“No hay más que una manera de ser feliz: vivir para los demás” (León Tolstói)
Campana
En la torre
amarilla,
dobla una campana.
Sobre el viento
amarillo,
se abren las campanadas.
En la torre
amarilla,
cesa la campana.
El viento con el polvo,
hace proras de plata.
Federico García Lorca
Y, pensando en aquellos que creen no tener fuerzas para seguir luchando por culpa de un mal año, rendidos ante las adversidades de la vida, heridos y temerosos ante los retos del mañana, quiero dedicar este poema del siempre recordado y añoradoMario Benedetti, titulado “No te rindas“, en la voz de Gabriel Andrade:
“Las obras se tienen medio terminadas cuando se han comenzado bien” (Séneca)
El Ayuntamiento de Zaragoza y la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis rendirán hoy homenaje a la figura del arquitecto Ricardo Magdalena en el centenario de su muerte: 1910-2010. Con esta ocasión, el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Equipamientos y Vivienda, Ilmo. Sr. D. Carlos Pérez Anadón, acompañado por el Presidente de la Real Academia, Excmo. Sr. Dr. D. Domingo J. Buesa Conde, descubrirá hoy lunes, a las 10.30 horas, una placa conmemorativa ante el busto de Ricardo Magdalena, que se ubica en la biblioteca del mismo nombre en las dependencias del Antiguo Matadero de la ciudad, (Miguel Servet, 57).
Seguidamente, el reconocimiento al arquitecto zaragozano tendrá continuidad con una conferencia a cargo del director del Servicio de Arquitectura del Ayuntamiento de Zaragoza, Dr. Arquitecto Ricardo Usón García, que se desarrollará a partir de las 12.00 horas en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, y que versará sobre “El proyecto de Arquitectura en Ricardo Magdalena”. Acto seguido, se celebrará una mesa redonda, con el título genérico “Visiones sobre Ricardo Magdalena”, en la que participarán la Dra. Dª. Pilar Biel Ibáñez (“Ricardo Magdalena y la Universidad de Zaragoza”), el Arquitecto D. Mariano Pemán Gavín (“De Facultad de Medicina y Ciencias a Edificio Paraninfo”), el Ilmo. Sr. Dr. Arquitecto D. José Laborda Yneva, Académico Correspondiente (“La Cátedra Ricardo Magdalena. La Primera Etapa”), el Arquitecto D. Ricardo Marco Fraile (“Ricardo Magdalena: La geometría del pensamiento sólido”), el Ilmo. Sr. Dr. D. Rafael de Miguel González, Académico Correspondiente (“Ricardo Magdalena: Urbanista en los inicios del Ensanche zaragozano”) y el Excmo. Sr. Dr. D. Fernando Solsona Motrel, Académico de Número (“El programa funcional de la Facultad de Medicina y Ciencias”).
Finalmente, a las 19.30 horas tendrá lugar una sesión solemne en la sede de la Real Academia, Plaza de los Sitios, 6, (Museo de Zaragoza), en la que intervendrán la Dra. Ascensión Hernández Martínez, profesora de Historia del Arte, el Excmo. Sr. D. Juan Alberto Belloch Julbe, Alcalde de la Ciudad de Zaragoza, y el Excmo. Sr. Dr. D. Domingo J. Buesa Conde, Presidente de la Real Academia.
Los actos programados se ubican en 3 edificios que llevan la firma del arquitecto zaragozano y que forman parte de su importante legado a la ciudad de Zaragoza.
“El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel” (Alfred Hitchcock)
Vía GEA | Hoy, 5 de noviembre, es un día muy especial para el cine español y para Zaragoza, cuyo nexo de unión es el cineasta y realizador zaragozano, Eduardo Jimeno Correas (1870-1947), quien comenzó su vida profesional como administrativo en el Ayuntamiento de Zaragoza aunque, poco más tarde, se independizó para hacerse empresario, junto con su padre, de una barraca de feria. Con su atracción recorrió toda la geografía española, para establecerse permanentemente en Madrid. Pero todo cambiaría, como muy bien narra el periodista e historiador de cine, Carlos Fernández Cuenca, con la visita al cinematógrafo Lumière: «El padre vio en las proyecciones animadas, como lo viera antes George Méliès para completar sus espectáculos de ilusionismo en el Teatro Robert-Houdin, de París, un elemento valiosísimo para añadir a sus barracas de feria. Por su parte, al hijo, aficionado a la fotografía, entusiasmóle el valor científico de la invención. A los pocos días, con 32.000 francos en la cartera, Jimeno padre tomaba el tren hacia París, deslumbrado con el usual equívoco que para millones de personas identifica a la capital con toda Francia».
Ya en septiembre de 1896, Eduardo arrendó en Zaragoza un local en el paseo de la Independencia, 27 (entre las calles Sanclemente y García Gil) y abrió allí, en los bajos, el primer Salón de Cine zaragozano, celebrando su primera sesión cinematográfica el día 14 de septiembre, de media hora de duración y por un importe de la entrada de una peseta para preferencia y cincuenta céntimos para general. Tan sólo dos periódicos locales, La Derecha y el Diario de Zaragoza, dieron referencia del acontecimiento que viviría ese día la ciudad. Y, aunque no se especificaban los títulos de las películas presentadas, se supone que serían las que por entonces había en el mercado: los clásicos films ofrecidos por los Lumière, representados por Alexandre Promio en Madrid pocos meses antes.
Las proyecciones en el local del Paseo se prolongaron hasta bien pasadas las Fiestas del Pilar. Pero, entre las fechas de apertura y de clausura, tuvo lugar un acontecimiento que ha sido considerado, hasta hace poco, clave para nuestra Historia del Cine, pues se aceptaba que la película de Correas, titulada “Salida de Misa de Doce del Pilar de Zaragoza”, era la primera filmada en el territorio español. No obstante, a raíz de los actos de conmemoración del centenario del cine, se desacreditaron los argumentos que apoyaban la fecha supuesta de la filmación, ya que las investigaciones de Jean-Claude Seguin (a partir del archivo de los Lumière en Lyon) dejaron claro que ningún aparato de la firma pudo venderse antes del 1 de enero de 1897 a los concesionarios y del 1 de mayo al público, lo que hacía casi imposible la adquisición de uno de ellos por parte de Jimeno.
Poco más tarde, el catedrático Agustín Sánchez Vidal, en el libro “El siglo de la luz”, se enmendaba a sí mismo retrasando la fecha de Salida de misa del Pilar hasta el 5 de noviembre del año 1899, cumpliéndose hoy 111 años. Esta hipótesis se sustentaba en un minucioso peinado de la prensa zaragozana de la época que no recogía ese acontecimiento hasta el 7 y 25 de noviembre del citado año, coincidiendo con el rodaje de una Salida de misa de once y de otra Salida de misa de doce, unida a las maniobras de Pontoneros (que parece que sí quedaron impresionadas, en contra de lo que se creía hasta ahora). Todo ello coincide, además, con la cronología propuesta por José Blasco Ijazo en la publicación Zaragoza y sus espectáculos. De esta manera, la primera película rodada en la capital aragonesa sería –por ahora– el “Desfile del Regimiento de Castillejos”, que se impresionó el 11 de marzo de 1897, siempre según el citado investigador y hasta que no se demuestre lo contrario.
En cualquier caso, nadie le podrá quitar jamás a Eduardo Jimeno Correa su ilustre condición de pionero de nuestro cine…
“Las imágenes no son conceptos. No se aislan en su significación. Precisamente tienden a sobrepasarla” (Gaston Bachelard)
Zaragoza Photo nació el pasado 2009 gracias a la iniciativa del joven colectivo de fotógrafos aragoneses Zphoto que, además de desempeñar su trabajo como agencia, escuela y galería, quiso poner su granito de arena en la difusión, desarrollo y estudio del arte de la fotografía y de sus autores emergentes. Así surgió el festival Zaragoza Photo, que ya en su primera edición -y a pesar de sus limitados recursos- obtuvo una gran respuesta por parte de los ponentes (con la participación de David Jiménez, Mario de Aguavives, Pedro Avellaned, Armando García o Rafael Navarro), los medios de comunicación y el público, con una asistencia aproximada de 4.000 personas en su mes de duración.
Y la próxima semana llegará a la capital aragonesa la segunda edición de este festival que volverá a reunir a grandes figuras nacionales y a diversos colectivos para que difundan sus conocimientos sobre el arte de la fotografía entre el gran público y examinen su situación a través de conferencias, talleres, exposiciones, libros y proyecciones. Una nueva edición que se celebrará durante todo el mes de septiembre, si bien, centrará la mayor parte de sus actividades los días 8, 9, 10, 11 y 12 en tres espacios ubicados en el centro de la ciudad para facilitar su desarrollo y acceso: el Centro Joaquín Roncal, el Espacio Zphoto y el Centro de Historia. Ricky Dávila, Alejandro Castellote o Roger Guaus, entre otros, serán algunos de los nombres más destacados del programa.
Asimismo, el programa de Zaragoza Photo 2010 incluirá seis conferencias impartidas por destacados nombres del mundo de la fotografía; tres talleres impartidos por fotógrafos con una larga trayectoria que tratan temas como la elaboración de un proyecto fotográfico personal, las claves para el retoque de una imagen y la búsqueda de un posicionamiento fotográfico propio; y las exposiciones de un joven talento extranjero, Xiqi Yuwang, y de un autor ya consagrado, Leo Simoes. Además, durante tres jornadas consecutivas, se finalizará con la celebración de una actividad más distendida, la proyección de obras de autores emergentes, fotoperiodistas y participantes en la sección oficial del festival en un agradable entorno: la terraza del Centro de Historia amenizada por música en directo y un espectáculo de danza.
De esta manera, el festival Zaragoza Photo continúa en su empeño de funcionar como escenario para el intercambio, la creación, el debate y el disfrute de un arte, la fotografía, que cada vez cobra más prestigio en los circuitos culturales y que, por ello, merece un espacio individual en la oferta cultural de una ciudad como Zaragoza, amén de fomentar la participación ciudadana en el festival y la búsqueda de nuevos talentos con su rally fotográfico “Buscamos el talento tras la cámara”, que concederá a sus ganadores un importante paquete de becas de estudio en la Escuela Zphoto.
Ernest Andrei Friedmann (Budapest, Hungría 1913 – Thai Binh, Vietnam 1954), conocido bajo el apelativo de Robert Capa, captó con su objetivo algunos de los momentos cruciales del pasado siglo XX, siendo probablemente el corresponsal gráfico de guerra más importante de los últimos cien años. Sus fotografías más contundentes (de la Guerra Civil española, la I Guerra de Indochina o la II Guerra Mundial) coparon las portadas de las principales revistas de la época.
En 1929, con tan sólo 18 años, abandonó Hungría y viajó a París, donde conoció al fotógrafo David Seymour, quien le consiguió un trabajo como reportero gráfico en la revista Regards para cubrir las movilizaciones del Frente Popular. Entre 1932 y 1936, tratando de escapar del nazismo, conoció a la fotógrafa alemana Gerda Taro (nacida Gerda Pohorylle) que acabaría siendo su novia, y junto a la cual inventa la figura de Robert Capa, un pseudónimo utilizado por ambos para aumentar el valor de sus trabajos.
Así, coincidiendo con la Guerra Civil española –etapa donde falleció Taro–, Capa se trasladó a España, permaneciendo siempre en primera línea durante la contienda. De esta manera, en el frente de Córdoba, tomó una de las instantáneas por las que fue mundialmente reconocido: Muerte de un Miliciano (1936). Igualmente, también retrató los principales escenarios bélicos de la II Guerra Mundial y, en 1947, creó la agencia Magnum Photos junto a Henri Cartier-Bresson, George Rodger, Bill Vandivert y David (Chim) Seymour. En 1954, dada su fama, fue reclamado por la revista Life para cubrir la Guerra de Indochina, falleciendo en aquel conflicto el 25 de mayo, tras pisar una mina.
Por todo ello, la Fundación Pablo Iglesias, el International Center of Photography (ICP) y el Círculo de Bellas Artes de Madrid han organizado una exposición, titulada ‘This is war!’ (¡Esto es la guerra!), compuesta por 170 instantáneas, algunas de ellas inéditas hasta la fecha, que se aproxima a las innovaciones de Capa como reportero gráfico e incluye las imágenes tomadas por el fotógrafo húngaro en la Batalla del Ebro. Asimismo, junto a las fotografías de guerra de Capa, se presentan casi un centenar de imágenes de Gerda Taro, realizadas durante la contienda española.
Esta fantástica exposición puede verse, hasta el próximo domingo (día 5 de septiembre de 2010), en la Sala Goya del Círculo de Bellas Artes de Madrid, sito en Alcala 42 (ver mapa), por el casi simbólico precio de 1 euro.
“…la boca de un mundo de peñascos espirituales revestidos de un bosque de leyenda, en el que los monjes benedictinos, medio ermitaños, medio guerreros, verían pasar el invierno, mientras pisoteaban la nieve jabalíes de carne y hueso, salidos de los bosques, osos, lobos y otros animales salvajes” (Miguel de Unamuno)
En pleno Pirineo aragonés, al pie de una enorme roca cortada a pico en la sierra de San Juan situada en las cercanías de la ciudad de Jaca, a sólo veintisiete kilómetros de distancia y en los verdes paisajes del valle de Atarés, se encuentra ubicado el antiguo cenobio mozárabe que ha terminado convirtiéndose en el símbolo del Reino de Aragón, el monasterio benedictino más próspero del Aragón del siglo XI, un centro del poder religioso y político en el que fueron sepultados grandes reyes aragoneses y navarros como Sancho el Mayor, Ramiro I o Alfonso I, y convertido en lugar de peregrinaje en la vía francesa del Camino de Santiago.
Un conjunto histórico-artístico que, más allá de la crisis económica de finales del siglo XVI, inició su cuenta atrás a finales del XVIII, con la Guerra de la Convención contra los revolucionarios franceses, que supuso la desaparición de parte de la orfebrería pinatense entregada al rey Carlos IV para emplear su valor monetario en defender a la nación, aunque de manera más trágica resultó el episodio de la Guerra de la Independencia. En 1809, mientras la invasión napoleónica tomaba Huesca y Zaragoza, en San Juan de la Peña se estableció un núcleo de resistencia, de la mano de Miguel Sarasa –guerrillero del cercano pueblo de Embun–, que se refugió en el monasterio.
Así, se produjo un terrible suceso del que hoy se cumplen 201 años, ese momento en el que los franceses, respetando el monasterio Viejo, decidieron incendiar el monasterio barroco, además de proceder a fundir abundantes objetos litúrgicos del tesoro pinatense que pudieron robar los soldados de Napoleón, por lo que el monasterio Nuevo comenzó a vivir épocas de penurias económicas que se acrecentaron cuando se comenzó a reconstruir en 1815 y se atendió al ornato de la iglesia principal.
Pero la sucesión de trágicos episodios no acabaría aquí ya que, en agosto de 1835, el gobernador militar y político de Jaca ordenó el desalojo del monasterio, como castigo al apoyo que éste había prestado a los ejércitos carlistas rebeldes a Isabel II. Y, poco después, este abandono de los monjes sería definitivo en ese mismo año, cuando el ministro Mendizábalpuso en marcha su famoso proceso de desamortización, que culminaría con la calificación de todos los bienes y edificios del monasterio como propiedad nacional.
Tan sólo se salvaron unos pocos objetos que fueron trasladados a la catedral de Jaca, como es el caso de las dos urnas de plata que contenían los restos de san Indalecio y de los santos Voto y Félix. La escasa docena de monjes que habitaban el monasterio en aquel momento, bajo el gobierno de su último abad, fray Pascual Ara, acabaron sus días repartidos entre la catedral de Jaca y las parroquias del entorno. Una situación lamentablemente irreversible, provocada también por la sucesión de otros acontecimientos singulares, como la pérdida de las propiedades seculares, que provocó el final de la vida monástica en estos parajes de la sierra de San Juan de la Peña.
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2007: HdA: “Influencia aragonesa en la blogosfera…” — (Clica en la imagen para descargar el PDF)
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