Archivo para febrero de 2010
“La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas” (Enrique Tierno Galván)
Hace ya algo más de un mes, leí un artículo de opinión del periodista José Luis Trasobares, en su espacio ‘El Independiente’ de El Periódico de Aragón, que hablaba sobre la modernización de los partidos políticos desde el final de la dictadura del General Franco hasta nuestros días, y cómo ésta ha acabado –de alguna manera– con el romanticismo de la ideología política de sus afiliados o militantes, como se prefiera expresar…
Y, sin duda, José Luis tiene toda la razón. Los profesionales y empresas de servicios han ‘apartado’ a los entusiastas y afanosos afiliados de los partidos políticos a un plano muy secundario, pues no sólo se dedican a nimiedades (necesarias, eso sí) sino que, además, no se sienten escuchados y, por ende, valorados, ya que para eso cobran los primeros… Pero los miembros (muy variados) de unas organizaciones tan plurales como éstas, que –como en otras épocas– siempre tienen mucho que exponer y aportar, son utilizados para enviar consignas, de forma tan altruista como poco organizada, para dejar a todos –‘príncipes’ y ‘vasallos’– satisfechos, pues las románticas doctrinas y teorías políticas han quedado ya en el olvido o, cuando más, en la mesa de una cercana cafetería a su sede respectiva.
Que no duden los líderes políticos que entre sus miles de afiliados pueden hallarse respuestas a sus dudas, pues ellos sí están en la calle (paseando, en autobús, etc.), y no los profesionales o, ni mucho menos, ellos mismos… Y, a través de las nuevas tecnologías, de Internet (redes sociales, páginas web, etc.), se pueden apoyar para rescatarles y hacerles partícipes (¿o comenzamos a hablar de ‘listas abiertas’?) de un ámbito al que tienen tanto derecho como los que, por tiempo finito, se encuentran dirigiendo a un partido a su principio más básico –alcanzar el poder de las instituciones públicas– para llegar a su verdadero objetivo –gestionar y solucionar los problemas de los ciudadanos–.
He aquí el artículo de José Luis Trasobares, que puede descargarse en PDF clicando en la imagen, titulado “Los partidos políticos son muy poca cosa”:
“Suelo contar que la gran pancarta que abrió la manifestación por la autonomía del 23 de Abril del 78 la hizo mi hermano con la ayuda de un compañero de las Juventudes Socialistas. Recortaron las letras siguiendo el grafismo de los carteles (Ganemos la autonomía), las pegaron y luego mi madre se empeño en darle un golpe de plancha a la larga tela cuatribarrada para que al desplegarla no quedase hecha un higo. La vivienda de mi familia llevaba años funcionando como una especie de piso franco. Porque entonces (durante la clandestinidad y en la Transición) la política era una cosa de esforzados amateurs, y la improvisación y los inventos estaban a la orden del día. Un mitin o una campaña se hacían a mano, con la ayuda de algún experto adepto a la causa, con mucha voluntad y poco dinero.
Treinta años después, las actividades de los partidos están en manos de profesionales y empresas de servicios: preparan los escenarios, los actos, elaboran los argumentarios, controlan la información que sale al exterior, disponen las notas o los cortes audiovisuales que se facilitan a los medios… Los militantes y los cuadros están en otros temas. Su gran privilegio reside en participar (aunque sea a título testimonial) en la elaboración de las candidaturas. Como estas van cerradas y bloqueadas, determinar quiénes van en ellas y por qué orden es algo fundamental.
Los partidos administran así la democracia actuando más como un grupo de presión (o una cooperativa de intereses) que como una organización de naturaleza política e ideológica. No hay (hablando en general) ingenuidad alguna ni entrega ni debate ni participación real en la elaboración de los programas. Lo que está en juego es el poder, entendido como un ente abstracto manejado por especialistas. Aquello de preparar las pancartas en el salón de tu casa pertenece a los viejos tiempos del idealismo romántico.
Mucha gente dice que, en parte, esta inercia se rompería abriendo las listas electorales para romper el control de los partidos y dinamizar la democracia. Soy del mismo parecer. Pero me temo que quienes deciden no están precisamente por la labor. De qué”.
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8 de febrero de 2010
“Los hechos y las fechas son el esqueleto de la historia; las costumbres, las ideas y los intereses son su carne y su vida” (François-Marie Arouet «Voltaire»)
En mi anterior entrada, incluí un artículo de El Periódico de Aragón que hablaba sobre la labor que estamos realizando en la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis para su modernización y su accesibilidad a la sociedad por medio de las nuevas tecnologías, así como sobre el acto de Sesión Inaugural de Apertura del Año Académico 2010.
En dicha sesión, tuvimos el honor de contar con la presencia del Excmo. Sr. D. Juan Alberto Belloch Julbe, alcalde del Excmo. Ayuntamiento de la ciudad de Zaragoza, y Excmo. Sr. D. Marcelino Iglesias Ricou, Presidente del Gobierno de Aragón, ambos en la mesa presidencial junto a Excmo. Sr. Doctor D. Domingo J. Buesa Conde, Presidente de la Real Academia, así como otras autoridades aragonesas, y con una ponente de excepción, doña Marisa Azuara Alloza, cuya carrera literaria está avalada por obras como “Justicia”, “El Signo de Salomón” o “Matatoros” y que, a la búsqueda de nuevos registros en el ejercicio de la literatura histórica, se inició en el Ensayo con una personalidad universal: Cristóbal Colón.
Unas investigaciones que llevaron a unas impresionantes conclusiones sobre la identidad del descubridor, reveladas en “Christóval Colón más grande que la leyenda” y en “Christóval Colón la Cruzada Universal”, que demuestran que el navegante genovés había nacido en la Saona de Cerdeña y era nieto del Señor de Sástago, Don Artal de Alagón y Luna, por vía materna, que obligan a revisar en profundidad el papel desempeñado por la Corona de Aragón en el proceso descubridor, la financiación aportada por el también aragonés Luís de Santángel y las difíciles circunstancias históricas que se simultanearon con los primeros viajes al Nuevo Mundo.
Si bien, a través de la página web de la Real Academia, en colaboración con ColorIuris, puede descargarse el discurso íntegro que leyó doña Marisa Azuara el pasado día 1 de febrero, quisiera aportar hoy los siete puntos más relevantes de sus investigaciones, en las que ha contado con la inestimable colaboración de la familia Colón de Carvajal, así como de Miguel Ángel Motis Dolader, Ignacio Javier Bona López, Mario Ascheri, Antonello Mattone, Simona Bellaccini e Igino Sanna, entre otros:
- Cristóbal Colón sí nació en Génova, ya que vino al mundo en uno de los feudos de la isla de Cerdeña que todavía se hallaban bajo la jurisdicción de la República Genovesa.
- A partir de 1478, dichos feudos pasaron a pertenecer a los reyes de la Corona de Aragón, por lo que Colón pasó a ser, de pleno derecho, súbdito y natural (o nativo) de uno de los estados que regían los Reyes Católicos.
- Hernando Colón, hijo menor del descubridor, dio cuenta en sus escritos del linaje familiar de su padre al confesar que éste, antes de cambiar su nombre, firmaba sus mapas como: “Columbus de Terra Rubra, cuya patria es Janua”.
- Los Terra Rubra (o Terra Rossa) de Cerdeña eran los descendientes de los Jueces de Cagliari por la línea de Guglielmo de Massa, de la Casa Malaspina. En el siglo XV llevaban el apellido Picolomini de Sena.
- Una frase escrita por Colón, “Yo no soy el primer almirante de mi familia”, determina que el navegante era hijo de Salvador Picolomini de Sena y de Isabella Alagón de Arborea. Ello convierte al descubridor en nieto del noveno conde de Sástago, Don Artal de Alagón, y explica la relación que mantuvo con los aragoneses Luís de Santángel, Gabriel Sanxís y Juan Cabrera.
- Las pruebas heráldicas confirman esta identidad. Además, la brisura de infamia que aparece en los primeros escudos de la dinastía Colón, y que se debe a la sentencia de felonía que recayó sobre Leonardo Alagón, Juan de Sena Picolomini y todos los familiares de ambos, explica el motivo que obligó al navegante a vetar la participación de la Corona de Aragón en los descubrimientos.
- La empresa descubridora, en realidad, era la Cruzada Universal que el papa Pío II había proclamado en 1460 en la Dieta de Mantua y que permanecía vigente. Muchas son las pruebas que unen a Colón con los papas Picolomini y con la ciudad de Siena, donde todavía se conservan objetos del navegante.
Felicidades y gracias Marisa, por tus investigaciones, tu gran discurso y, por supuesto, por ser como eres…
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5 de febrero de 2010
Vía EPdA | El presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, Domingo Buesa, planteó ayer en su discurso de apertura del curso la modernización de esa institución, manteniendo el espíritu “rebelde” de la Ilustración, con que nacieron las Academias en el XVIII, y a la vez abrirla a la sociedad: “Queremos que la sociedad aragonesa tenga a la Academia de San Luis como algo suyo y vamos a poner en marcha instrumentos modernos que permitan difundir los valores artísticos aragoneses”.
Domingo Buesa indicó que se ha puesto en marcha un plan “muy extenso” de nuevas tecnologías, y ya se está preparando la revista de pensamiento de la Academia, con acceso desde Internet, en la que está trabajando su director, Ramón Acín. También se pondrán en marcha sendas publicaciones virtuales referidas a exposiciones y a las actividades docentes. Buesa adelantó que se está trabajando en los cursos de verano, entre los que destacó “un curso de dibujo que dará Antonio López”.
Al ser elegido presidente de San Luis en junio del 2009, Domingo Buesa explicó a este diario que en el último siglo, la Academia se convirtió en “un reducto donde se investigaba con un pensamiento abierto, pero con cierta distancia de los pintores, los escultores, los arquitectos, los diseñadores, los cineastas…” y agregó que ahora, con la herramienta de Internet en la mano, “no podemos estar al margen de los creadores que a lo mejor no llegan por no tener apoyo suficiente”.
Ahora, medio año después de aquella declaración de intenciones, Domingo Buesa ha manifestado que, desde la Academia, “hemos ido firmando convenios con instituciones públicas y privadas para poder aunar esfuerzos”. “Y luego –añadió–, hemos empezado a trabajar en un debate de conceptos, que es importante plantearnos de manera seria”.
Buesa tiene claro que el espíritu fundacional de las academias fue la protección del escenario en el que vivía la gente, la Naturaleza, los monumentos y, también, “la educación de la gente, que era la gran apuesta para cambiar el mundo”. Y señala que sus publicaciones y ponencias tienen que ir dirigidas de nuevo “a la educación de la gente”. “Todo el mundo está trabajando con auténtico empeño en su especialidad”, declaró Domingo Buesa, quien anunció que “vamos a tener este año varias lecturas de ingreso de académicos como el realizador Eugenio Monesma”.
Ayer, la lección inaugural, a la que asistió el presidente aragonés, Marcelino Iglesias, fue pronunciada por Marisa Azuara bajo el título “La Corona de aragón en la empresa descubridora de Cristóbal Colón”.
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2 de febrero de 2010
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