Archivo para diciembre de 2008
Allá por la década de los 80, una generación de grandísimos futbolistas comenzaba a dar sus primeros pasos en el primer equipo del Real Madrid C.F. Fue un 4 de diciembre de 1983, hace exactamente 25 años, cuando Manolo Sanchís y Rafa Martín Vázquez debutaron con la primera plantilla del equipo merengue, en Murcia, de la mano de don Alfredo Di Stéfano, entrenador en aquella época. Ambos jugaron sorprendentemente bien e, incluso, Sanchís marcó el gol de la victoria. Pocos meses después, el 5 de febrero de 1984, debutó Emilio Butragueño, en un partido fuera de casa contra el Cádiz, en el que marcó dos goles. Mientras, Miguel Pardeza se sumó en esa misma temporada y José Miguel González ‘Míchel’ lo hizo al principio de la siguiente.
La quinta de ‘El Buitre’, así se refería Julio César Iglesias, en un artículo* publicado el 14 de noviembre de 1983 en el diario El País, al clan generacional que formaban estos cinco juveniles y a la quinta velocidad de ese curioso delantero, Emilio Butragueño, “un extraño chico dotado de una tosca figura de repartidor”.
El texto original estaba encabezado con un “La quinta de ‘El Buitre’”, pero estos chicos eran tan desconocidos que el propio autor del artículo confesó que el editor del periódico le cambió el titular, “porque nadie sabía quién era la quinta de ‘El Buitre’, y tuvieron que añadir el nombre de Amancio, el técnico que les dio la oportunidad”.
Pero no podemos olvidar que esta saga de extraordinarios jugadores canteranos fue acompañada por grandísimos jugadores como Hugo Sánchez, Jorge Valdano, Bernd Schuster, Paco Buyo, Oscar Ruggeri, Miguel Porlán ‘Chendo’, Rafa Gordillo, José Antonio Camacho, Juan Gómez ‘Juanito’, Carlos Santillana, Fernando Hierro o Antonio Maceda, entre muchos otros.
La quinta de ‘El Buitre’ marcó un antes y un después en el Real Madrid y en el fútbol español. Supuso uno de esos puntos de inflexión que, cada cierto tiempo, tienen lugar en este deporte. La forma de entender el fútbol y el hecho de ser futbolistas criados en la cantera del club otorgaban al grupo un halo de romanticismo difícilmente inteligible hoy en día.
Con esta joven saga de futbolistas, reducida a cuatro miembros cuando Pardeza se fue al Real Zaragoza en 1986, quien tantos días de gloria ha proporcionado al equipo maño, el Real Madrid fue el mejor equipo de España y uno de los mejores de Europa durante la segunda mitad de los 80, ganando, entre otras cosas, 2 Copas de la UEFA y 5 campeonatos de Liga consecutivos, con records que todavía siguen vigentes. Sus registros, lamentablemente, sólo se vieron empañados por no conseguir ganar la Copa de Europa.
No obstante, Sanchís, el único miembro de ‘La Quinta’ que no jugó en ningún otro equipo, ganó la Liga de Campeones en dos ocasiones, 1998 y 2000, retirándose en 2001 como el último miembro en activo de la famosa saga de jugadores que dio al Real Madrid y a la Selección Española grandes momentos de gloria.
Tan simple como sinceramente: ¡GRACIAS!
* Incompresiblemente, el artículo de Julio César Iglesias, titulado “Amancio y la quinta de ‘El Buitre’”, no ha sido publicado en Internet, ni siquiera en la hemeroteca digital del diario El País. Así, en estos días, publicaré dicho artículo en este blog, tanto en formato post como en .pdf (página original del diario). Y lo haré porque este artículo, por ser parte fundamental de la historia del fútbol español, debe ser accesible para todos.
Etiquetas: 25, aniversario, Quinta de El Buitre, Real Madrid
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4 de diciembre de 2008
El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza, presidido por Juan Alberto Belloch, ha utilizado partidista e interesadamente la web municipal zaragoza.es, un espacio donde se cuelgan todas las noticias generadas por el departamento de comunicación del alcalde.
Así, el mismo día que el Partido Popular denunció el despilfarro de 500.000 euros en la construcción de un segundo despacho del alcalde en el Seminario, el Gobierno de Zaragoza utilizó la web municipal para desmentir esos datos y para publicitar las acciones legales que emprenderá Belloch contra Domingo Buesa.
La realidad es que aquella noticia (ver captura en .pdf) calificó de “cifras falsas” el gasto de 500.000 euros y aseguraba que el Ayuntamiento sólo tendría que pagar 377.979 euros, obviando el pago del IVA, del beneficio industrial y de los gastos generales. Y estamos hablando de 63 millones de pesetas, lo cual, aunque falso, ya parece un gasto excesivo en estos tiempos de crisis.
Pero, además, desde el Grupo Municipal Popular hemos constatado que el equipo de gobierno ha retirado esa noticia (ver imagen capturada de la relación de noticias en zaragoza.es), publicada el 28 de noviembre, lo que supone un reconocimiento tácito de que estaban equivocados y de que utilizaron la web de forma completamente partidista contra un Concejal del Ayuntamiento.
Por ello, el alcalde Belloch debe explicar públicamente quién dio la orden de colgar una noticia con datos falsos para que se depuren las responsabilidades. Si no lo hace, el alcalde hará bueno el dicho de “consejos vendo, pero para mi no tengo”. Aunque, ahora que ya ha aprendido a pedir perdón, debería hacerlo de nuevo, porque es impropio de un alcalde utilizar los medios públicos para sus propios intereses de partido.
PD: Por aquello de los malos entendidos, quiero aclarar que la imagen del post, en la que aparece la web municipal del Ayuntamiento de Zaragoza con el logotipo del Partido Socialista, es una composición creada por mí.
Etiquetas: municipal, PSOE, Web, Zaragoza
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3 de diciembre de 2008
Este sábado, dando un largo paseo por Madrid, algo que siempre me ha relajado, me encontré con una agradable sorpresa. En el centro de la capital, muy cercano a la Plaza Mayor –donde ya se encuentra el famoso mercado de artículos navideños–, se halla el famoso Restaurante Botín, el más antiguo del mundo (desde 1725) tal y como data el Libro Guinness de los Records, edición de 1987.
Y, mientras paseaba por la calle Cuchilleros, donde se encuentra dicho restaurante, me fijé en su frontispicio, el cual rinde homenaje a nuestro pintor más ilustre, Francisco de Goya. La respuesta, aunque no hiciera falta preguntarse el por qué se homenajea a un artista tan célebre, se encontraba –en un primer momento– en un escrito con letras grandes serigrafiado en el cristal de su fachada (ver fotografía); éste decía, tanto en castellano como en inglés, lo siguiente: “Con motivo del Bicentenario de la Guerra de la Independencia Española, Casa Botín quiere rendir homenaje a Francisco de Goya, quien nos dejó un valioso testimonio artístico de la época, y a la ciudad de Madrid y su Pueblo que con sacrificio y gran valentía, permitieron preservar la herencia de nuestros valores y tradiciones”.
De esta manera, ya parecía fundamentado tal deferencia a Goya; pero, cuando me acerqué más, observé un folio con un texto que me dejó perplejo, pues no conocía el hecho, que decía así: “Botín, el restaurante más antiguo del mundo, se encuentra situado en la calle Cuchilleros de Madrid, y abrió sus puertas en 1725. Goya, el pintor, fue lavaplatos allí en 1765, cuando contaba con 19 años de edad”.
Sin duda, es un bonito detalle de la historia de un joven Francisco de Goya que, por esa época, tras decepciones como la no obtención del premio convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1763) o una fallida beca de formación en Roma, decidió trasladarse a la capital de España en busca de protección y un nuevo maestro, Francisco Bayeu, como indica el hecho que Goya se presentara en Italia (en 1770) como su discípulo.
Desde luego, fue un agradable asombro el pasear por Madrid y ver que nuestros célebres aragoneses siguen siendo recordados y admirados fuera de nuestra Comunidad, no como ocurre aquí (p.e. Miguel Fleta, el gran tenor del siglo XX). Un detalle que, por deferencia, hay que devolver, máxime si el homenajeado desciende de donde yo -Fuendetodos-, por lo que quisiera plasmar en este artículo la historia de este legendario restaurante a través de los siguientes párrafos, describiendo también, brevemente, la historia de Madrid desde mitad del siglo XVI para situarnos en el momento histórico:
Nos situamos allá por 1561, cuando el rey Felipe II ordenó el traslado de la Corte a la ciudad de Madrid, que supuso un crecimiento urbanístico espectacular y un poco caótico. Precisamente, para controlar este caos, se creó la llamada Junta de Policía y Ornato que estaba presidida por el arquitecto Francisco de Mora, aparejador de Juan de Herrera durante la construcción del Monasterio de El Escorial. Esta Junta se encargó de alinear fachadas, suprimir desniveles abruptos y eliminar voladizos.
Madrid siguió creciendo, a pesar de que a la muerte de Felipe II, Felipe III trasladara, solo temporalmente, la Corte a Valladolid. Y es justamente en esta época (concretamente en 1590) cuando se tiene constancia de la existencia del edificio que hoy alberga Botín. Su propietario solicitó el Privilegio de exención de huéspedes (hay documentación acreditativa de este hecho), un impuesto que pagaban aquellos propietarios de un inmueble, de más de una planta, que no deseaban albergar en él a miembros de los cortejos reales que llegaban a Madrid y que no se hospedaban ni en Palacio ni en las casas de los nobles.
En 1606, tras cinco años, la Corte vuelve a Madrid y en 1620, con la reforma efectuada en la Plaza Mayor (antigua Plaza del Arrabal), la zona se convierte en el principal enclave comercial de la ciudad: zapateros, curtidores, cuchilleros, latoneros, herradores… De hecho, las calles de la zona adoptaron el nombre de los oficios que en ellas se ejercían: Ribera de Curtidores, Plaza de Herradores o, en nuestro caso, Calle Cuchilleros. Y es en el número 17 de esta vía donde estableció su negocio un cocinero francés llamado Jean Botín que llegó a Madrid, junto con su esposa de origen asturiano, en los albores del siglo XVIII, con la intención de trabajar para algún noble de la Corte de los Austrias. En 1725, el matrimonio abrió una pequeña posada y realizó una reforma en la planta baja del edificio, cerrando los soportales existentes, quedando constancia en una piedra de la entrada en la que figura la fecha. Así, el matrimonio Botín murió sin descendencia, por lo que se hizo cargo del negocio un sobrino de la esposa de Botín llamado Candido Remis. De aquí el nombre que, desde entonces, lleva el negocio: Sobrino de Botín.
Ya en el siglo XIX se reforma nuevamente la planta baja. Se construye entonces el friso de madera policromada con pan de oro de la entrada, así como los escaparates y el mostrador de pastelería en el que se vendían pestiños, bartolillos, suizos y glorias de crema. Por aquel entonces, Botín se consideraba una Casa de Comidas, porque el término “Restaurante” sólo lo utilizaban algunos establecimientos, muy pocos y exclusivos, que deseaban emular a los locales parisinos.
Y, para terminar esta escueta crónica, como parte del anecdotario, es curioso que, hasta bien entrado el siglo XVIII, no se permitiera vender en los mesones carne, vino u otros alimentos, ya que se consideraba una intromisión que perjudicaba a otros gremios. De esta manera, sólo podía servirse lo que el huésped traía para ser cocinado. De aquí nace la leyenda de que en las posadas españolas sólo se encontraba lo que traía el viajero.
Etiquetas: Aragón, Goya, Historia, Madrid
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1 de diciembre de 2008
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