Archivos del día: 11 de mayo de 2010

SUTRA DEL DIAMANTE
El primer libro de la historia se imprimió en China

“Saber y saberlo demostrar, es saber dos veces” (Baltasar Gracián)

Hoy, en este 131º día del año del calendario gregoriano, conmemoramos el 1142 aniversario de la impresión del primer libro de la historia, el “Sutra del diamante”, un sutra Mahāyāna (una de las tres principales ramas del budismo) breve del género de la Perfección de la Sabiduría, el cual enseña la práctica de la abstención de permanecer en los extremos del apego mental. Una copia –que puede revisarse gracias a la British Libraryfue encontrada en una cueva en China en el 1900, durante los trabajos de restauración de un monasterio cerca de Dunhuang, en la China del Asia Central, que fue sellada alrededor del año 1000, permaneciendo oculto desde entonces, donde el aire del desierto proporcionó las condiciones perfectas para la preservación del papel y rollos de seda en su interior.

Este texto central del budismo indio, que fue traducido del sánscrito (una lengua clásica de la India, usada actualmente como lengua litúrgica en el vedismo o brahmanismo, el hinduismo, el budismo y el jainismo) al chino alrededor del año 400, comienza, como muchos sutras (discursos dados por Buda o alguno de sus discípulos más próximos), con la famosa frase “Así he oído” (एवं मया श्रुतम्, evaṃ mayā śrutam). En este sutra, el Buda ha terminado su paseo diario con los monjes para recoger ofrendas de alimento y se sienta a descansar, cuando uno de los monjes más veteranos, Subhuti, se adelanta y le plantea una pregunta al Buda.

Lo que acontece a partir de ahí es un diálogo extenso, a menudo repetitivo, sobre la naturaleza de la percepción, donde el Buda emplea con frecuencia frases paradójicas como “Lo que se denomina como la enseñanza suprema no es la enseñanza suprema”, que trata de ayudar a Subhuti a desaprender sus nociones preconcebidas y limitadas de lo que es la realidad, la naturaleza de la Iluminación, y la compasión. Pero, sin duda, una parte especialmente notable concurre cuando el Buda le enseña a Subhuti que lo que hace tan grande a un Bodhisattva (término que alude a alguien embarcado en el camino del Buda de manera significativa) es que el Bodhisattva no se enorgullece de su trabajo para salvar a los otros, ni es su compasión calculada o forzada, sino que practica la compasión sincera que procede de lo más hondo del ser, sin ningún sentido del ego o provecho.

Mientras, en otra sección, Subhuti expresa su preocupación de que el Sutra del Diamante sea olvidado 500 años después de su enseñanza (alternativamente, durante los últimos 500 años de esta era), pero el Buda le asegura a Subhuti que mucho después de que se haya marchado, seguirán habiendo algunos que puedan obtener el significado del Sutra del Diamante y ponerlo en práctica. Un relato que parece reflejar una preocupación que se encuentra en otros textos budistas que las enseñanzas del Buda eventualmente se difuminarían y corromperían.

Este Sutra, debido a que puede ser leído en aproximadamente cuarenta minutos, es a menudo memorizado y cantado en monasterios budistas, conservando un alto grado de popularidad en la tradición budista Mahāyāna por más de un milenio y, lo que es más importante, dentro de la escuela de meditación (Zen, Chan, Seon o Thien) de Asia Oriental, donde es extensamente recitado, enseñado y comentado, incluso en la actualidad, resonando con un aspecto fundamental de la doctrina o praxis del Chan (Zen): el tema de la no-permanencia.

Como dato interesante, cabe reseñar que se puede leer muy a menudo en el texto que si una persona logra poner en práctica al menos cuatro líneas del Sutra, será bendecido en gran medida… Así pues… ¡suerte! ;)