Hoy quiero dedicar un artículo a uno de los espacios geográficos donde más me gusta escapar para relajarme y evadirme del mundanal ruido de la ciudad, con permiso del magnificente Pirineo, un lugar del que proviene mi familia y en el cual me enclaustro, me aparto de la vida social, para obtener un merecido (o no…) descanso temporal retirado en mi casa familiar.
Ese lugar es, como muchos conoceréis, la localidad zaragozana de Fuendetodos, esa población -perteneciente a la Comarca de Belchite- que todos reconocemos porque en una de sus casas, el 30 de marzo de 1746, nació el pintor y grabador aragonés Francisco de Goya y Lucientes.
Y, hace unos meses, tuve la satisfacción de tener entre mis manos un libro del historiador y filólogo medievalista aragonés Antonio Ubieto Arteta, discípulo del gran historiador medievalista José María Lacarra y de Miguel, en el que explica con detalle la historia de la tierra aragonesa, cuyo título es “Historia de Aragón: Los pueblos y los despoblados” (1ª Edición de 1985 – ISBN: 84-7013-268-3), en el que encontré datos muy curiosos sobre el municipio fuendetodino.
Por ello, y dado que el propio Consistorio no parece interesado en dar a conocer la historia de sus antepasados, a tenor de la falta de interés y la ausencia de documentación histórica tanto en sus páginas oficiales como no oficiales (indagar en buscadores como Google es una pérdida de tiempo), quiero compartir con toda la Red esta información (cuya redacción he decidido retocar ligeramente), que ANUBAR Ediciones tuvo a bien difundir hace ahora 28 años…
Lugar, en 1348 y 1785.
Sobrecullida de Zaragoza (1488-1495). Vereda de Zaragoza (1646). Corregimiento de Zaragoza (1711-1833). Ayuntamiento (1834). Partido judicial de Belchite. Se incorpora (1965) al partido judicial de Zaragoza.
Propiedad de la tierra:
En mayo de 1158, los hermanos García Pérez de Bergua y Gombaldo se repartieron varios lugares, entre los que figura Fuendetodos (UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 350, datado en 1128, pero que ha de ser de 1158).
El 29 de septiembre de 1348, Pedro IV de Aragón dio a Juan Fernández de Heredia el lugar y castillo de Fuendetodos, confiscado a Gombaldo de Tramaced y a Elvira López (SINUÉS, nº. 564).
En 1357 era de Gombaldo de Tramaced (UBIETO ARTUR, Nobiliario, p. 351).
El 25 de enero de 1361, Pedro IV de Aragón dio a Juan Fernández de Heredia el mero y mixto imperio y toda la jurisdicción en su lugar de Fuendetodos (SINUÉS, nº. 927).
En 1610 era del conde de Fuentes (LABAÑA, p. 151).
De señorío secular (1785).
Arciprestazgo de Belchite en 1280 (RIUS, Rationes, p. 104). Obispado de Zaragoza. Parroquia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción (1723-1727). Ermita de San Roque.
Evolución de la población: “sarracenos habitan allí, en 1280″ (RIUS, Rationes, p. 104). 61 fuegos (1488); 64 fuegos (1495); 64 fuegos (1543); 64 fuegos (1609); 43 fuegos (1646); 51 vecinos (1713); 39 vecinos (1717); 39 vecinos (1722); 39 vecinos (1787); 128 vecinos (1797). Sobre 130 casas, 76 vecinos y 360 almas (Madoz); 532 habitantes (N 1857); 234 habitantes (N 1970).
El próximo jueves, 16 de mayo, a las 20:00 horas, se organizarán una serie de actividades lúdicas y culturales en torno a la lengua aragonesa en la cafetería de la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza (Avda. San Juan Bosco, 7), dentro del evento titulado “Tardada por a Luenga Aragonesa”, en el marco de las actividades del Espacio 3E.
En ellas, se llevará a cabo una muestra de música e instrumentos tradicionales aragoneses, se realizarán actividades lúdicas y culturales –relacionadas todas ellas con la lengua aragonesa– y se proyectarán algunos vídeos cortos sobre su enseñanza. Asimismo, habrá sorteos y regalos, relacionados igualmente con el aragonés, se expondrá música moderna en aragonés y se contará con una actuación sorpresa.
Con este acto, se busca informar y concienciar sobre la situación de este patrimonio cultural propio de nuestra Comunidad Autónoma, en delicada situación y con necesidad de promoción y protección, como reconocen organismos y documentos legales nacionales e internacionales, tales como la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias, el Consejo de Europa, la UNESCO, la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Aragón. Con ello, se quiere incitar a la reflexión sobre el papel de la comunidad educativa en general, y de nuestra Facultad de Educación en particular, a la hora de preservar este bien cultural.
Desfruta de una tardada por a luenga aragonesa en a Facultá de Educazión
O benién día chuebes, 16 de mayo, a las 20:00 horas, se parará en a cafetería d’a Facultá d’Educazión d’a Unibersidá de Zaragoza (Abda. San Chuan Bosco, 7), buena cosa de chuegos y autibidaz culturals arredol d’a luenga aragonesa dentro de l’ebento titolau “Tardada por a Luenga Aragonesa”, en o marco d’as autubidaz de l’Espazio 3E.
Se ferá una amostranza de mosica y instrumentos tradizionals aragoneses, se pararán chuegos y autibidaz cultrals enreligadas todas con a luenga aragonesa y se proyeutarán bels bideos curtos arredol d’a suya amostranza. Tamién bi abrá sorteyos y regalos, relazionaus igualmén con l’aragonés, s’esposará mosica moderna en aragonés y se tendrá una autuazión sorpresa.
Con iste auto, se mirará d’informar y conzienziar en o tocán a la situazión d’iste patrimonio cultural propio d’a nuestra Comunidá Autonoma, en feble situazión y a la que le cal promozión y protezión, como reconoxen organismos y documentos legals nazionals y internazionals, tals como a Carta Europeya d’as Luengas Rechionals u Minoritarias, o Consello d’Europa, a UNESCO, a Costituzión Española y o Estatuto d’Autonomía d’Aragón. Con isto se quiere empentar a reflesión sobre o papel d’a comunidá educatiba en cheneral. y d’a nuestra Facultá d’Educazión en particular, ta guaranzar o esdebenidero d’iste patrimonio.
“El mayor artista es aquel que en la suma de sus obras ha incorporado el mayor número de sus mejores ideas” (John Ruskin)
Esta tarde, he visitado la exposición “Rembrandt y el círculo de su tradición”, instalada en la sala Zuloaga de la localidad zaragozana de Fuendetodos, en colaboración con el Museo Nacional de Gdansk (Polonia), que acoge una muestra de este genial artista, uno de los más reconocidos internacionalmente así como uno de los mejores grabadores de la historia, quien, junto con Velázquez y la naturaleza, fueron los tres grandes maestros reconocidos por el propio Francisco de Goya y Lucientes.
Ya en 2006, se celebró en todo el mundo el 400 aniversario del nacimiento de Rembrandt Harmenszoon van Rijn (Leiden, 1606 – Amsterdam, 1669), con numerosas exhibiciones e investigaciones científicas, mostrando el legado que dejó este hijo del molinero Harmensz, de una región localizada a orillas del afluente del río Rijn (Rin), cuya personalidad, continuamente por descubrir, sobrepasa los límites de las épocas y estilos, fascinando las generaciones sucesivas de investigadores que intentan ahondar en la esencia de su genio, difícil de definir.
Se reconoce el arte gráfico como un medio mucho más eficaz que la pintura para conocer la cultura nacional, puesto que los pequeños y baratos grabados, realizados en madera o cobre con aguafuerte o mezzotinta (grabado a la manera negra), fueron fácilmente accesibles y llegaron a manos de amplios círculos. Y Rembrandt aprovechó estas propiedades, dotado de una extraordinaria imaginación, capaz de salir de convencionalismos y límites estilísticos, construyendo su fantástica visión del mundo del Antiguo Testamento y dirigiéndose en sus búsquedas artísticas hacia el universum por el camino de lo cotidiano, representándolo de manera realista, sin el menor atisbo de decoración vacía.
Con su extraordinaria individualidad, utilizó sobre todo el aguafuerte, como se puede comprobar en la exposición que permanecerá abierta hasta el próximo 24 de febrero, añadiendo a sus naturales valores pictóricos la línea blanda y terciopelada de punta seca y adicionales cortes de buril, cuya relativamente nueva técnica -que permitió al artista liberarse de las reglas del taller- llegó a ser el arma del humanismo del norte de Europa.
Así, sin pretender llegar al fondo del tema, la exposición en Fuendetodos apenas toca el problema de la gran oeuvre gravé de Rembrandt, pero se trata de una gran oportunidad para conocer aspectos y obra del artista que, a buen seguro, dejarán a muchos con la boca abierta, como me ha ocurrido al visualizar de cerca el trabajo “Cristo predicando”, que incrusto a continuación para finalizar el artículo:
“Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza? Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir… y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos.
Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta sino fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos”.
“El español medio compra el periódico para tener ideas. Por veinte duros se hace uno socialdemócrata, neoconservador, liberal de izquierdas, rojo de derechas…”
Hoy, 28 de agosto, se cumple un lustro del fallecimiento de Francisco Pérez Martínez, más conocido como Francisco Umbral, debido a un fallo cardiorrespiratorio. Cinco años sin esperar nuevas poesías, novelas, biografías o ensayos; pero, por encima de todo ello, cinco años sin poder desayunar cada mañana con sus inigualables columnas en el periódico (El País, Diario 16 y, en los últimos años, El Mundo), esas piezas que le llevaron a ser el mejor columnista y una de las figuras literarias más relevantes de España en las últimas décadas, con numerosos reconocimientos, entre los que destacan el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1996 y el Premio Cervantes de 2000.
En sus artículos practicó una especie de costumbrismo desclasado y antiburgués que no renunciaba al yo más intensamente romántico, intentando dar a lo cotidiano, en palabras del poeta alemán Georg von Hardenberg «Novalis», la dignidad de lo desconocido, mezclando calle y cultura e impregnándose a veces de una desolada ternura. Mientras, como cronista político hizo gala, además, de una gran acidez y mordacidad y una increíble intuición para captar la epidermis oculta de los asuntos.
Por ejemplo, y aprovechando para recordar una de sus grandes intervenciones de índole político, ofreciendo una actualidad infaustamente lógica, dijo: “Estábamos en lo de la austeridad, el control del gasto público y la cosa, pero sus señorías se han cansado de aburrirse gratis y ahora quieren aburrirse cobrando más, que la vida sube. No es muy ejemplar la medida mientras se tacañea un duro a los jubilatas, a los reviejos y a los muertos que hacen cola en el Seguro. Es una iniciativa de la derecha que ha caído muy bien en la izquierda. En cuestiones de trinque, todo el mundo se pone de acuerdo en seguida, y hasta hay un baranda que saca tabaco y se marca una ronda, anda ahí que el enfisema pulmonar se lo soplen los vaqueros de Marlboro”.
No obstante, sería injusto recordarle únicamente como columnista, dados sus más de 80 libros publicados, entre los que destacaría “Memorias de un niño de derechas” (1972), “Las ninfas” (1975), “Mortal y rosa” (1975), “La noche que llegué al Café Gijón” (1977) y “Trilogía de Madrid” (1984), etc.; así como las obras publicadas ya en el siglo XXI, entre las que se encuentran “Madrid, tribu urbana” (2000), “Un ser de lejanías” (2001), “¿Y cómo eran las ligas de Madame Bovary?” (2003); “Los metales nocturnos” (2003) o “Días felices en Argüelles” (2005).
Ahora y con motivo de los cinco años de la desaparición del periodista, narrador y ensayista, la Fundación Francisco Umbral, que dirige Leticia Espinosa de los Monteros (Director Gerente), siendo María España –viuda del homenajeado– su Presidenta, ha organizado para el próximo día 22 de octubre una jornada de homenaje al autor en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en la que participarán escritores y amigos del escritor, y en el que se exhibirá una muestra fotográfica relacionada con su vida y obra.
Unos homenajes y recuerdos que dejan patente el vacío dejado por el autor en el periodismo pero que, no obstante, si bien está ausente físicamente, continuará presente por su incuestionable y personal estilo tan actual como novedoso pues, como dijera él mismo, “el presente es todo mío y moriré en presente”.
Yana ya no está con nosotros. Después de 17 años juntos, más de la mitad de mi vida, nos ha dejado. Pero, algo que debe servir de ejemplo para todos, lo ha hecho luchando hasta el final y sólo una decisión humana, pues el sufrimiento debe eliminarse, ha hecho que deje pasear por la casa, de recibirme cuando llego, de pedir comida, de jugar con sus peluches favoritos… Es imposible agradecer con palabras todo este tiempo, pero de lo que estoy seguro es que se lleva tanto amor como tristeza nos deja estos momentos. Hasta siempre, peque. Te quiero…
Mi perro ha muerto (Pablo Neruda)“Mi perro ha muerto.
Lo enterré en el jardín
junto a una vieja máquina oxidada.
Allí, no más abajo,
ni más arriba,
se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,
su mala educación, su nariz iría.
Y yo, materialista que no cree
en el celeste cielo prometido
para ningún humano,
para este perro o para todo perro
creo en el cielo, sí, creo en un cielo
donde yo no entraré, pero él me espera
ondulando su cola de abanico
para que yo al llegar tenga amistades.
Ay no diré la tristeza en la tierra
de no tenerlo más por compañero,
que para mí jamás fue un servidor.
Tuvo hacia mí la amistad de un erizo
que conservaba su soberanía,
la amistad de una estrella independienre
sin más intimidad que la precisa,
sin exageraciones:
no se trepaba sobre mi vestuario
llenándome de pelos o de sarna,
no se frotaba contra mi rodilla
como otros perros obsesos sexuales.
No, mi perro me miraba
dándome la atención que necesito,
la atención necesaria
para hacer comprender a un vanidoso
que siendo perro él,
con esos ojos, más puros que los míos,
perdía el tiempo, pero me miraba
con la mirada que me reservó
toda su dulce, su peluda vida,
su silenciosa vida,
cerca de mí, sin molestarme nunca,
y sin pedirme nada.
Ay cuántas veces quise tener cola
andando junto a él por las orillas
del mar, en el invierno de Isla Negra,
en la gran soledad: arriba el aire
traspasado de pájaros glaciales,
y mi perro brincando, hirsuto, lleno
de voltaje marino en movimiento:
mi perro vagabundo y olfatorio
enarbolando su cola dorada
frente a frente al Océano y su espuma.
Alegre, alegre, alegre
como los perros saben ser felices,
sin nada más, con el absolutismo
de la naturaleza descarada.
No hay adiós a mi perro que se ha muerto.
Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.
Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.”