20º aniversario del Teatro Lírico de Zaragoza
13 de diciembre de 2008
Tweet“La vergüenza delimita en el hombre los confines internos de las culpas. Donde empieza a avergonzarse, comienza exactamente su más noble yo” (Friedrich Hebbel)
¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando, encima de escenarios tan notables (p.e. Teatro Principal) como añorados (p.e. Gran Teatro Fleta), cantaba zarzuela con el Teatro Lírico de Zaragoza… y ya han pasado veinte años.
Hace dos décadas, esto es, la mayor parte de mi vida, un grupo de melómanos, con Emilio Belaval a la cabeza, decidió formar un coro musical para exhibir, por los pueblos aragoneses, nuestra cultura aragonesa y española: nuestras zarzuelas (Gigantes y Cabezudos, La Dolorosa, La Rosa del Azafrán, Los Gavilanes, etc.) a modo de antologías. Entre estos grandes amigos, se encontraban personas que, a buen seguro, muchos conoceréis, como Carmen Cámara, Justo Navarro (a quien envío todo mi cariño y ánimo), Mari Francis Oyarzábal o Angelines Berdejo.
Pero, ese grupo de admiradores del Bel canto decidió crear, en 1988, lo que ahora conocemos como Teatro Lírico de Zaragoza, que tanto renombre ha dado a la ciudad –con las voces principales del tenor Emilio Belaval (fundador y director musical y artístico durante la primera década) y la mezzosoprano Carmen Cámara– en eventos como, por ejemplo, los II Encuentros Nacionales de Zarzuela (1993), que anualmente se celebran en el Teatro Barakaldo (Vizcaya), donde representamos en programa doble: “La Dolorosa” y “Gigantes y Cabezudos”, acompañados por la magnífica Orquesta Sinfónica de Bilbao, y donde obtuvimos el primer premio por votación popular. Un momento, sin duda, que fue muy especial para todos nosotros, en general, y, particularmente, para mí.
Durante aquellos fantásticos diez primeros años, llegué a conocer a buenos cantantes, joteros, actores,… y, lo que es más importante, grandes personas, como Jesús Quílez, Pachi Mauleón, Sara Sáez, Miguel Ángel Arregui (que pasó de jotero a cantante del espectáculo “Canciones de una vida”), María Casado, etc.
Y, en este año tan especial para Zaragoza, el de las efemérides, el de los recuerdos a acontecimientos tan trascendentes como el Bicentenario de Los Sitios de Zaragoza (1808), el Centenario de la Exposición Hispano-Francesa de 1908, los 50 años de vida de la Ofrenda Floral a la Virgen y, aunque presente todavía en nuestras retinas, la Exposición Internacional Zaragoza 2008, el Teatro Lírico acaba de cumplir su vigésimo aniversario, un motivo muy especial para celebrar en una tierra –siendo honestos– tan complicada en estas lides como es la aragonesa y, por supuesto, el momento oportuno para agradecer a aquellos que, desde un principio, creyeron en nosotros: la Caja de Ahorros de la Inmaculada (CAI).
Sin embargo, como toda historia tiene un pero, he de añadir que es una verdadera lástima que antiguos amigos –Agustín Lara y Carmen Gay– y, por qué no decirlo, jactanciosos “artistas” –Emilio Morales y Fernando Moreno–, las cuatro únicas personas que quedan de la primera década de la agrupación, no hayan pensado, aún con una escueta carta, en quienes hicimos del Teatro Lírico de Zaragoza una entidad musical reconocida en toda España, y gracias a los cuáles ellos pueden seguir recorriendo teatros para exhibir su afinación, para presenciar el concierto conmemorativo de los 20 años que se celebró en el Auditorio de Zaragoza.
Esto es así, y no hay que tener ningún rubor al decirlo, pues, como dijo Marco Tulio Cicerón, “Historia magistra vitae et testis temporum”, esto es, la historia es maestra de la vida y testigo de los tiempos.
Lástima que, como algunos no sentimos ningún tipo de remordimientos ni vergüenza por nuestro pasado, porque nosotros nunca hemos hecho nada que esté fuera de la ética y la moral, aunque espero que hayan encontrado –como dijo F. Hebbel– “su más noble yo”, tanto yo como el resto de personas que salimos del Teatro Lírico hace una década, nos alegramos muchísimo de que “nuestro hijo” siga viviendo, con nuevas y buenas voces, y continúe teniendo “tardes de gloria” como la del pasado 6 de diciembre en ese Auditorio repleto de entusiastas melómanos, deseosos de escuchar, en condiciones, óperas y zarzuelas en una tierra –Zaragoza– que, en otra época, con actuaciones como las de Miguel Fleta, Plácido Domingo, Alfredo Kraus, Montserrat Caballé, Manuel Ausensi, Marco Stecci, Pilar Lorengar, Luis Cámara, Mariano Ibars, Bernabé Martí(nez), etc., era uno de los grandes focos del Bel canto en España.
Etiquetas: 20, aniversario, lírico, teatro, Zaragoza
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4 comentarios Escribe tu propio comentario
1. Sr.Hernandez | 14 de diciembre de 2008 a las 18:14 pm
Enhorabuena por el blog y por las ideas que defiendes en el mismo. Espero que repitas tus visitas a Libertad de Palabras (http://libertadepalabras.blogspot.com/) dónde ya tienes un enlace a tu blog. 1 abrazo.
2. Orlando Suárez | 15 de diciembre de 2008 a las 11:15 am
Estimado Sr. Hernández:
Muchas gracias por tus palabras. Y, como las buenas costumbres, seguiré entrando en tu blog, desde ahora, a partir del enlace que he incluido en mi blogroll.
Un abrazo.
3. jose | 25 de diciembre de 2008 a las 20:22 pm
FELIZ NAVIDAD, Orlando.
4. Orlando Suárez | 26 de diciembre de 2008 a las 2:49 am
Igualmente, José
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