Archivo para febrero de 2009
El pasado viernes, con la tristeza de clausurar parte de la historia de Zaragoza, estuve en el ‘punto y aparte’ de La Cordonería. Un lugar de referencia en nuestra ciudad que, tras 120 años de existencia y tres generaciones al frente del negocio en la calle Espoz y Mina, cierra para dar paso al futuro.
Y con sus protagonistas, Alicia Ruiz y María Pilar Giménez, las últimas ‘cordoneras’, nos reunimos muchas personas, para agradecer y despedir el fantástico trabajo realizado en tantos años de profesional labor, entre las que se encontraban, por ejemplo, el Presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Zaragoza, Domingo Buesa, acompañado por su mujer, la catedrática Isabel Oliván; las concejales Carmen Galindo y Teresa Heras; la presidenta del comercio de Alfonso, María Pilar Martínez; la familia Chóliz, María Pilar Cano (esposa del arquitecto Pemán), María Antonia Díaz, Rosa del Busto… y uno mismo que, además de buen amigo de Alicia, también podría decir que iba representando a la familia Cámara Gazo, en especial mi abuela, Pilar Gazo, a quien le hubiera encantado estar presente en un momento tan especial para las ‘cordoneras’.
Alicia y Mª Pilar se jubilan, dando las gracias a todos con una gran sonrisa, despidiendo por todo lo alto, algo que es de agradecer, este negocio que siempre llevaron las féminas de la familia desde que la abuela, Amalia Gracia, tomara las riendas del mismo. Pero la vida sigue, y nada mejor que pasar el testigo a Pamen Tafalla y Nuria Mosella, dos mujeres que montarán una nueva Cordonería, eso sí, en la calle Bolonia, dejando atrás un legendario espacio en el Casco zaragozano, y por lo que les deseo toda la suerte del mundo.
PD: Quien haya leído la versión impresa de El Periódico de Aragón (enlace al pdf), habrá visto una fotografía (la número tres) en la que aparezco con la leyenda “concejal Manuel Medrano” pero, aunque lo diga una periodista de la talla de Adriana Oliveros, no tengo más remedio que llevarle la contraria, ya que, pese a tan agradable y divertida comparación, yo no soy tal…
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22 de febrero de 2009
(Clica en la imagen para descargar el PDF)
“[...] Aquello era un ir y venir de corrillos, saludos y abrazos. La presidenta del comercio de Alfonso, María Pilar Martínez, la familia Chóliz, María Pilar Cano, esposa del arquitecto Pemán, Rosa del Busto… [...] Orlando Suárez, María Antonia Díaz, Teresa Heras, Carmen Galindo, Isabel Oliván y Domingo Buesa [...]“.
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21 de febrero de 2009
Hoy hace 200 años de la capitulación de Zaragoza en los Sitios de Zaragoza. Un 20 de febrero de 1809 en el que, comprobada la imposibilidad de continuar resistiendo, una representación de la Junta Suprema de Zaragoza acude al cuartel general del Mariscal Lannes para negociar los términos de la capitulación. Al día siguiente, ratificadas las condiciones por el resto de la Junta, la ciudad capitula pese a que, sin embargo, en el documento original queda tachado el término “capitulación”.
Y en este día tan trascendente del devenir de nuestra ciudad, la Fundación Zaragoza 2008 ha publicado este mes el número 12 de su revista tratando este asunto. Por ello, he considerado fundamental incluir aquí el elaborado artículo de su director, Jesús Ángel González-Isla, para conocer aún más detalles de lo ocurrido en aquellos tiempos, historia de nuestra inmortal Zaragoza:
“El día 18 de febrero de 1809, la resistencia zaragozana daba sus últimos estertores. Después de batir el Arrabal con más de 60 piezas de artillería, las tropas francesas, bajo la atenta mirada del propio Lannes, consiguen penetrar los muros de sus conventos en una feroz lucha cuerpo a cuerpo. Seis piezas de 24 libras impiden con su constante cañoneo sobre el puente de Piedra la llegada de refuerzos desde la ciudad. El barón de Warsage caerá mortalmente herido en uno de esos intentos.
Al final, el Arrabal se rinde. Con su caída la ciudad pierde cualquier esperanza de recibir ayuda exterior. Al mismo tiempo, las fuerzas francesas, después de haber hecho saltar dos enormes minas, consiguen atravesar el Coso a la altura de la Magdalena y la Universidad. Palafox, enfermo desde el día 16, es evacuado debido al constante bombardeo resignando el mando en la Junta Suprema presidida por Pedro María Ric. El desánimo y el terror se unen al hambre y a la enfermedad.
Reunida la Junta el domingo 19 al mediodía, recibe de los diferentes jefes militares los informes sobre el estado de las defensas. El resultado es desolador. Sin prácticamente pólvora, con tan sólo 3.000 hombres en condiciones de luchar y sin esperanza alguna de refuerzos, la Junta acepta por 26 votos frente a 8 iniciar las negociaciones para la capitulación. El día 20, Lannes escribe a Napoleón un detallado informe de la caída del Arrabal en la que hace referencia a la remisión de un parlamentario de parte de Palafox. En un momento determinado de la redacción, la carta se detiene para anunciar: Zaragoza me envía en este instante una diputación para rendirse.
A este respecto escribe Casamayor en su diario: Hoy llegó Zaragoza al alto grado de heroicidad y sufrimiento, pues habiendo sufrido con el ánimo más constante un diluvio de bombas, granadas y balas rasas y no teniendo ya otro recurso, reunidos sus vocales, mandaron un parlamentario pidiendo 24 horas de tregua al general francés, cuya respuesta fue de que, no capitulando dentro de dos horas, iba a entrar atacando y a discreción, y como no se le contestó empezó el más terrible bombardeo y cañoneo que se había oído en todo el sitio, pues en ese corto espacio de tiempo que fue de 3 a 5 de la tarde arruinaron muchísimas casas y causaron infinitas muertes […]. [La Junta] hizo poner bandera parlamentaria en la Torre Nueva con cuya novedad cesó inmediatamente aquel fuego tan infernal y furioso y se presentó un oficial francés.
La Junta, hacia la Casa Blanca
No hay acuerdo, según las fuentes, sobre el desarrollo horario de los hechos. Por las memorias de un oficial español –Manuscrito de las memorias del brigadier D. Agustín Arredonda (1814)–, conocemos que sería a las dos de la tarde del día 20 de febrero cuando un comandante de artillería francés comunicase a la Junta la convocatoria del Mariscal Lannes en un plazo de dos horas. Coincide con Casamayor en que, en ese lapso de tiempo, se desencadenó un violento bombardeo sobre la ciudad, y en que la representación de la Junta, escoltada por la infantería francesa, se dirigió finalmente a la Casa Blanca en las esclusas del Canal, sede del cuartel general francés. Esta apreciación de tiempo coincide con el escrito literal del acta de capitulación. En ella, el escribiente del mariscal, con una caligrafía rápida y segura, escribe en el preámbulo: [la Junta] s’est presentée le 20 fèvrier à 4 heures après midi au quartier General de Sa Excellence Monseigneur le Marechal Duc de Montebello pour lui offrir le rendire la ville de Saragosse.
De acuerdo con el documento original de la capitulación, la representación de la Junta que acude a la Casa Blanca estaba compuesta por los siguientes personajes: D. Pedro María Ric, D. Juan de Butler, el Duque de Villahermosa, el Marqués de Fuente Olivar, el barón de Purroy, Mariano Domínguez, D. Joaquín Ignacio Escala, D. Miguel Dolz, D. Mariano Cerezo y D. Manuel Forcien.
Comienzan las negociaciones
Es pues a las cuatro de la tarde del día 20 de febrero cuando se inician unas negociaciones que, en realidad, serán imposiciones de la capitulación. Todo el proceso será rápido. Entre la comparecencia, las discusiones que con detalle relata Pedro María Ric, la redacción de los dos ejemplares del acta y la firma por parte de los comparecientes no transcurren más de tres horas. Ese día 20 escribe Lannes al General Visón de Tudela: Sr. General, Zaragoza se ha rendido esta tarde a las siete. Mañana al mediodía nuestras tropas entrarán en el castillo [la Aljafería] y ocuparán todas las puertas de la ciudad, así como el Coso.
El escrito de la capitulación, conservado en los Archivos Nacionales Franceses, consta de dos folios escritos por las dos caras. Las tres primeras contienen once artículos que componen las condiciones impuestas por Lannes, junto con su firma y la de la representación de la Junta anteriormente descrita, en tanto que la cuarta, con una tinta distinta y una escritura más gruesa, recoge la ratificación por el resto de miembros de la Junta, con sus firmas.
El texto de la capitulación es sumamente conocido por las diferentes transcripciones realizadas en fechas bien cercanas, ya por Casamayor, ya por el propio Pedro María Ric o por la publicación en la Gazeta; lo que no se conoce es un detalle sumamente significativo que revela la intención de una y otra parte en unos momentos tan críticos.
En el texto de ratificación por parte de la Junta aparece la siguiente cita: Vista la precedente capitulación por la Junta Suprema de Gobierno, la aprueba, confirma y ratifica. Zaragoza 21 de febrero de 1809. Siguen las firmas de 32 miembros de la Junta, incluidas las de Sas, Boggiero, Sanclemente y Cerezo.
Pues bien, en el documento original correspondiente a la copia francesa aparece tachada, con presumible rabia, la palabra capitulación. Un término que los defensores zaragozanos pretendían incluir y que Lannes nunca admitió ya que, en su opinión, se trataba de una rendición en toda regla. El propio Ric relata que cuando regresa (¿de madrugada?) al cuartel general francés con la ratificación de la Junta y hace observaciones al documento, le acomete al mariscal Lannes un ataque de furia que le lleva a arrojar al fuego la copia española, que es rescatada in extremis por un general francés.
El día 28 de febrero insiste Lannes en este particular de la capitulación, que ciertamente parecía obsesionarle. En una carta dirigida en esa fecha al gobernador militar le ordena: Mantengo expresamente que la palabra capitulación no sea pronunciada en ningún caso. Se hará mención, al contrario, de que la ciudad de Zaragoza se ha rendido a discreción.
Sin derecho a una capitulación honorable
A los zaragozanos, exhaustos y agotada toda su capacidad de resistencia, Lannes les negaba, incluso, el derecho a una capitulación honorable. El 29 de mayo, el vencedor de Zaragoza fallece de resultas de una bala de cañón recibida en la batalla de Essling. El Emperador mandó inscribir su nombre en el Arco del Triunfo”.
Etiquetas: 200, años, aniversario, capitulación, Zaragoza
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20 de febrero de 2009
Ayer comenzó en Cataluña una campaña, puesta en marcha por la Generalitat, para fomentar el uso social de la lengua catalana, bautizada como “Encomana el català” o, para los millones de españoles que sólo hablamos –pobres de nosotros– el castellano, amén de otros idiomas como el inglés o el francés, “Encomiende el catalán”.
Nos encontramos ante una campaña, que se alargará durante toda la legislatura, del todo insolidaria con el resto de ciudadanos visitantes de dicha Comunidad Autónoma y, en concreto, con los españoles, pues pretende evitar el cambio lingüístico de los hispanohablantes o, dicho de otra manera, quieren evitar el cambio dialéctico con gente que no habla catalán. Y es que, según los datos de la Encuesta de usos lingüísticos en Cataluña 2003, el 70,6% de la población cambia de idioma (¡hay que ser descortés!) cuando una persona se le dirige en español. Un porcentaje que, en los últimos años, no sólo se ha mantenido sino que incluso ha aumentado, según revela la Encuesta de usos lingüísticos 2008.
Y, continuando con la encuesta de 2003, los datos indican que el 50,1% de la población tiene el catalán como lengua habitual y el 44,1% el español, aunque un 44,8% sabe hablar catalán correctamente o medianamente bien. Un hecho por el que la Secretaría de Política Lingüística, dependiente del Departamento de la Vicepresidencia, ha impulsado esta nueva operación de fomento del uso social y público del catalán, “dada la situación de desigualdad que existe respecto al español”.
Una maniobra que, como he comentado antes, arrancó ayer con la campaña publicitaria, a difundir por diferentes medios de comunicación (televisiones, radios y prensa), que se alargará durante cuatro semanas hasta el 15 de marzo, y para la que la Generalitat ha destinado nada menos que 229.000 euros.
Resulta bochornoso y lamentable que una Comunidad como la catalana, que atrae un turismo inmenso, realice este tipo de campañas para fomentar la mala educación, hasta ahora sucede todo lo contrario, de sus ciudadanos, y que, encima, les va a costar –para empezar– casi 40 millones de las añoradas (por lo del redondeo) pesetas.
Ahora, los catalanes deben empezar a pensar si su gobierno PSOE-ERC les representa realmente, pues con esta acción les intentan persuadir para hacer de ellos unos ciudadanos intolerantes, insolentes y sectarios. Una inquina contra España, la de socialistas y republicanos catalanes, que no sólo les cuesta perder tiempo en ‘guerras’ inútiles sino que, en estos tiempos de crisis y recesiones, también les cuesta mucho dinero.
Etiquetas: catalán, Cataluña, fomento, Generalitat
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17 de febrero de 2009
Mucho se está hablando en la última semana de la renovación del callejero zaragozano para la eliminación de calles referidas a la dictadura de Francisco Franco, acción política a aplicar a partir de la Ley de Memoria Histórica.
En principio, dicho cambio pasó prácticamente inadvertido por la gran masa social de la capital aragonesa, hasta que el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, propuso dedicar una calle al fundador del Opus Dei, el oscense José María Escrivá de Balaguer, en detrimento de la calle dedicada al General Sueiro, profesor de la Academia General Militar, golpista fallido en 1936 y, tras la victoria sobre el Gobierno constitucional republicano, Capitán General.
De esta manera, Belloch defendió que el fundador de la Obra de Dios, así como el hecho de ser un “aragonés universal y santo”, reunía suficientes méritos para que se le dedique una calle, pues “es un hombre importante”, en sus propias palabras, “independientemente de cuáles fuesen sus ideas, que han generado bastantes catástrofes en la humanidad”.
Estos son los hechos, que parecen haber sido enmendados por él mismo, dada la presión de la ciudadanía, en general, y los propios vecinos de la calle afectada, en particular. Pero, lo más grave, sin duda, es que el máximo dirigente de una ciudad, su alcalde, rompa el consenso político, ningunee a sus ciudadanos y les impida si quiera opinar con frases como “A un hombre no se le pone por consenso una calle, sino por méritos, y un santo tiene méritos, nada menos que eso, ser santo”.
Y, claro está, esto conlleva un gasto público extraordinario importante, ya que, además del coste de creación de nuevas placas, así como su instalación, las pequeñas y medianas empresas, perjudicadas por los cambios del callejero, tendrán que modificar su ‘merchandising’, esto es, sus tarjetas, bolsas, carteles, etc. Un coste que el Ayuntamiento planea costear para acallar a los damnificados. Y todo esto, como todo el mundo sabe y sufre, en tiempos de crisis, en tiempos de invertir dinero en las personas y no en las ideas (si se tienen), que ya habrá tiempos mejores…
En definitiva, una ciudad como Zaragoza no puede cambiar, en este caso, sus calles sin el consenso de sus políticos y, claro está, de sus ciudadanos, pues no podemos estar modificando vías cada vez que haya elecciones y el color político cambie en la planta noble del Consistorio. Algo lógico, lo de la falta de consenso, en la época del General Franco, pero no así en una ‘democracia’ como la actual, claro está, siempre que no tengamos obligaciones ‘extra políticas’ y/o la necesidad de distraer la atención de los problemas cotidianos…
PD: Otro día podremos hablar del error histórico de mezclar “las churras con las meninas” o, lo que es igual, la política con la religión -y viceversa-. En temas políticos no cabe (no debería caber) la religión, así como en temas religiosos no cabe (no debería caber) la política.
Etiquetas: calle, Escrivá de Balaguer, General Sueiro, Opus Dei, Zaragoza
Archivado en: Ayuntamiento, Sociedad civil
16 de febrero de 2009
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