En la mañana de ayer, en ese majestuoso espacio que es la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza, asistí al concierto que ofrecía el coro y orquesta de la Catedral de San Vito de Praga con un programa muy especial que incluía, además de la anunciada composición de Wolfgang Amadeus Mozart que es su extraordinario Réquiem en Re m –del que voy a hablar extensamente en este artículo–, la Misa en Re m, Hob XXII: 11 “in Angustiis” (Misa de Lord Nelson), del también compositor austriaco Franz Joseph Haydn.
Pero, previo al inicio de dicha representación musical, el presentador del evento anunció el fallecimiento del violinista zaragozano Rafael Lozano, que nos conmocionó sensiblemente a los asistentes, y, con gran criterio, indicó que el programa bien podría servirle como homenaje. Y, es necesario recordarlo, Ludwig van Beethoven, así como el compositor polaco Frédéric Chopin, fueron enterrados bajo las notas de la obra escrita por Mozart; al igual que el Emperador y militar francés Napoleón Bonaparte.
Por ello, hoy quisiera dedicar unos párrafos a la Misa de Réquiem en re menor, K. 626, basada en los textos latinos para el acto litúrgico católico ofrecido en las defunciones, tratándose de la decimonovena y última misa escrita por W.A. Mozart, quien falleció antes de terminarla, en 1791.
En junio de aquel año, días antes de que el compositor ofreciera en Viena uno de sus últimos conciertos públicos (Concierto para piano nº 27 – KV 595), se presentó en su casa un desconocido, vestido de gris, que rehusó identificarse y que le encargó la composición de un réquiem, dándole un adelanto y quedando en que regresaría en un mes. Pero Mozart fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemenza di Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.
Así, cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo, lo que le sobrecogió sobremanera. Más tarde se supo que aquel sombrío personaje, llamado Franz Anton Leitgeb, era un enviado del conde Franz von Walsegg, cuya esposa había fallecido, motivo por el que deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.
No obstante, Mozart, obsesionado con la idea de la muerte, desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por su vinculación con la francmasonería e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que el desconocido era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral, pero tan sólo consiguió terminar tres secciones con el coro y órgano completo: Introitus, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la secuencia, sólo dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de indicaciones (para completar la composición) instrumentales y corales en el Domine Jesu y Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio.
El estreno de la obra íntegra, aunque se tocaron extractos del Réquiem en una misa en memoria de Mozart celebrada el 10 de diciembre de 1791, se produjo en Viena –el 2 de enero de 1793– en un concierto en beneficio de su viuda, Constanze Weber. Fue interpretado, de nuevo, el 14 de diciembre de 1793, durante la misa que conmemoraba la muerte de la esposa del conde Walsegg, y bajo la dirección del propio conde.
Hoy, como todos los años por estas fechas, la Casa de Valencia en Zaragoza celebra –con retraso– sus fiestas de San José en la ciudad del Ebro a base del espectacular ruido de los petardos al ritmo de la música que tan bien interpreta la banda que actúa a tal fin.
Así, a las 14 horas, en la céntrica plaza de Albert Schweitzer (o de los Agustinos…), se ha realizado la famosa mascletà, que no es otra cosa que un disparo pirotécnico que conforma una composición muy ruidosa y rítmica mediante petardos ligados a través de una mecha que genera una línea o traca.
Y, recordando un poco la historia de esta tradición, la mascletà se disparaba, inicialmente, en la plaza del Ayuntamiento de Valencia el día de San José, como culminación de las fiestas falleras pero, posteriormente, se fue ampliando en número hasta llegar a las 19 actuales (entre 1 y 19 de marzo). Una práctica que ha experimentado una continua evolución, especialmente en la técnica, ya que se ha pasado de una ejecución tradicional (sólo se utiliza mecha y la actuación de los pirotécnicos) a una electrónica (la ignición la provoca un sistema electrónico, permitiendo una mayor exactitud y seguridad), y en la cantidad de pólvora ya que, actualmente, el límite de pólvora –por motivos de seguridad– está establecido en 120 kilos por mascletà.
Pero no queda ahí este día festivo de los valencianos en nuestra tierra pues, por la tarde, realizarán una ofrenda de flores a la Virgen del Pilar (17.30 horas) y, para finalizar, se clausurará la jornada con una cremà, a las 21.30 horas, que también tendrá lugar en la propia plaza de Albert Schweitzer, y que consiste en la quema del monumento fallero, que podéis ver en la foto (clica aquí para ver más en mi álbum de Facebook) y el vídeo –de la mascletà de hoy– que he incluido en este artículo, que han elaborado para tal fin.
Alfonso II nació en Huesca, hace hoy 853 años, porque las reinas aragonesas se trasladaban a tal población para alumbrar su primogénito, tradición que se rompió definitivamente en 1208, al nacer Jaime I el Conquistador. Desde inicios del siglo XIV, se acostumbra a denominarlo como ‘el Casto’, a pesar de que su propia producción poética testimonia lo contrario, pero de esta manera se le diferenciaba de los otros monarcas del mismo nombre.
El que fuera primer rey de la Corona de Aragón, ya que en él se unieron el reino de Aragón, que le transmitió su madre Petronila, y los condados catalanes –que estaban unidos al de Barcelona–, que heredó de su padre Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, tiene una historia muy particular. Su nombre de nacimiento fue Ramón pero, a causa de la inmoralidad de su padre, siendo ya entonces príncipe de Aragón, quien intentó apoderarse de la Corona de Aragón a través de un tratado con el rey de Castilla, su madre decidió eliminar el nombre de Ramón en favor de Alfonso, en honor a Alfonso I el Batallador, hermano de su abuelo.
Así, Alfonso II tenía poco más de cinco años cuando sucedió a su padre, que en su testamento oral había dispuesto que fuese tutor Enrique II de Inglaterra, pero ésta planteó problemas, pues Fernando II de León se atribuyó tal tutela. Una cuestión que se resolvió mediante la transmisión del reino y la potestad hecha por la reina Petronila el 18 de junio de 1164, y la anterior constitución de una especie de consejo de regencia, donde alternaron algunos obispos, nobles y posiblemente representantes de las ciudades, que ya tenían conciencia de su propia personalidad. Precisamente, con este motivo, se reunían en Zaragoza el día 11 de noviembre de 1164 las primeras Cortes documentadas, donde el rey establecía paces y treguas con el consejo del arzobispo de Tarragona y demás obispos de la ‘Corona’, con el de ‘los barones de mi reino’ y con el de los representantes de las ciudades de Zaragoza, Daroca, Calatayud, Jaca y Huesca. La burguesía, de esta manera, entraba por vez primera en la institución que conocemos con el nombre de Cortes.
El rey, a quien hoy homenajeamos por su nacimiento, contribuyó poderosamente a la formación territorial de Aragón, ocupando y repoblando las tierras de Valderrobres, Gandesa, Orta de San Juan y Ulldecona (Tarragona), que unió a Aragón, poniendo sus límites en el Mediterráneo. Ante el avance y asentamiento de los almohades en Valencia, fortificó primero Teruel (1169), que repobló dos años más tarde. De la misma forma, estableció la orden militar de Alfambra (1174), así como las encomiendas de Castellote (1180), Aliaga, Cantavieja y Villel. Dio el fuero de Teruel, uno de los más importantes de la historia jurídica española, y colaboró en la conquista de Cuenca (1177), logrando que se suprimiese la obligación que tenían los reyes aragoneses de mantener una espada desnuda en la coronación de los reyes de Castilla. Asimismo, incorporó a la Corona, tras fuertes luchas, el marquesado de Provenza (1166), y fue aceptado como soberano por varios señores del norte de los Pirineos, como los de Foix, Bigorre y Razés, entre otros.
También estableció relaciones con los reyes de Inglaterra, iniciando una norma que sería constante a lo largo de la Edad Media, así como con el reino de Portugal que, curiosamente, también conmemora hoy a ‘su’ Alfonso II, hijo de Dulce de Aragón y Barcelona (infanta de Aragón), quien falleciera en Coimbra el 25 de marzo de 1223. A partir de entonces, se formó el grupo Aragón-Portugal-lnglaterra, que se opuso generalmente al de Castilla-Francia-Escocia. Al final de su intensa vida, se preocupó por las disensiones habidas entre los reyes cristianos, instigado por el papa Celestino III.
Esta tarde, la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis celebrará la solemne sesión de ingreso del Ilmo. Sr. D. Eugenio Monesma Moliner, experto realizador de vídeo orientado hacia un cine etnográfico, como académico numerario, en el que leerá su discurso de ingreso, que versará sobre el tema “De los navateros a las maderadas en el Pirineo, 30 años de etnografía audiovisual”, y proyectará el documental ofrecido a la propia Real Academia.
El acto, que será clausurado por la Excma. Sra. Dª. María Victoria Broto Cosculluela, Consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón, se efectuará (D.m.) a las siete de la tarde en el Salón de Actos de la Real Academia, en su sede del Museo de Zaragoza, sito en la plaza de los Sitios, 6, y se desarrollará con el siguiente orden del día:
1. Lectura del acuerdo corporativo de elección del nuevo académico.
2. Lectura del discurso de ingreso por el Ilmo. Sr. D. Eugenio Monesma Moliner, que versará sobre el tema “De los navateros a las maderadas en el Pirineo, treinta años de etnografia audiovisual”.
3. Proyección del documental ofrecido a la Real Academia por el académico electo.
4. Discurso de contestación a cargo del Ilmo. Sr. D. Fernando Alvira Banzo, Vicepresidente Primero de la Real Academia.
5. Recepción oficial al nuevo académico por el Excmo. Sr. D. Domingo J. Buesa Conde, Presidente de la Real Academia.
6. Clausura del acto por la Excma. Sra. Dª María Victoria Broto Cosculluela, Consejera de Educación y Cultura del Gobierno de Aragón.
Posteriormente a la sesión, se ofrecerá un ágape en el patio del propio Museo de Zaragoza, lo que significa una ocasión única para disfrutar de la exquisita comida aragonesa en un especial e histórico espacio, obrado por Ricardo Magdalena, gestado en el ambiente cultural de las gentes nobles y eruditas de finales del siglo XVIII y principios del XIX, y realizado para la Exposición Hispano-Francesa de 1908, que conmemoraba Los Sitios de Zaragoza, pensándose ya, desde su concepción inicial, en su posterior finalidad museística, la cual se materializó con su inauguración tres años más tarde, en 1911.
Por todo ello, para celebrar el ingreso del Ilmo. Sr. D. Eugenio Monesma Moliner como nuevo académico de número, tengo el honor de invitaros, como Asesor de Presidencia de la Real Academia, a esta solemne sesión, esperando poder compartir un rato agradable y saludaros personalmente. ¡Quedáis invitados…!
“La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” (Platón – Πλάτων)
Ayer por la noche, los zaragozanos tuvimos la oportunidad de escuchar en directo, gracias a la Cadena COPE Zaragoza y al patrocinio de Caja de Ahorros de la Inmaculada, a David Bustamante, en ese imponente escenario que es la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza, quien presentaba así su nuevo disco, bautizado como “A contracorriente”, y repasando también algunos de los temas más exitosos de sus nueve años de carrera profesional, tales como “Dos hombres y un destino”, “El aire que me das”, “Además de ti”, “Sal y arena”, “Devuélveme la vida”, “Cobarde”, “Mi consentida”, “Princesa mía” o el nuevo single “Abrázame muy fuerte”, entre otras.
Han pasado ya diez años desde que salió del programa ‘Operación Triunfo’, esa famosa academia de la televisión que ha generado más personajes de cotilleo que artistas pero que, para algunos de sus ‘alumnos’, ha servido como una gran plataforma de lanzamiento, ofreciendo una inmejorable oportunidad a cantantes de la talla de David Bisbal, Chenoa, Soraya, Manu Carrasco o, para mí el mayor –diría que único– logro de la academia, el propio David Bustamante.
Así, tras varios discos, con este nuevo álbum, que combina canciones latinas y baladas con canciones rockeras, se ha colocado en la lista de los más vendidos, consiguiendo así ser Disco de Oro y consagrando, si es que no lo estaba todavía, una carrera que, a buen seguro, será perenne en el tiempo. Y ello porque Bustamante es un virtuoso de la voz aunque, como en el caso de ayer, no pudiera demostrarlo magistralmente por unos problemas en su garganta, así como el cansancio acumulado de una gira que le está llevando por diversos teatros de la geografía española.
Ayer, como he dicho, tocó el Auditorio de Zaragoza, del que David –por lo que pudimos hablar con él tras el concierto– salió entusiasmado y emocionado tanto por el afecto del público asistente como por la belleza del propio edificio que, indicó, era digno de la ciudad, demostrando ser, no sólo un gran artista, sino una gran persona que merece un reconocimiento a su trayectoria olvidando de dónde salió, esto es, eliminando de su nombre el inmerecido calificativo de ‘triunfito’.
En este nuevo Día de San Patricio, santo patrón de esa «Isla Esmeralda» que es la República de Irlanda, quiero recordar a uno de los mejores intérpretes de jazz de la historia, Nathaniel Adams Coles, más conocido como Nat ‘King’ Cole, ya que hoy se cumplen 91 años de su nacimiento en Montgomery, capital de Alabama (Estados Unidos).
Cuando Nat era todavía niño, su familia se trasladó a Chicago, lugar donde su padre, Edward Coles, se convirtió en ministro de la iglesia y su madre, Perlina Adams, en la encargada de tocar el órgano de la iglesia. Y fue precisamente ella la única maestra de piano que tuvo el artista en toda su vida, con quien aprendió tanto jazz como música gospel, sin olvidar la música clásica. Unos conocimientos que amplió en los clubs de jazz del barrio de Bronzeville, famoso a finales de los años 20 por su vida nocturna, donde tuvo la oportunidad de escuchar a artistas de la talla de Louis Armstrong o Earl Hines.
Así, inspirado por éste último, inició su carrera artística a mediados de la década de los 30, cuando aún era un adolescente, adoptando el nombre de Nat Cole, por lo que abandonó la “s” de su apellido familiar. Su hermano mayor, Eddie, bajista, se unió a la banda de Nat cuando este realizó su primera grabación en 1936, teniendo cierto éxito como banda local en Chicago y convirtiéndose en habituales en los escenarios de los clubes. De hecho, el sobrenombre de “King” (Rey) se lo dieron a Nat en uno de estos locales, quien participó también como pianista en una gira junto a Eubie Blake y, cuando la gira llegó a Long Beach (California), decidió establecerse allí.
Posteriormente, Nat se casó con Nadine Robinson y se trasladó a Los Ángeles, donde formó el “Nat King Cole Trio”, que estaba compuesto por Oscar Moore a la guitarra, Wesley Prince al Bajo y el propio Nat al piano. El trío actuó en Los Ángeles desde finales de los 30 y participó también en numerosos programas de radio, siendo considerado con un pianista de jazz brillante. Sin embargo, Cole no consiguió llegar al gran público hasta “Sweet Lorraine“, en 1940.
A principios de los años 40, el “King Cole Trio” firmó un contrato con la discográfica “Capitol Records“, con la que continuó durante el resto de su carrera y, ya en la década de los 50, la popularidad de Cole era tanta que el edificio de la “Capitol Records” era conocido como “la casa que construyó Nat”, siendo “Straighten Up and Fly Right”su primer gran éxito como cantante, una canción basada en una leyenda afroamericana que su padre había utilizado como tema para sus sermones y considerada como la canción predecesora de las primera grabaciones de rock and roll.
Nat King Cole luchó durante toda su vida contra el racismo y se negó a actuar en los lugares en los que se practicaba la segregación racial. Así, en 1956, mientras actuaba en Alabama, sufrió un ataque por miembros del “Consejo de ciudadanos blancos“ que pretendían secuestrarlo pero, a pesar de sufrir diversas heridas, completó la actuación, en la que anunció que no volvería nunca más a actuar en el sur.
Se casó por segunda vez con Maria Ellington, con la que tuvo cinco hijos, dos de ellos adoptados, pero, a la temprana edad de 46 años, debido a que era un fumador empedernido, falleció de cáncer de pulmón en 1965.
En 1983, un empleado de la filial holandesa de su casa discográfica (Capitol Records) descubrió –en los archivos– grabaciones de Cole que habían quedado inéditas a su muerte. Entre ellos, apareció un tema en español, titulado “Eres Tan Amable”, que incluyo a continuación para los amantes de la buena música…
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