Tal día como hoy, de hace dos siglos, comenzó a fraguarse la leyenda de Agustina de Aragón (1786-1857), una de las figuras más representativas de la resistencia del pueblo aragonés contra las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia, un conflicto originado por la pretensión del emperador francés (Napoleón I) para instaurar y consolidar en el trono de España a José Bonaparte, en detrimento de Fernando VII de España.
Su nombre real era Agustina Raimunda María Saragossa Doménech, aunque a partir del momento de su heroico comportamiento durante el cerco de la ciudad de su mismo apellido, se le conoció como Agustina de Aragón y, también, como “La Artillera”.
Aquel 2 de julio de 1808 se produjo el gran asalto que se centró, entre otras zonas, en la puerta conocida como del Portillo, cuya defensa fue encomendada a don Francisco Marco del Pont, donde la batería allí dispuesta había ido perdiendo uno a uno sus defensores, penetrando los franceses por la brecha abierta. Fue entonces cuando hizo aparición la heroína –de tan sólo 22 años– que, tomando la mecha de las manos de un moribundo, disparó el cañón contra los atacantes que, temiendo una emboscada, se batieron en retirada y nuevos defensores acudieron a tapar el boquete, defendiéndose la ciudad una vez más.
Enterado el general Palafox, mandó a llamar a la joven. Y allí mismo, sobre el campo de batalla, le felicitó y concedió el distintivo de subteniente con el uso de dos escudos de distinción con el lema cada uno de ellos: “Defensora de Zaragoza” y el otro “Recompensa del Valor y Patriotismo”.
El heroico acto de Agustina fue inmortalizado por don Francisco de Goya y Lucientes, quien le dedicó uno de sus grabados de la serie “Los desastres de la guerra”, titulado “¡Qué valor!”, en el que aparece la joven Agustina, junto a la pieza de artillería disparada, reflejando a la perfección –en palabras de José Antonio Armillas (comisario del Bicentenario de los Sitios de Zaragoza)– la grandeza del acto, enfrentando la delicadeza de su figura con el imponente cañón:
Hace ya dos días que la selección española se alzó con el triunfo ante Alemania en la Eurocopa. Dos grandiosos días para un país que requería alegría, entusiasmo, sentimiento y orgullo, aunque viniera desde el deporte rey.
España entera vibró con el gol del ‘Niño’ Torres, con las paradas de Iker Casillas (el mejor portero del mundo), con los pases de Xavi y las filigranas de Iniesta. Incluso, más que con las declaraciones de algunos políticos ‘españoles’ que preferían la victoria de cualquier selección menos la de aquella que representa al país que les da de comer…
Sí, son días de júbilo, pero no he podido no he querido evitar este comentario. Aunque no todo son reprimendas, claro que no, porque quiero dar las gracias a Cuatro, un canal que ha conseguido unir a millones de españoles para obtener un fin tan deseado. Ese fin que, para que podamos repasarlo una y otra vez, he subido a la Red y he incrustado en este post.
Disfrutad de la salida de los jugadores por el túnel de vestuarios, del himno de nuestro país, del gol de Torres, de la ’samba’ de Marcos Senna y del levantamiento de la Copa por parte de ‘San’ Iker Casillas. Disfrutad del partido íntegramente, porque hemos hecho historia y eso nadie lo puede cambiar:
Hoy es un gran día para el fútbol, un gran día para la selección española, que se juega el pase a la final de la Eurocopa, donde ya le espera Alemania tras su triunfo ante la desconcertante Turquía.
Y la Expo no podía, ni debía, quedarse atrás ante un evento de tanta trascendencia. Por ello, sus visitantes podrán seguir este partido de semifinales entre España y Rusia, que comienza en tan sólo media hora, a través de la pantalla de información dinámica, situada en la Plaza Expo del recinto (junto al Pabellón Puente) y en la pantalla del Anfiteatro 43.
Además, todos los visitantes que están accediendo al recinto Expo, desde las 18.00 horas, están recibiendo banderolas con los colores de España y la imagen de Fluvi para animar a la selección.
Pero, ya que hablamos del balompié, ayer estuvo aquí el que fuera mi ídolo futbolístico, don Emilio Butragueño Santos, quien visitó, acompañado por su familia, el pabellón de México de la Expo Zaragoza 2008, recordando aquellos años que vivió en el país centroamericano “vestido” de blanquinegro, los colores del Atlético Celaya… ese equipo que quizá nadie recuerde pero que, con la llegada del ex jugador merengue, llegó a la final de la liga mexicana, perdiendo la final contra el Club Necaxa. En años posteriores, el ‘Buitre’ se reencontraría, en elmismo equipo, con tres de sus compañeros madridistas: Míchel, Hugo Sánchez y Martín Vázquez.
Y, también, en tierras mexicanas vivió una de sus mejores tardes como futbolista, cuando en Queretaro marcó cuatro de los cinco goles que logró la selección española ante Dinamarca (5-1) en el Mundial de 1986.
Durante su visita, recorrió cada uno de los espacios del pabellón y finalizó en el restaurante mexicano Contratar, donde firmó el libro de visitas en el que apuntó: “Ha sido un placer visitar el pabellón de un país al que le debo mucho, ya que viví allí tres años maravillosos. Muchas felicidades por su propuesta. Recibid mi sincero afecto”.
¡¡VAMOS ESPAÑA!! ¡¡FLUVI CON LA SELECCIÓN!! ¡¡PODEMOS!!
Esta es una de las afirmaciones, gran afirmación me atrevería a decir, que ha hecho hace unas horas el reelegido presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, en su discurso del acto de proclamación de candidatos en el XVI Congreso Nacional, que está teniendo lugar este fin de semana en Valencia.
Para Rajoy, éste era uno de sus discursos más importantes, si no el más importante, de su carrera política. En él, debía explicar a los más de 3.000 compromisarios populares su proyecto de Partido y su proyecto de España; algo que, a priori, no resultaba fácil…
Sí, es cierto, el PP es (y era, tal y como aludía José María Aznar) un partido de centro en su ideario. Y yo lo creo pues, de lo contrario, ni me habría afiliado, ni seguiría siendo militante ni, por supuesto, ostentaría cargo alguno en él. Pero las ideas no lo son todo para un partido que quiere gobernar un país como España. El estilo, las formas, la comunicación con sus votantes y resto de ciudadanos es tan, incluso –para algunos– más importante, que las propias ideas.
En política, a diferencia de deportes como el fútbol, vencer sí es análogo a convencer. Y, desde el Partido Popular, queremos y debemos convencer a la ciudadanía que nuestro proyecto de centro, reformista, liberal, integrador y vanguardista es lo que necesitan España y los españoles.
Y no, no somos unos acomplejados, aunque algunos quieran vender lo contrario por vete (o no) a saber qué intereses… Somos un partido de personas, que tenemos nuestras diferencias pero que, a diferencia de otros partidos nacionales, tenemos un proyecto en común, que pasa por la unidad territorial, por la libertad, por la igualdad… Toda una serie de valores y convicciones que nos hacen más fuertes.
Todo aquel que no tenga estos principios no puede formar parte de la familia popular o, lo que es lo mismo, y cada cual lo coja como desee, todo aquel que tenga estos principios sí puede formar parte de la familia popular.
Ayer mismo, un lector de mi blog me pedía que escribiera a cerca de la situación actual del Partido Popular, y le respondí –en forma de comentario– con unas palabras de Alberto Ruiz-Gallardón. Sí, de Ruiz-Gallardón, un miembro importante en el Partido, como lo es Esperanza Aguirre o el último y recién afiliado al PP, porque todos somos importantes, todos somos fundamentales en esta ‘batalla’ democrática cuyo único principio es gobernar España y cuyo único fin es el bienestar de cada uno de los ciudadanos que la formamos. Sólo unidos haremos algo grande. Ni COPE sí ni COPE no (cada cual es libre de escuchar la emisora que desee), ni Iglesia sí ni Iglesia no (cada cual es libre de profesar la religión que quiera o de no profesar ninguna), ni El Mundo sí ni El Mundo no (cada cual es libre de documentarse con el diario que prefiera)… sólo Partido Popular sí, que para eso somos, y debemos serlo, un ente privado asociativo independiente. Y que nadie se enfade con los ejemplos (COPE, Iglesia y El Mundo), pues –estaremos de acuerdo– están en boca de todos.
Pero, volviendo al comienzo del último párrafo, no quiero dejar pasar la oportunidad de volver a transcribir, una vez más, esas palabras tan significativas de Alberto Ruiz-Gallardón: el Partido Popular “es reformista, porque parte de la imperfección de la realidad y lucha contra los desequilibrios sociales mediante una política gradualista pero constante que aporta nuevas cotas de progreso; es liberal, porque confía en la capacidad de la sociedad civil para protagonizar ese progreso, y se ocupa de facilitarle los medios sin caer en dirigismos que la desplacen; y es integrador, porque gracias a esas dos actitudes previas diluye las tensiones y convoca a toda la sociedad a trabajar desde un ambiente de respeto mutuo, de diálogo y de concertación”, que es el que los populares queremos en España.
Allá aquellos que quieran ver crisis donde sólo hay ‘vida’, porque aquel partido que no se mueve estará ‘muerto’, como diría el gran José María García, políticamente hablando. Allá aquellos, porque sólo se mueven por intereses… interés en crear división en un partido tan indivisible como el país en el que vivimos; interés en que no gobernemos pese a todo lo que pueda acontecer; interés en tapar sus propias carencias mediante injurias a nuestro falso e infundado giro ideológico, cuando son ellos quienes deberían mirar atrás y agachar la cabeza…
Y no deseo terminar estos párrafos sin antes agradecer todo el apoyo que los ciudadanos ofrecen al Partido Popular pero, aunque pueda parecer incongruente, también deseo agradecer el desapruebo, las acometidas, la falta de confianza de quienes no creen ni quieren creer en nosotros, porque si somos fuertes… ellos nos hacen más.
Estas palabras no demuestran ni falta de talante (pobre palabra) ni intolerancia. Son palabras de quien defiende la mesura, la cordura, la sensatez, la prudencia y la reflexión, pero que se cansa de que todo aquello en lo que cree sea agredido y calumniado por unos pocos que no creen ni saben que la libertad conlleva responsabilizarse de sus propios actos.
En fin, termina hoy el XVI Congreso Nacional, terminan los movimientos, las diferencias, los agravios desde el exterior… Ahora comienza la parte más bonita de la política: conseguir mantener y perfeccionar un proyecto ilusionante, hacerlo llegar al ciudadano y que, en definitiva, éste lo perciba como bueno para él y los suyos.
Tan gran y grata labor precisa nuestro esfuerzo, el de todos nosotros, porque creemos y crecemos juntos.
Ya es oficial, Mariano Rajoy Brey ha sido reelegido (con un 84,24% de los votos) para liderar al Partido Popular en su proyecto de centro, liberal, integrador y vanguardista. Y, en este post, tan sólo deseo recoger algunas frases de su elocuente discurso [que puedes descargar íntegramente] a modo de minidisertación, no sin antes felicitarle –y felicitarnos todos– desde este espacio en la Red:
“Buenas tardes a todos […] He subido a esta tribuna para defender mi candidatura a la presidencia del Partido Popular […] Un partido que es independiente, que toma sus propias decisiones donde debe tomarlas: en un congreso […] Somos imperfectos, sin duda. Podríamos mejorar algunas cosas […] La unidad es un valor superior que debemos salvaguardar en cualquier circunstancia […] No prescindiremos de nadie porque no nos sobra nadie […] No ganamos (las elecciones generales) […] ¿Qué hemos aprendido? Lo primero, que teníamos razón […] Lo segundo, es que no basta con tener razón […] Lo tercero, es una simple consecuencia: no debemos cambiar el rumbo pero hemos de hacer las cosas mejor. Las mismas cosas, pero mejor […] No podemos modificar nuestros valores porque son los que recoge el artículo primero de la Constitución: libertad, justicia, igualdad y pluralismo político. Queremos que la sociedad avance por esos cauces y criticamos al gobierno cuando los olvida, cuando los quebranta, cuando recorta la libertad, cuando lesiona la igualdad, cuando es injusto […] Nosotros los defendemos porque nos lo manda la Constitución. ¡Pero aunque no fuera así, también los defenderíamos! […] ¿En qué cabeza cabe que en un partido se puedan cambiar los principios? Eso sería tanto como cambiar de partido, de militantes y de electores. Eso no es posible […] Son su principal razón de ser […] Vamos a dedicar mucho más esfuerzo a la comunicación con los ciudadanos para que nos escuchen y nos entiendan bien […] debemos estar dispuestos a dialogar con todos […] Hablar con todos no significa abdicar de los principios. Ni siquiera estar dispuesto a rebajarlos. Debemos dialogar con el Gobierno, por supuesto. E incluso apoyarlo en lo que merezca apoyo […] Yo ansío que ETA sea derrotada […] No me he vuelto amnésico. No me olvido de nada de lo ocurrido durante los últimos cuatro años. De nada […] nosotros no reconocemos los derechos colectivos sino los individuales […] Hay quien nos reprocha que el centrismo representa el vacío ideológico. ¡Claro! El centrismo no es una ideología; no es una doctrina política. El centrismo es una voluntad. La voluntad de evitar cualquier exageración. La voluntad de sacar el mejor partido de las cosas sin prejuicios doctrinarios […] (Los ciudadanos) Quieren que sepamos equilibrar las cosas. Por eso aprecian nuestra disposición para articular la eficacia económica y la creación de riqueza con la política social y el reparto del bienestar […] Somos un partido de centro. Un partido moderado. Un partido cercano a la gente, un partido que agradece todas las ideas que nos ayuden a cumplir mejor nuestros objetivos políticos. Unos objetivos, repito, que no hemos heredado, que no figuran en ningún catecismo doctrinario. Unos objetivos que nos dictan cada día los deseos y las necesidades de los españoles […] Nuestras filas se han enriquecido con personas de ideas muy variadas: liberales, conservadores, democratacristianos…. No pedimos a nadie que renuncie a sus ideas o a sus creencias. Nos gusta el pluralismo. En esta casa caben todos. Y muchos más que tenemos que integrar en nuestro proyecto. El PP quiere ser el punto de encuentro para la mayoría de la sociedad española […] Yo estoy muy orgulloso del Partido Popular y de los militantes del Partido Popular en toda España. Pero distingo porque es de justicia distinguir. Los del País Vasco no son unos más, porque en ninguna otra parte es tan difícil, tan exigente y tan peligroso defender las ideas del Partido Popular como en aquella tierra. Tenéis un lugar reservado en el corazón de todos los miembros del Partido Popular y de muchos millones de españoles voten o no voten al Partido Popular. Estamos orgullosos de ser vuestros compañeros […] Yo os pido, con toda humildad, pero encarecidamente, que deis hoy vuestro voto a esta candidatura, y que mañana y todos los días le prestéis vuestro apoyo para conseguir lo que todos anhelamos: que una mayoría de españoles comparta y empuje las ideas de este partido, de este gran partido. Porque eso es lo que le conviene a España […] Muchas gracias a todos”.
“…Zamzam es sagrada y satisface su intención, si usted está bebiendo para una cura, usted será curado. Si usted está bebiendo para estar lleno, su estómago estará lleno. Si usted está bebiendo para apagar su sed, usted no tendrá más sed…” (Ibn Majah sobre el Zamzam, un agua con significado natural y espiritual).
Acabo de visitar el pabellón del Estado de Qatar, envuelto en el ambiente de un zoco, donde puedes disfrutar de sus aromas y sabores. En la entrada, una mujer vestida con traje típico me ha rociado con un intenso perfume elaborado por qataríes. En un rincón, puedes hacerte tatuajes de ‘hena’ o tomar un café de la tierra, muy caliente.
A la izquierda de la entrada, para quienes queremos conocer más de este país de Oriente Medio, podemos observar una reproducción del mismo y una maqueta de Doha, con un proyecto de ocio y turismo que quiere hacerse realidad.
Una construcción reproduce el fuerte Al Zurarah, que representa la arquitectura típica de Qatar, y otra representa el mercado, el zoco de la capital, Doha. Una pequeña exposición de artesanía nos muestra objetos con los que se perfuma el ambiente y donde se fabrica un perfume de flores concentrado, sin alcohol, que se utiliza para perfumar la cama antes de acostarse.
Bajo el porche del mercado, los visitantes podemos encargar a un escriba -que conoce siete caligrafías diferentes- que reproduzca nuestro nombre en árabe (en la foto de la derecha podéis ver cómo se escribe “Orlando”). Un artesano talla en mármol, otro construye maquetas de barcos y una artesana teje mantas y las expone.
Pero, yendo al tema que ocupa esta Expo’08, el abastecimiento de agua potable es uno de los principales problemas de Qatar, una región muy árida de Oriente Próximo -con un desarrollo económico basado en la explotación del petróleo y el gas- en la que apenas llueve 81 milímetros al año y que además se evapora por el intenso calor, siendo necesario recurrir a la desalación de agua de mar, un proceso por el que se obtiene al mismo tiempo electricidad.
Esto se compatibiliza, además, con la preservación y recuperación del agua subterránea para futuras generaciones. Actualmente, se está imponiendo una nueva corriente, de forma que en lugar de echar al mar el agua sobrante de la desalación se inyecta al subsuelo para recuperar las capas freáticas.
Si quieres dar un paseo virtual por el pabellón, ya sea para verlo por primera vez o para recordar tu última visita, te invito a visualizar el video y las fotos que he realizado y que incrusto a continuación: