreza artística dentro de diversas especialidades, nos han enseñado sus trabajos de las tres últimas décadas, con lo que han puesto ante nuestros ojos la actualidad de una institución que cuenta ya con casi doscientos veinte años de historia.
Así, hemos podido contemplar eminentes trabajos de escultura, fotografía, pintura, dibujo y grabado, a través de los cuales nos hemos acercado al panorama artístico institucional de la capital aragonesa. Y, comenzando por la primera especialidad artística comentada, la escultura, la nómina de artistas que han presentado obra recogen nombres como los de Jorge Albareda (Zaragoza, 1926), con su conocida obra “Cristo Resucitado”, que recordamos cada año en la Semana Santa zaragozana; Manuel Arcón (Barasona, Huesca, 1928) y su “Descanso”; Miguel Galanda (Caspe, Zaragoza, 1951); Fernando García Grúas (Zaragoza, 1971); Santiago Gimeno (Nonaspe, Zaragoza, 1952) o Javier Sauras (Huesca, 1944).
Tras los trabajos escultóricos, es conveniente repasar los artistas que han propuesto obras dedicadas a la pintura, entre los que encontramos nombres como los de Agustín Alegre Monferrer (Santa Eulalia del Campo, Teruel, 1936); Esperanza Altuzarra (Bilbao, 1952); Jacinto del Caso (Borja, Zaragoza, 1932); José Ignacio Baqué Calvo (Zaragoza, 1941); Natalio Bayo (Épila, Zaragoza, 1945), que este mes de enero ha inaugurado una exposición en el Museo del Grabado de Fuendetodos, con 295 obras que ha donado a la Fundación Goya-Fuendetodos; Mª Ángeles Cañada (Oliete, Zaragoza, 1951); Mercedes Gómez-Pablos (Palma de Mallorca, 1940); Manuel Monterde Hernández (Zaragoza, 1943); Mª Cruz Sarvisé Laiglesia (Zaragoza, 1923); Antonio María Almazán (Zaragoza, 1932); Fernando Alvira Banzo (Huesca, 1947); José Beulas (Santa Coloma de Farnés, Gerona, 1921); Pilar Moré y Almenara (Fraga, Huesca, 1940); José Luis Lasala (Zaragoza, 1945) o, entre otros, Isabel Guerra (Madrid, 1947), que ha expuesto el sobresaliente retrato institucional del presidente de la Real Academia, Domingo Buesa.
En otro orden de cosas, el arte del grabado ha estado representado por el artista Pascual Blanco Piquero (Zaragoza, 1943), cuyo trabajo tiene la característica de combinar técnicas al servicio de la expresión, en la que el ser humano centra la composición. Y, sin apartarnos del amplio mundo de la gráfica, cabría hablar de las propuestas de Jorge Gay (Zaragoza, 1950), artista representante de la figura humana dentro de un universo de realismo cercano a la magia y población de fantasía; y Teodoro Pérez Bordetas (Zaragoza, 1927), en cuya carrera ha plasmado a la región aragonesa con una admirable capacidad de síntesis y cierta poética silenciosa concentrada en el trazo y la composición de lugares en los que reina la historia y un callado grito de atención a la memoria.
Y, como no podía ser de otra manera, la exposición ha contemplado también el arte de la fotografía, que ha sido representada por nombres como los de Rafael Navarro (Zaragoza, 1940), cuyos temas siempre han estado relacionados con la naturaleza, el ser humano y el paisaje; José Verón Gormaz (Calatayud, Zaragoza, 1946), que se autodefine como poeta, narrador, periodista y fotógrafo; José Laborda Yneva (Zaragoza, 1949), que utiliza la fotografía como medio plástico de expresión a través de la cual mostrar los detalles de una arquitectura que sirve para definir espacios, entornos, ambientes y ciudades; o el arquitecto Alejandro Rincón González de Agüero (Zaragoza, 1952), cuya relación con la cultura y el arte es vocacional, que le ha llevado a desarrollar diversos proyectos relacionados con la gráfica, la escultura y las instalaciones.
Por tanto, hemos podido disfrutar de una muestra que ha ofrecido una visión extensa del arte elaborado en Aragón, aproximadamente en los últimos treinta años, por diversos miembros de una institución oficial de defensa y promoción de la cultura artística, como es la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, y que demuestra que se han desarrollado diferentes manifestaciones artísticas, con especial predilección por un arte figurativo que, en numerados ejemplos, como bien indica Mª Belén Bueno Petisme en el prólogo del catálogo, “se separa de la realidad y para el que son la naturaleza y el ser humano los principales referentes, siempre trabajados desde la voluntad creativa con oficio y tradición”.
Para aquellos que no hayáis podido contemplar las treinta y una obras expuestas en el Palacio de Montemuzo, os invito a visitar el álbum expositivo que he creado en Flickr para tal fin.
Etiquetas: académicos, dibujo, escultura, exposición, fotografía, grabado, pintura, San Luis
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30 de enero de 2012
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