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“El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida” (Federico García Lorca)
Federico García Lorca, uno de los poetas más insignes de la historia de España, nació en Fuente Vaqueros, un pueblo andaluz de la vega granadina, el 5 de junio del mismo año en que España perdió sus colonias, esto es, en 1898. En sus poemas y en sus dramas se revela como agudo observador del habla, de la música y de las costumbres de la sociedad rural española. Una de las peculiaridades de su obra es cómo ese ambiente, descrito con exactitud, llega a convertirse en un espacio imaginario donde se da expresión a todas las inquietudes más profundas del corazón humano: el deseo, el amor y la muerte, el misterio de la identidad y el milagro de la creación artística.
Sin duda, la obra poética de Lorca, sin ánimo obviar sus obras teatrales y sus ensayos, constituye una de las cimas de la poesía de la Generación del 27 y de toda la literatura española. La poesía lorquiana es el reflejo de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a distintos autores, tradiciones y corrientes literarias. En esta poesía, conviven la tradición popular y la culta. Aunque es difícil establecer épocas en la poética de Lorca, algunos críticos diferencian dos etapas: una de juventud, donde se incluyen sus primeros escritos (“Impresiones y paisajes“ (1918), en prosa; y “Libro de poemas” (1921), en el que proyecta un amor sin esperanza, abocado a la tristeza); y otra de plenitud, que comienza con el “Poema del cante jondo” (1921) y prosigue, por recordar uno de mis poemas favoritos, con el “Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías” (1935), una elegía de incontenible dolor y emoción que actúa de homenaje al torero sevillano que tanto apoyó a los poetas de la Generación del 27.
Pero todo comenzó a truncarse en 1936, año en que la situación política en Madrid, y en toda España, se había vuelto insostenible. Se hablaba de la posibilidad de un golpe militar y en las calles de la capital se vivieron numerosos actos de violencia, desde la quema de iglesias hasta los asesinatos políticos. Y, aunque García Lorca detestaba la política partidaria y resistió la presión de sus amigos para que se hiciera miembro del Partido Comunista, era conocido como liberal y sufrió con frecuencia las arremetidas de los conservadores por su amistad con Margarita Xirgu o con el ministro socialista Fernando de los Ríos. No obstante, también tuvo una gran amistad con el único líder y fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, muy aficionado a la poesía, diciendo de él lo siguiente: “…José Antonio. Otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él”.
Y es que García Lorca se sentía, como él lo dijo en una entrevista a El Sol de Madrid poco antes de su muerte, íntegramente español: “Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política”.
A pesar de ello, la popularidad de Lorca y sus numerosas declaraciones a la prensa sobre la injusticia social, le convirtieron en un personaje antipático e incómodo para la derecha e, intuyendo que el país estaba al borde de la guerra, Lorca decidió marcharse a Granada para reunirse con su familia. De esta manera, el 17 de julio estalló en Marruecos la sublevación militar contra la República y, desde Canarias, Francisco Franco proclamó el Alzamiento Nacional. Para el día 20, el centro de Granada estaba en manos de las fuerzas falangistas, por lo que el poeta, dándose cuenta de que sería peligroso quedarse en la Huerta de San Vicente, decidió alojarse en casa de la familia Rosales, en el centro de la ciudad, dado que tenía una relación de confianza con dos de los hermanos del poeta Luis Rosales, que eran destacados falangistas.
Así, la tarde del 16 de agosto de 1936, García Lorca fue detenido, tras la orden de ejecución dada por el gobernador civil de Granada, el comandante José Valdés Guzmán, por Ramón Ruiz Alonso –ex diputado de la CEDA–, un derechista fanático que sentía un profundo odio por Fernando de los Ríos y por el poeta mismo. Tras ello, fue trasladado al Gobierno Civil de Granada, donde quedó bajo custodia acusado de “ser espía de los rusos, estar en contacto con éstos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual”.
Finalmente, en la madrugada del 18 al 19 de agosto, el poeta fue llevado al pueblo de Víznar junto con otros detenidos y, después de pasar la noche en una cárcel improvisada, lo trasladaron en un camión hasta un lugar en la carretera entre Víznar y Alfacar donde, tras sus últimas, valientes y rebeldes palabras (“Y mi luna, ¿dónde está mi luna?”), lo fusilaron tan vil como despreciablemente antes del amanecer… ¡PUM! ¿Cuántos versos debieron morir con él en aquella fatídica madrugada andaluza?
“[…] No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos”.
(“Alma ausente – Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías”)
Etiquetas: España, Federico García Lorca, Francisco Franco, Granada, poesía
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20 de Agosto de 2010
“Yo quiero ser comprendido por mi país, pero si no soy comprendido, qué se le va a hacer, pasaré por la tierra natal como pasa la lluvia oblicua” (V. Maiakovski)
Hoy se cumplen 117 años del nacimiento de Vladímir Maiakovski (Владимир Маяковский), una de las figuras más relevantes de la poesía rusa de comienzos del siglo XX y ‘padre’ del futurismo ruso, que fue un movimiento de vanguardia, relacionado con el futurismo italiano, que surgió en Rusia en los años previos a la Primera Guerra Mundial, y cuyo acto inicial se considera que coincide con la publicación, en diciembre de 1912, del manifiesto “Una bofetada al gusto del público“, firmado por los componentes del grupo “Hylaea”, de San Petersburgo, Velimir Jlébnikov, Alekséi Kruchénij, David Burliuk y el propio Maiakovski.
Al igual que los italianos, los futuristas rusos estaban fascinados por el dinamismo, la velocidad y la inquietud de la vida urbana moderna, y buscaron deliberadamente causar escándalo y llamar la atención anunciando que repudiaban el arte estático del pasado. Según ellos, autores como Aleksandr Pushkin, León Tolstói y Fiódor Dostoyévski debían ser “arrojados por la borda del barco de la Modernidad”, no reconociendo ningún tipo de líder o mentor literario. Incluso el propio Filippo Tommaso Marinetti, iniciador del futurismo en Italia, que viajó a Rusia en 1914 para hacer propaganda de su credo estético, fue abucheado por algunos futuristas rusos.
El tan controvertido artista escribió obras de teatro, guiones cinematográficos, canciones para el Ejército Rojo y para las instituciones del Estado obrero, participó en las batallas teóricas de los formalistas, diseñó afiches y otros objetos molestos. Y, tras pasar por la cárcel debido a su afiliación al Partido Obrero Socialdemócrata, editó poesía cuya reedición, en el año 1948, fue prohibida en Alemania por los estadounidenses pese a que estaba ya traducida, editada y dispuesta para la venta. No obstante, Maiakovski no lo pudo ver, ya que el 14 de abril de 1930, a las 10:15 de la mañana, se pegó un tiro en el callejón de Lubianski con el revólver que le había servido doce años antes para su papel en la película “No nací para el dinero”.
Y, para finalizar el artículo, incluyo un fragmento –el de las ‘exigencias’– del anteriormente mencionado manifiesto “Una bofetada al gusto del público”:
[…] Exigimos que se respeten los siguientes derechos de los poetas:
1. Ampliar el volumen de su vocabulario con palabras arbitrarias y derivadas.
2. Rechazar el odio invencible al idioma que existía antes de ellos.
3. Arrancar con horror de sus orgullosas frentes la corona de gloría de a centavo tejida de varas de abedul propias de los baños.
4. Tenerse de pie en la roca de la palabra “nosotros” en medio del mar de silbidos y ultrajes.
Y, si bien, por ahora persisten en nuestro verso las sucias huellas de su sentido “común” y “buen gusto”, ya también, por primera vez, brilla en ellos el Relámpago de la Nueva Belleza Futura de la Palabra Autosuficiente.
Etiquetas: futurismo, Hylaea, Italia, Maiakovski, Marinetti, poesía, Rusia, teatro
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19 de Julio de 2010
“La muerte es el comienzo de la inmortalidad” (Maximilien Robespierre)
En la mañana de ayer, en ese majestuoso espacio que es la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza, asistí al concierto que ofrecía el coro y orquesta de la Catedral de San Vito de Praga con un programa muy especial que incluía, además de la anunciada composición de Wolfgang Amadeus Mozart que es su extraordinario Réquiem en Re m –del que voy a hablar extensamente en este artículo–, la Misa en Re m, Hob XXII: 11 “in Angustiis” (Misa de Lord Nelson), del también compositor austriaco Franz Joseph Haydn.
Pero, previo al inicio de dicha representación musical, el presentador del evento anunció el fallecimiento del violinista zaragozano Rafael Lozano, que nos conmocionó sensiblemente a los asistentes, y, con gran criterio, indicó que el programa bien podría servirle como homenaje. Y, es necesario recordarlo, Ludwig van Beethoven, así como el compositor polaco Frédéric Chopin, fueron enterrados bajo las notas de la obra escrita por Mozart; al igual que el Emperador y militar francés Napoleón Bonaparte.
Por ello, hoy quisiera dedicar unos párrafos a la Misa de Réquiem en re menor, K. 626, basada en los textos latinos para el acto litúrgico católico ofrecido en las defunciones, tratándose de la decimonovena y última misa escrita por W.A. Mozart, quien falleció antes de terminarla, en 1791.
En junio de aquel año, días antes de que el compositor ofreciera en Viena uno de sus últimos conciertos públicos (Concierto para piano nº 27 – KV 595), se presentó en su casa un desconocido, vestido de gris, que rehusó identificarse y que le encargó la composición de un réquiem, dándole un adelanto y quedando en que regresaría en un mes. Pero Mozart fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemenza di Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.
Así, cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo, lo que le sobrecogió sobremanera. Más tarde se supo que aquel sombrío personaje, llamado Franz Anton Leitgeb, era un enviado del conde Franz von Walsegg, cuya esposa había fallecido, motivo por el que deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.
No obstante, Mozart, obsesionado con la idea de la muerte, desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que el desconocido era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral, pero tan sólo consiguió terminar tres secciones con el coro y órgano completo: Introitus, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la secuencia, sólo dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de indicaciones (para completar la composición) instrumentales y corales en el Domine Jesu y Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio.
El estreno de la obra íntegra, aunque se tocaron extractos del Réquiem en una misa en memoria de Mozart celebrada el 10 de diciembre de 1791, se produjo en Viena –el 2 de enero de 1793– en un concierto en beneficio de su viuda, Constanze Weber. Fue interpretado, de nuevo, el 14 de diciembre de 1793, durante la misa que conmemoraba la muerte de la esposa del conde Walsegg, y bajo la dirección del propio conde.
Descanse en Paz don Rafael Lozano…
Etiquetas: Auditorio, Haydn, Misa, Mozart, Rafael Lozano, Réquiem, Zaragoza
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29 de Marzo de 2010
“La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” (Platón – Πλάτων)
Ayer por la noche, los zaragozanos tuvimos la oportunidad de escuchar en directo, gracias a la Cadena COPE Zaragoza y al patrocinio de Caja de Ahorros de la Inmaculada, a David Bustamante, en ese imponente escenario que es la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza, quien presentaba así su nuevo disco, bautizado como “A contracorriente”, y repasando también algunos de los temas más exitosos de sus nueve años de carrera profesional, tales como “Dos hombres y un destino”, “El aire que me das”, “Además de ti”, “Sal y arena”, “Devuélveme la vida”, “Cobarde”, “Mi consentida”, “Princesa mía” o el nuevo single “Abrázame muy fuerte”, entre otras.
Han pasado ya diez años desde que salió del programa ‘Operación Triunfo’, esa famosa academia de la televisión que ha generado más personajes de cotilleo que artistas pero que, para algunos de sus ‘alumnos’, ha servido como una gran plataforma de lanzamiento, ofreciendo una inmejorable oportunidad a cantantes de la talla de David Bisbal, Chenoa, Soraya, Manu Carrasco o, para mí el mayor –diría que único– logro de la academia, el propio David Bustamante.
Así, tras varios discos, con este nuevo álbum, que combina canciones latinas y baladas con canciones rockeras, se ha colocado en la lista de los más vendidos, consiguiendo así ser Disco de Oro y consagrando, si es que no lo estaba todavía, una carrera que, a buen seguro, será perenne en el tiempo. Y ello porque Bustamante es un virtuoso de la voz aunque, como en el caso de ayer, no pudiera demostrarlo magistralmente por unos problemas en su garganta, así como el cansancio acumulado de una gira que le está llevando por diversos teatros de la geografía española.
Ayer, como he dicho, tocó el Auditorio de Zaragoza, del que David –por lo que pudimos hablar con él tras el concierto– salió entusiasmado y emocionado tanto por el afecto del público asistente como por la belleza del propio edificio que, indicó, era digno de la ciudad, demostrando ser, no sólo un gran artista, sino una gran persona que merece un reconocimiento a su trayectoria olvidando de dónde salió, esto es, eliminando de su nombre el inmerecido calificativo de ‘triunfito’.
Felicidades por tu nuevo trabajo, David…
Etiquetas: Auditorio, Bustamante, concierto, Operación Triunfo, Zaragoza
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20 de Marzo de 2010
En este nuevo Día de San Patricio, santo patrón de esa «Isla Esmeralda» que es la República de Irlanda, quiero recordar a uno de los mejores intérpretes de jazz de la historia, Nathaniel Adams Coles, más conocido como Nat ‘King’ Cole, ya que hoy se cumplen 91 años de su nacimiento en Montgomery, capital de Alabama (Estados Unidos).
Cuando Nat era todavía niño, su familia se trasladó a Chicago, lugar donde su padre, Edward Coles, se convirtió en ministro de la iglesia y su madre, Perlina Adams, en la encargada de tocar el órgano de la iglesia. Y fue precisamente ella la única maestra de piano que tuvo el artista en toda su vida, con quien aprendió tanto jazz como música gospel, sin olvidar la música clásica. Unos conocimientos que amplió en los clubs de jazz del barrio de Bronzeville, famoso a finales de los años 20 por su vida nocturna, donde tuvo la oportunidad de escuchar a artistas de la talla de Louis Armstrong o Earl Hines.
Así, inspirado por éste último, inició su carrera artística a mediados de la década de los 30, cuando aún era un adolescente, adoptando el nombre de Nat Cole, por lo que abandonó la “s” de su apellido familiar. Su hermano mayor, Eddie, bajista, se unió a la banda de Nat cuando este realizó su primera grabación en 1936, teniendo cierto éxito como banda local en Chicago y convirtiéndose en habituales en los escenarios de los clubes. De hecho, el sobrenombre de “King” (Rey) se lo dieron a Nat en uno de estos locales, quien participó también como pianista en una gira junto a Eubie Blake y, cuando la gira llegó a Long Beach (California), decidió establecerse allí.
Posteriormente, Nat se casó con Nadine Robinson y se trasladó a Los Ángeles, donde formó el “Nat King Cole Trio”, que estaba compuesto por Oscar Moore a la guitarra, Wesley Prince al Bajo y el propio Nat al piano. El trío actuó en Los Ángeles desde finales de los 30 y participó también en numerosos programas de radio, siendo considerado con un pianista de jazz brillante. Sin embargo, Cole no consiguió llegar al gran público hasta “Sweet Lorraine“, en 1940.
A principios de los años 40, el “King Cole Trio” firmó un contrato con la discográfica “Capitol Records“, con la que continuó durante el resto de su carrera y, ya en la década de los 50, la popularidad de Cole era tanta que el edificio de la “Capitol Records” era conocido como “la casa que construyó Nat”, siendo “Straighten Up and Fly Right” su primer gran éxito como cantante, una canción basada en una leyenda afroamericana que su padre había utilizado como tema para sus sermones y considerada como la canción predecesora de las primera grabaciones de rock and roll.
Nat King Cole luchó durante toda su vida contra el racismo y se negó a actuar en los lugares en los que se practicaba la segregación racial. Así, en 1956, mientras actuaba en Alabama, sufrió un ataque por miembros del “Consejo de ciudadanos blancos“ que pretendían secuestrarlo pero, a pesar de sufrir diversas heridas, completó la actuación, en la que anunció que no volvería nunca más a actuar en el sur.
Se casó por segunda vez con Maria Ellington, con la que tuvo cinco hijos, dos de ellos adoptados, pero, a la temprana edad de 46 años, debido a que era un fumador empedernido, falleció de cáncer de pulmón en 1965.
En 1983, un empleado de la filial holandesa de su casa discográfica (Capitol Records) descubrió –en los archivos– grabaciones de Cole que habían quedado inéditas a su muerte. Entre ellos, apareció un tema en español, titulado “Eres Tan Amable”, que incluyo a continuación para los amantes de la buena música…
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Etiquetas: Alabama, Gospel, Jazz, Nat King Cole, racismo, san Patricio, segregación
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17 de Marzo de 2010
“Es muy grave el olvido de la historia o su deformación, porque la realidad siempre se venga del que no cuenta con ella” (Julián Marías)
Hoy es un día muy importante para la provincia de Zaragoza y, por ende, para todo Aragón ya que, tal día como hoy, nacieron Fernando II ‘el Católico’ (1452), Raquel Meller (1888) y Luis Galve (1908) en Sos, Tarazona y Zaragoza, respectivamente. Tres personajes esenciales, cada cual en su faceta profesional, que engrandecieron la imagen histórica de la actualmente denominada como Comunidad Autónoma aragonesa.
Por ello, quiero homenajearles –a través de este artículo– recordando, de manera muy breve, su vida y logros para su persona y, claro está, para orgullo de todos los aragoneses:
FERNANDO II ‘EL CATÓLICO’ (1452-1516)
Hijo de Juan II ‘el Grande’ y de su segunda esposa, Juana Enríquez, nació –por deseo de su madre– en territorio aragonés. Reconocido heredero de la corona aragonesa a la muerte de su medio hermano, Carlos, príncipe de Viana (1461), fue coronado como rey de Aragón en Calatayud, nombrado lugarteniente general de Cataluña (1462) y, en 1468, rey de Sicilia. Ya a la edad de dieciséis años, tuvo amores con una dama llamada Luisa de Estrada, de la que nació su primer hijo, Alfonso de Aragón, el cual llegaría a ser arzobispo de Zaragoza.
Al morir su primo, el infante Alfonso de Castilla (1468), y ser reconocida la infanta Isabel, su prima y medio hermana de Enrique IV de Castilla, como heredera de Castilla, su padre Juan II puso su empeño en conseguir el matrimonio de Fernando con la princesa castellana, que se produjo en octubre de 1469, en Valladolid. Fernando, tras arduas discusiones con la recelosa nobleza castellana, consiguió ser proclamado corregente de Castilla con los mismos derechos que Isabel mediante la Concordia de Segovia (1475).
Además de rey de Aragón (1479-1516), de Castilla (1474-1504) y de Sicilia (1468-1516), también fue rey de Nápoles (1504-1516) y regente de la corona castellana (1507-1516), debido a la enfermedad de su hija Juana, tras la muerte de Felipe el Hermoso.
RAQUEL MELLER (1888-1962)
Su verdadero nombre es Francisca Marqués López. En su pueblo natal, sus padres eran comerciantes modestos y, para aliviar la carga que suponía la educación de la pequeña Francisca, unos amigos costearon sus estudios, para lo que hubo de trasladarse a Tudela. Pero, por desavenencias con una tía suya, superiora de un convento de Montpellier (Francia), se trasladó a Barcelona, donde hizo amistad con una parroquiana, Marta Oliver, artista de variedades muy popular en aquellos años y, por su consejo, aprendió algunas canciones. Gracias a las gestiones e influencia de la Oliver, apareció por primera vez en un escenario ante el público, en febrero de 1907, en el pequeño salón ‘La Gran Peña’, utilizando ya el pseudónimo que la haría famosa. Al poco tiempo, debutó en el ‘Salón Madrid’, de la capital de España. Poco a poco fue depurando su repertorio y cambió el género atrevido de sus primeras apariciones por el que sería definitivamente el triunfo.
Así, a partir de su aparición en el teatro Arnau (Barcelona), congrega en la mugrienta sala a lo más selecto de la sociedad barcelonesa, consiguiendo hacer famosos los estribillos de sus cuplés picarescos y/o sentimentales. Hasta entonces no se cantaban couplets más que en los music-halls de baja estofa pero, al pasar Raquel a la lujosa Sala Imperio, de la Ciudad Condal, consiguió atraer a las mujeres bien, que se deleitaban con sus canciones, acompañadas de sus maridos.
LUIS GALVE (1908-1995)
Inició en su infancia los estudios musicales con la profesora Guadalupe Martínez, comenzando a interpretar con soltura a los cinco años y actuando en conciertos benéficos. Por consejo de Arthur Rubinstein, se traslada a la Residencia de Estudiantes de Madrid, ciudad en cuyo Conservatorio perfecciona estudios, tutelado por José Balsa, hasta los doce años, trasladándose a continuación a París. Allí sigue las enseñanzas del profesor Isidor Philipp, que en 1929 lo presenta en un concierto en la Sala Erard, que lo consagra como un gran pianista. Su sensibilidad y elegancia interpretativa tuvo una especial significación en autores como Scarlatti, Haydn y Mozart, o en los clavecinistas franceses. Por eso, se recuerdan sus magistrales creaciones junto a la Orquesta de Cámara de Berlín, que dirigía Hans von Benda.
A lo largo de su trayectoria musical, recibió las siguientes distinciones: Premio Nacional de Piano (1945), Condecoración de Alfonso X El Sabio (1945), calle en Zaragoza (1964), Homenaje de la Sociedad Filarmónica de Zaragoza (1990), Premio Aragón de las Artes (1990), Premio Nacional de Música del Ministerio (1993), Medalla de Oro de la Fundación Isaac Albéniz (1994) y Homenaje de la ciudad de Zaragoza con una placa en la casa donde nació en la calle Cádiz (1995). Asimismo, es Hijo Predilecto de Zaragoza, Académico de Número de San Luis y Medalla de Oro de Zaragoza, mientras que la sala de conciertos de cámara del nuevo Auditorio-Palacio de Congresos de Zaragoza lleva su nombre.
Etiquetas: Fernando II, Luis Galve, nacimiento, Raquel Meller, Sos, Tarazona, Zaragoza
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10 de Marzo de 2010
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